Los derechos humanos comienzan en casa: la dignidad de cada niño, niña y mujer

Diego Rivadeneira | World Vision Latinoamérica y el Caribe.-

Los derechos no se agradecen, se garantizan 

El 10 de diciembre, el mundo conmemora la adopción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948), un documento que nació tras los horrores de la guerra para recordar que la dignidad no depende del lugar donde nacemos ni de las oportunidades que tenemos. Pero en demasiados rincones de América Latina y El Caribe, esos derechos aún se viven como un privilegio y no como una garantía. 

El derecho a la educación, a la alimentación, a la protección o a la libertad no deberían depender del nivel socioeconómico o del código postal. Sin embargo, en la región, millones de niños, niñas y mujeres siguen viendo vulnerados sus derechos básicos a causa de la pobreza, la violencia, la migración forzada o la discriminación. 

Derechos humanos con rostro y nombre 

En World Vision, creemos que hablar de derechos humanos no es hablar de conceptos abstractos, sino de personas concretas. 

Es la historia de Rosa, una adolescente de Honduras que encontró en un centro de protección comunitaria la posibilidad de seguir estudiando después de escapar de la violencia doméstica. 

Es la historia de Yoselin, una niña venezolana que migró con su familia y hoy asiste a un espacio de aprendizaje en Perú gracias al apoyo de voluntarios y comunidades de fe. 

Es también la historia de María, líder comunitaria en República Dominicana, que aprendió a identificar y denunciar casos de abuso infantil en su barrio. 

(Los nombres fueron modificados para proteger la identidad de las personas.) 

Detrás de cada historia hay una verdad profunda: los derechos humanos se defienden con acciones diarias, no con discursos. 

La fe como motor de justicia 

Desde nuestra experiencia en World Vision Latinoamérica y el Caribe, hemos visto cómo la fe puede transformar comunidades enteras cuando se traduce en justicia. En decenas de países, trabajamos junto a iglesias, organizaciones y líderes locales para fortalecer los sistemas de protección infantil, promover la igualdad de género y garantizar que nadie quede atrás. 

Cuando una iglesia abre sus puertas a los niños y niñas en situación de riesgo, cuando un pastor o una pastora decide denunciar la violencia, cuando una comunidad crea espacios donde las niñas pueden aprender y liderar, ahí se encarna la Declaración Universal de los Derechos Humanos. 

En World Vision entendemos que defender los derechos humanos es también una expresión de fe, una forma de amar al prójimo con hechos y no solo con palabras. 

Un llamado a la acción y a la coherencia 

El Día de los Derechos Humanos no es una conmemoración más. Es un examen de conciencia colectiva. Nos obliga a preguntarnos si nuestras sociedades -y también nuestras iglesias, empresas y familias- están siendo coherentes con los valores que dicen defender. 

Garantizar los derechos humanos es proteger la vida en todas sus formas. Es construir comunidades donde la justicia sea cotidiana, la igualdad sea práctica y la dignidad sea el idioma común. 

Fuentes: 

  • UNICEF. Human Rights and Children’s Rights
     

 

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