Haití: Revivir el horror, resucitar la esperanza

Fue como despertar violentamente del sueño tranquilo, para entrar a otra pesadilla. A las 8:30 am del sábado 14 de agosto, un terremoto de magnitud 7,2 sacudió Haití. La onda expansiva se hizo sentir hasta la vecina República Dominicana y en Cuba.

Los interminables instantes de la sacudida nos hicieron revivir el horror del seísmo de enero del 2010, que dejó un saldo mortal de más de 300.000 fallecidos.

La pregunta instantánea fue ¿Qué más podría salir mal? El país no se ha recuperado aun del asesinato del Presidente, Jovenelle Moise, hace poco más de un mes, ni de la profunda inestabilidad política y social existente aun antes del magnicidio.

La población vive bajo el acecho de pandillas y grupos de crimen organizado que se han adueñado de vastos territorios. Lidiamos con una pandemia con una baja tasa de vacunación, y en general, el hambre campea en mi país. Aquí, el 60% de la gente sobrevive con menos de $2 al día.

Frente a ese panorama de incertidumbre, nuestra respuesta es la esperanza. Hay que resucitarla a toda costa. Trabajo en una organización humanitaria –World Vision- que de inmediato movilizó alimentos, productos de higiene y agua desde República Dominicana, para llevar alivio a 6.000 personas en las primeras horas de respuesta. La consigna es responder al llamamiento de auxilio en creole, «ede mwen» –ayúdame-.

Por ello, nos enfocaremos en evaluar las necesidades de la niñez más vulnerable. Haití tiene una importante población de niños y niñas en orfanatos. Ellos no tienen a quién acudir para ser consolados en medio de esta emergencia. Al priorizarlos, podremos hacerles llegar alimentos y agua, pero, ante todo, apoyo psicosocial y emocional. Sabemos muy bien del efecto traumático de sus pérdidas y a éstas no vamos a sumar el abandono. Todo lo contrario, los espacios amigables para la niñez serán nuestra principal respuesta para protegerles.

Ashley, una adolescente de 16 años, en Jeremie, le contó a un miembro del equipo que su casa quedó destruida y tuvo que dormir a cielo abierto en el patio de un vecino. Las réplicas no cesan y muchos niños y niñas están heridos.

Para las familias que permanecen a la intemperie y expuestos a los elementos, proveeremos refugio temporal, alimentos, agua y productos higiénicos. Frente a las más básicas privaciones, es importante prevenir la propagación de enfermedades contagiosas como el cólera y el mismo virus de la Covid-19.

Pero la ventana para enviar ayuda humanitaria urgente es estrecha. En cuestión de horas, Haití sentirá los efectos de la tormenta tropical Grace, que amenaza con lluvias a un país en donde no hay infraestructura para la canalización de aguas pluviales.

Solo la colaboración y el compromiso de la comunidad internacional permitirán a Haití levantarse de este súbito golpe, que ya ha dejado cerca de 1300 muertos, tumbado centenares de edificaciones, despojado a miles de sus casas y saturado las limitadas capacidades de atención de la salud.

Necesitamos de las oraciones de aquellos que creen, pero también del compromiso de recursos financieros y técnicos para activar una respuesta concertada entre la sociedad civil, gobiernos, corporaciones y organizaciones no gubernamentales.

Como organización humanitaria, nuestro compromiso es permanecer al lado de los más vulnerables, incluso cuando los titulares olviden el drama que vive la población de Haití.

Para donar y colaborar con el futuro en Haití: https://bit.ly/fuerzahaiti 

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