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Autor: cristhian_perez@wvi.org

Mil millones de niñas y mujeres adolescentes sufren anemia: una tragedia nutricional que tiene solución

Niña recibe control de salud nutricional.

El presidente de World Vision dijo en una conferencia mundial que la nutrición de las adolescentes debe ser una prioridad en las políticas y programas nacionales e internacionales para eliminar la malnutrición para 2030.

Conflictos son la principal causa del hambre en todo el mundo, según el 45% de la población mundial

Suficiente, nueva campaña global de World Vision

Una nueva investigación de World Vision realizada por IPSOS relaciona los conflictos con el aumento de los niveles de hambre.

SUFICIENTE: Percepciones globales del hambre y malnutrición infantil

Principales hallazgos de la encuesta realizada por IPSOS para World Vision International sobre el hambre y la malnutrición infantil.

World Vision advierte de la inminente crisis alimentaria en la cuenca del Amazonas debido a El Niño

Vista aéra de casas en la amazonía brasileña.

Poblaciones amazónicas en Perú y Brasil sin capacidad para transportar agua y alimentos debido la sequía

La determinación de Lara: persigue sus sueños en el fútbol

Lara juega al fútbol en Brasil.

Lara es una de las 160 niñas que son atendidas por el proyecto Fútbol de Ellas, de World Vision Brasil, en Recife (PE).

“Me preocupan todos los riesgos que tenemos por la falta de agua”

Belén alza su voz ante los desafíos que enfrenta su familia y su comunidad por el irregular acceso al agua.

Sin agua y sin comida, cada día es un reto

Carlitos muestra su vivienda en Guatemala.

Los desafíos que enfrentan Carlitos y su familia para conseguir agua y alimentarse en el Corredor Seco Centroamericano.

Lusmara, Amarilys y Belzabeth, ángeles de esperanza en Brasil

Lusmara, Amarilys y Belzabeth llevan esperanza.

A través de su labor con World Vision, estas mujeres venezolanas están extendiendo amor y solidaridad a sus compatriotas en momentos de necesidad.

Espacios de esperanza para la niñez migrante en Pacaraima

Niños en Espacios Amigables en Pacaraima.

Esta iniciativa busca la integración y la convivencia pacífica entre propios y extranjeros en Pacaraima.

World Vision promete 3.400 millones de dólares para hacer frente al aumento del hambre y la malnutrición infantil

World Vision lanza campaña global “Suficiente” con el hambre y la malnutrición.

En un acto paralelo a la celebración de la Asamblea General de la ONU, World Vision presentará la iniciativa “SUFICIENTE (Enough)”, cuyo objetivo es acabar con el hambre y la malnutrición infantil

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Otras noticias e historias

World Vision América Latina es una ONG que trabaja por servir y ayudar a las comunidades más vulnerables, enfocando nuestros esfuerzos en niñas, niños y adolescentes a través de diferentes proyectos.

Tres de cada diez niños de Haití dicen que asistir a la escuela implica un “alto riesgo”

Tres de cada diez niños haitianos consideran que ir a la escuela es una actividad “de alto riesgo” para su seguridad, de acuerdo con un nuevo informe de la organización humanitaria estadounidense World Vision conocido por EFE.

“La escuela, en lugar de ser un refugio, viene siendo un riesgo; 29,35 % de los niños con los que hemos hablado nos han dicho eso”, afirmó a EFE el director de programas de la organización en Haití, el doctor Lesly Michaud.

De acuerdo con el documento ‘Una generación viviendo con miedo’, que recogió el punto de vista de 840 personas, -de las cuales 271 son niñas y niños- las violaciones contra este grupo protegido aumentaron en un 490 % entre 2023 y 2024, con respecto al periodo pasado.

Tres de cada diez niños haitianos consideran que ir a la escuela es una actividad de alto riesgo para su seguridad, de acuerdo con un nuevo informe de World Vision conocido por EFE. EFE/ World Vision /SOLO USO EDITORIAL/ NO VENTAS/ SOLO DISPONIBLE PARA ILUSTRAR LA NOTICIA QUE ACOMPAÑA
Tres de cada diez niños haitianos consideran que ir a la escuela es una actividad de alto riesgo. EFE/ World Vision /SOLO USO EDITORIAL/ NO VENTAS/ SOLO DISPONIBLE PARA ILUSTRAR LA NOTICIA QUE ACOMPAÑA

El control de las pandillas

Para Michaud, la crisis que perjudica a la población haitiana, especialmente a la niñez, tiene que ver con el control que ejercen las pandillas en el país.

El director explicó que Puerto Príncipe, la capital haitiana, es una ciudad construida para 250.000 habitantes, pero donde habitan alrededor de tres millones de personas, lo que deja más fácil a las pandillas el control de su territorio.

“Por ejemplo, actualmente, en la zona de la capital, el 90 % de esta zona está bajo dominio de las pandillas”, destacó.

Según el entrevistado, este escenario crítico hace que Haití sea uno de los países “más peligrosos para la niñez”, ya que más de 600.000 menores de edad están en zonas donde pueden ser “reclutados fácilmente” por las pandillas.

Además, el encargado de los programas de la organización humanitaria en Haití señaló que, de acuerdo con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef, por sus siglas en inglés), “el 50 % de los miembros de las pandillas son niños”.

“Una población joven puede ser una oportunidad, pero también puede ser una amenaza”, indicó Michaud.

Al respecto, explicó que una juventud sin oportunidades amenaza “la estabilidad, la seguridad y la situación económica del país”.

Un “corredor seguro” a las escuelas

Ante este panorama, World Vision hizo un llamado al gobierno haitiano para “regresar el estado de derecho” a la nación, así como implementar un “corredor seguro” para que los niños puedan ir a la escuela sin temor.

Tres de cada diez niños haitianos consideran que ir a la escuela es una actividad de alto riesgo para su seguridad, de acuerdo con un nuevo informe de World Vision conocido por EFE. EFE/ World Vision /SOLO USO EDITORIAL/ NO VENTAS/ SOLO DISPONIBLE PARA ILUSTRAR LA NOTICIA QUE ACOMPAÑA
Tres de cada diez niños haitianos consideran que ir a la escuela es una actividad de alto riesgo. EFE/ World Vision /SOLO USO EDITORIAL/ NO VENTAS/ SOLO DISPONIBLE PARA ILUSTRAR LA NOTICIA QUE ACOMPAÑA
“El acceso a la escuela es lo más importante para el desarrollo de un país, y es lo que merecen los niños haitianos”, agregó el director de programas de la organización en el país caribeño.

Por otro lado, Michaud extendió el llamado a la comunidad internacional para que haya mayor acceso a fondos “flexibles” y “plurianuales”. Con esto, se busca facilitar el acceso a los servicios básicos de la población y “una cooperación a lo concreto”.

World Vision es una organización humanitaria cristiana que lleva alrededor de 45 años de trabajo en Haití, con múltiples programas enfocados en la superación de la pobreza y el fortalecimiento de las oportunidades de desarrollo de la población.

Son alrededor de 400.000 personas al año que se benefician con el trabajo de la entidad, según dijo Michaud a EFE. Dicha cifra también es posible gracias a la unión de esfuerzos con los liderazgos de las iglesias en Haití.

“El papel que está jugando la iglesia es crucial, porque, así como en World Vision, también lo que hacemos es promover la esperanza”, apuntó.

Como resultado de esta sinergia con las iglesias, se han construido más de 50.000 letrinas para evitar los casos de cólera. Asimismo, se han ejecutado proyectos de agua potable y de protección de la niñez en el país del Caribe. EFE

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Cobertura y calidad de las meriendas escolares son clave para mejorar la nutrición infantil

San Pedro Sula, 30 de julio de 2025. En un contexto de creciente desigualdad, amenazas climáticas e inseguridad alimentaria, más de 200 líderes y representantes gubernamentales de 18 países se reunieron en Honduras para participar en el 11.º Foro Regional de Alimentación Escolar para América Latina y el Caribe. 

El evento, coorganizado por el Gobierno de Honduras y el Programa Mundial de Alimentos (PMA), marcó un paso decisivo hacia el fortalecimiento de los programas nacionales de alimentación escolar, con el fin de garantizar el derecho a la nutrición de la niñez y fomentar el desarrollo comunitario. 

La cobertura de los programas de alimentación escolar debe ampliarse para alcanzar a los niños y niñas más vulnerables del Corredor Seco de Centroamérica, la región Amazónica y el Altiplano Andino, donde la inseguridad alimentaria se agrava rápidamente, señaló Lola Castro, directora regional del PMA. 

Como miembro del consejo directivo de la Alianza Global contra el Hambre y la Pobreza, World Vision destacó que las meriendas escolares constituyen una plataforma salvavidas y costo-efectiva que aborda simultáneamente el hambre, la seguridad alimentaria, la nutrición, la educación, la equidad y los medios de vida. 

“Las meriendas escolares son una inversión extraordinaria para los gobiernos. Por cada dólar invertido, el retorno puede ser de hasta nueve. Invertir en la nutrición infantil —nuestro capital humano— promueve una población más saludable y dinamiza las economías locales al integrar a agricultores como proveedores”, expresó Mishelle Mitchell, directora regional de Incidencia y Alianzas Externas de World Vision Latinoamérica y el Caribe, durante un panel sobre financiamiento de programas de alimentación escolar. 

Durante el evento, World Vision compartió resultados preliminares de una consulta global a 1,500 niños y niñas en 14 países sobre los programas de meriendas escolares. Los participantes piden mayor cobertura y opciones más saludables para ejercer su derecho a la nutrición. Muchos dependen de la merienda escolar como su única fuente de alimento. 

La organización humanitaria también presentó su modelo multisectorial, que vincula alimentación escolar con liderazgo infantil, producción comunitaria de alimentos y resiliencia climática. Desde El Salvador hasta Haití, World Vision impulsa huertos escolares, educación nutricional y participación comunitaria para que los niños crezcan sanos, informados y activos en la defensa de sus derechos. 

Mientras la región se prepara para la Cumbre Global de Meriendas Escolares en Brasil (2025), los resultados del Foro de Honduras servirán como plataforma para escalar la innovación, asegurar financiamiento y abogar por justicia alimentaria. 

World Vision insta a gobiernos, donantes y socios regionales a: 

  • Priorizar la alimentación escolar en los presupuestos y políticas públicas nacionales. 
  • Invertir en sistemas alimentarios locales, sostenibles y adaptados al clima. 
  • Promover la participación significativa de la niñez en la gobernanza de la alimentación y la educación. 

 

Para conocer más sobre el trabajo regional de World Vision en seguridad alimentaria y desarrollo infantil, visite: https://new.worldvisionamericalatina.org 

Contacto de prensa: 

Mishelle Mitchell 

Directora Regional de Incidencia y Alianzas Externas, World Vision LACRO 
mishelle_mitchell@wvi.org 

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Un llamado para proteger la acción humanitaria ante las amenazas crecientes y los recortes mundiales de ayuda | Día Mundial de la Ayuda Humanitaria 2025

Londres/Ginebra, 14 de agosto de 2025  

El Día Mundial de la Ayuda Humanitaria 2025 llega en un momento crítico para la comunidad humanitaria mundial. El tema de este año, #ActForHumanity, subraya una triple crisis: la violencia en aumento contra los trabajadores humanitarios, la crisis de legitimidad y los recortes de financiación sin precedentes que han sacudido el sistema humanitario global y, como resultado, amenazan los cimientos mismos de la respuesta humanitaria. 

Trabajadores humanitarios bajo ataque 

En 2024, 383 trabajadores humanitarios¹ fueron asesinados en el cumplimiento de su deber, una cifra récord. Hasta agosto de 2025, otros 248 han perdido la vida, siendo el personal nacional el más afectado en contextos de alto riesgo como Etiopía, Sudán, Sudán del Sur, Líbano, los Territorios Palestinos Ocupados, Myanmar, Ucrania y Siria. El 2025 ya apunta a ser aún peor. Si la tendencia actual continúa, este año se convertirá en el más letal registrado para el personal humanitario. 

Esta alarmante trayectoria exige una acción urgente. Es imperativo que los gobiernos y actores armados cumplan con la Resolución 2730 (2024) del Consejo de Seguridad de la ONU sobre la Protección de los Trabajadores Humanitarios, y se comprometan con la próxima Declaración para la Protección del Personal Humanitario. Esto reforzaría la necesidad de investigaciones, rendición de cuentas y respeto del Derecho Internacional Humanitario, poniendo fin a la impunidad por ataques contra trabajadores humanitarios y garantizando un acceso seguro y sin trabas a las poblaciones necesitadas. 

 

¹ Nota: estas cifras provienen de la Base de Datos de Seguridad de los Trabajadores Humanitarios. Las cifras podrían ajustarse ligeramente para la publicación oficial anual de la UNOCHA el 19 de agosto, Día Mundial de la Ayuda Humanitaria. 

 

Recortes globales de financiación: una crisis silenciosa 

La violencia no es la única amenaza. El sector humanitario enfrenta una severa contracción financiera. 

El informe más reciente de World Vision, “Hunger, Harm and Hard Choices”, revela el devastador impacto que los recortes en la financiación humanitaria están teniendo en niños desplazados y sus familias en 13 países afectados por crisis. Las familias que sufrieron recortes en la asistencia alimentaria fueron las más vulnerables; tenían 5,4 veces más probabilidades de padecer inseguridad alimentaria moderada o grave y reportaron peores resultados educativos y de protección infantil. 

Con la financiación humanitaria global en declive, el impacto sobre los niños más vulnerables y sus familias es grave, desde el desmantelamiento de servicios críticos como salud de emergencia y protección infantil, hasta educación y reducción de riesgos de desastres. 

Según la Perspectiva Humanitaria Global 2025, se requieren 45,48 mil millones de dólares para asistir a 181,2 millones de los 300 millones de personas necesitadas en 72 países. Sin embargo, a mitad de año, solo se ha reportado el 16,8% de esa financiación, 7,64 mil millones de dólares, lo que representa una caída del 40% en comparación con el mismo período de 2024. 

En respuesta, actores humanitarios en todo el sistema, incluidas agencias de la ONU, ONGI y organizaciones locales, se han visto obligados a reducir drásticamente operaciones y “hiperpriorizar”. Esto no es una elección estratégica, sino un reflejo del fracaso sistémico para cubrir las crecientes necesidades globales. La brecha entre las necesidades urgentes y los recursos está dejando atrás a decenas de millones de personas, poniendo en duda la capacidad de la comunidad internacional para responder. 

“El Día Mundial de la Ayuda Humanitaria es cuando honramos a quienes sirven en los lugares más peligrosos del mundo”, dijo Isabel Gomes, Líder Global de Gestión de Desastres de World Vision International. “Pero mientras la violencia amenaza su seguridad, los recortes presupuestarios amenazan su capacidad de servir. Cuando recortas la financiación, recortas la ayuda crítica a niños y familias que viven en desesperación.” 

El sistema humanitario entero está en riesgo. Miles de empleos humanitarios ya se han perdido. Programas completos a nivel nacional están detenidos. El sector pasa de la recuperación y la resiliencia a la mera supervivencia. 

“Debemos enfrentar una dura realidad,” añadió Gomes. “Los trabajadores humanitarios están menos protegidos que nunca y los sistemas que sostienen están siendo desmantelados. Sin una acción urgente, el costo se medirá no solo en empleos perdidos, sino en vidas perdidas.” 

Crisis de legitimidad: la erosión de la confianza 

Más allá de la violencia y la financiación, los actores humanitarios enfrentan una crisis de legitimidad. Las comunidades cuestionan cada vez más los motivos, la eficacia y la relevancia de los esfuerzos humanitarios. Cuando la ayuda se percibe como politizada y de arriba hacia abajo, pierde autoridad moral, socavando el acceso y la protección. 

A pesar de la evidencia abrumadora de que invertir en la niñez genera beneficios a largo plazo—hasta 10 dólares por cada dólar invertido, la ayuda global para la infancia está en declive. En 2023, según el informe «ODA at the Crossroads« de World Vision, solo el 11,5% de la Asistencia Oficial para el Desarrollo (AOD) se destinó a iniciativas centradas en la infancia, frente al 13% del año anterior. Esta caída se produce en un momento en que los niños sufren de manera desproporcionada las crisis globales—desde conflictos y choques climáticos hasta hambre y desplazamiento. La tendencia refleja una preocupante erosión de la solidaridad internacional y la confianza en el sistema humanitario, justo cuando más se necesita. 

La base de la acción humanitaria es la confianza y la rendición de cuentas. Cuando la confianza en los sistemas humanitarios disminuye, los trabajadores en primera línea enfrentan mayores riesgos, la confianza de los donantes se debilita y la efectividad de toda la respuesta se ve comprometida. 

Esperanza valiente: reconstruir la acción humanitaria en medio de la crisis 

En la última década, World Vision ha aumentado en un 188% su inversión en contextos frágiles. En 2024, se destinaron 744 millones de dólares a programas innovadores en los ámbitos humanitario, de desarrollo y de paz en 22 de los países y regiones subnacionales más frágiles donde opera. 

En el año fiscal 2024, World Vision alcanzó el mayor número de niños vulnerables en un solo año en su historia de gestión de desastres. Más de 35 millones de personas, incluidos 19 millones de niños, en 65 países, participaron en programas humanitarios de la organización. 

Actualmente, World Vision prioriza la recaudación de fondos para diez países gravemente afectados por recortes: Afganistán, República Democrática del Congo, Haití, Líbano, Malí, Myanmar, Somalia, Sudán del Sur, Sudán y Siria—donde la reducción de programas pone en riesgo servicios vitales mientras las necesidades humanitarias siguen siendo críticas. 

“A medida que se redefine la arquitectura humanitaria y cambia el panorama de financiación, nuestro compromiso inquebrantable de servir a los más vulnerables sigue firme”, afirmó Gomes. “Junto con donantes institucionales, organizaciones basadas en la fe, corporaciones, gobiernos y otros socios, debemos reimaginar el sistema humanitario como descentralizado, inclusivo y responsable, donde el poder se comparta, los recursos sean flexibles y las comunidades vulnerables estén en el centro de la toma de decisiones.” 

Contactos: 
Para entrevistas con los medios, comunicarse con Annila Harris, Asesora Senior de Comunicaciones y Participación Humanitaria 

Correo electrónico: annila_harris@wvi.org 

World Vision es una organización humanitaria cristiana dedicada a trabajar con niños, familias y sus comunidades para que alcancen su máximo potencial, abordando las causas profundas de la pobreza y la injusticia. World Vision sirve a todas las personas, sin distinción de religión, raza, etnia o género. Realiza esfuerzos humanitarios que salvan vidas gracias a la inversión de numerosos socios, incluidos donantes institucionales, organizaciones basadas en la fe, corporaciones y gobiernos. Para más información, visite www.wvi.org. 

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World Vision LAC celebra elección de nuevo Papa León XIV

8 mayo, 2025. World Vision América Latina y el Caribe saluda al pueblo católico y celebra la reciente elección del nuevo pontífice, León XIV, de nacionalidad peruana y estadounidense.  

«Nos unimos en oración para que bajo su liderazgo se sigan abriendo caminos de diálogo interconfesional y cooperación ecuménica a favor de la paz, la justicia y la dignidad humana», afirmó Harold Segura, Director Regional de Fe y Desarrollo de World Vision Latinoamérica y Caribe. 

Celebramos su trayectoria pastoral en la región –como misionero Augustino y su rol como Presidente de la Pontificia Comisión para América Latina. 

A nuestros hermanos y amigos del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) @celam.oficial nuestro saludo fraternal, renovando nuestro compromiso de sembrar esperanza y difundir la ternura. 

Para mayor información, comuníquese con Mishelle Mitchell, Dir Regional External Engagement, WVLAC Mishelle_mitchell@wvi.org 

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La infancia migrante no puede esperar

Por Fabiola Rueda,  
Coordinadora de la Respuesta Multipaís “Esperanza sin Fronteras” – World Vision América Latina y el Caribe 

La Respuesta Multipaís nos ha mostrado que la movilidad humana en América Latina y el Caribe no puede abordarse como una crisis pasajera. Lo que continuamos enfrentando es un desafío prolongado y estructural que transforma vidas, desborda sistemas y nos interpela como región. En medio de esa realidad, hay una verdad que duele: las niñas, niños y adolescentes migrantes siguen siendo los más olvidados. El contexto global incrementa su vulnerabilidad, al limitar el acceso a servicios básicos esenciales que aseguran su supervivencia y protección.   

Nuestro más reciente informe de situación, correspondiente al último trimestre de 2024, recoge historias, cifras y aprendizajes que reflejan la complejidad del contexto, pero también las posibilidades que emergen cuando se trabaja con visión y compromiso. Desde World Vision, no solo medimos resultados, sembramos esperanza. Y esa esperanza tiene rostro: el de Marianny, joven madre venezolana que hoy lidera su emprendimiento; el de Luis, que dejó atrás un sueño para sostener a otros; el de Zinahy, que alza su voz como joven migrante en Ecuador. 

Sí, los desafíos humanitarios se han intensificado. 

Las rutas migratorias son más peligrosas, aumentan los flujos de niñez no acompañada, y los sistemas de protección en los países de acogida están sobrecargados. A esto se suma la reducción drástica del financiamiento internacional, que amenaza la continuidad de programas esenciales. Lo vemos cada día: niñas y niños que no acceden a alimentación, educación, salud ni documentación. Cada servicio suspendido representa una puerta cerrada al futuro. 

Pero rendirnos ante esta realidad sería aceptar que no hay nada que podamos cambiar. Y eso no es una opción. 

Por eso, desde Esperanza sin Fronteras, proponemos trabajo en el desarrollo de las comunidades migrantes y de acogida que reconoce la urgencia sin apagar la posibilidad. Que vea en la migración no solo dolor, sino también reconstrucción. Que entienda que proteger a la niñez migrante no es un gesto de caridad, sino una apuesta por un futuro común, más justo y humano. 

Nuestros equipos en ocho países siguen, a menor escala, implementando acciones de protección, inclusión socioeconómica, salud y nutrición. Acompañamos procesos de regularización, fortalecemos capacidades locales y apostamos por innovaciones como el piloto Rutas de Esperanza, que articula asistencia humanitaria y desarrollo en contextos de tránsito y retorno. Lo hacemos no solo con recursos, sino con la convicción de que cada niña y niño merece crecer con seguridad, arraigo y dignidad.  

El camino no es fácil. Hay incertidumbre, restricciones y urgencias. Pero hay también comunidad, redes, organizaciones de fe, jóvenes que lideran, docentes que se capacitan, familias que se reinventan. Eso también es la migración: no solo tránsito, sino tejido. 

A seis años de nuestra respuesta multipaís, reafirmamos nuestra promesa: caminar junto a la niñez migrante, más allá de las fronteras. No dejaremos de insistir, de adaptarnos, de sumar aliados, de escuchar. World Vision sigue presente en estos territorios. Apelamos a la solidaridad internacional para continuar visibilizando esta realidad y apoyando a las necesidades humanitarias más urgentes. 

Porque cuando protegemos a una niña o a un niño en movilidad, no solo salvamos una vida. Estamos construyendo el futuro que todos merecemos. 

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Informe de situación: Esperanza Sin Fronteras, Octubre – Diciembre 2024

Informe Especial: Niñez Migrante en Riesgo – Respuesta Humanitaria en América Latina

Entre octubre y diciembre de 2024, América Latina vivió un incremento sostenido en los desplazamientos forzados, alcanzando más de 40 millones de personas migrantes en la región. Este fenómeno, impulsado por deportaciones masivas, violencia estructural y rutas cada vez más peligrosas, ha puesto en alerta a los sistemas de protección social. La niñez migrante —que representa hasta un 33% del total migrante— continúa enfrentando riesgos extremos como reclutamiento forzado, trata, desnutrición y exclusión educativa.

Este informe ofrece un análisis profundo sobre la respuesta humanitaria de World Vision a través del programa “Esperanza sin Fronteras”, desplegado en 8 países de América Latina, y presenta cifras impactantes sobre la atención brindada, los desafíos persistentes y las necesidades urgentes de financiamiento y coordinación regional.

¿Por qué leer este informe?

• +2.58 millones de personas migrantes y refugiadas han sido atendidas desde 2019.
• +134,000 atenciones realizadas solo en el último trimestre de 2024.
• Descripción detallada de la respuesta en protección infantil, salud, inclusión socioeconómica y seguridad alimentaria.
• Análisis de nuevas amenazas como el colapso de servicios básicos, militarización de fronteras y aumento de niñez no acompañada (hasta 500% en México).
• Rutas migratorias críticas: Colombia, Panamá, México, Ecuador, Perú y Brasil.
• Propuestas de acción y llamado urgente a donantes y gobiernos para sostener la ayuda.

Conoce cómo World Vision implementa espacios seguros, asistencia legal, transferencias monetarias y fortalecimiento comunitario, transformando realidades en medio de una de las mayores crisis migratorias del continente.

Descarga el reporte aquí
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Alexandra, madre haitiana afectada por la violencia de pandillas.

Desplazamiento y resiliencia: La crisis humanitaria de Haití a través de los ojos de Alexandra

En medio de la creciente violencia y la inseguridad, la familia de Alexandra, como tantas otras en Haití, se encontró inmersa en el epicentro de una crisis humanitaria. Su lucha por sobrevivir refleja la realidad de miles, incluso cientos de miles, que han sido desplazados por el conflicto armado y la agitación política, con sus vidas pendiendo de un hilo mientras el país se tambalea al borde del colapso.

A raíz de la turbulencia que azotó su vecindario –atrapados en el fuego cruzado de la violencia de pandillas y la inseguridad–, Alexandra y su familia se vieron obligados a abandonar su hogar en Petion-Ville y emprendieron un angustioso viaje en busca de seguridad y estabilidad.

La travesía de Alexandra refleja la cruda realidad que enfrentan muchos en Haití, donde las pandillas en guerra controlan las calles, y el simple hecho de ir al mercado se convierte en un desafío difícil. «No podemos salir. No podemos ir a los mercados. No teníamos suficiente comida para comer», relata Alexandra.

Huir de la violencia significaba emprender un peligroso viaje, confiar en el transporte público, atravesar caminos controlados por grupos armados y tener fe en poder llegar hasta el refugio más seguro. Con su esposo e hijo a su lado, Alexandra navegó entre la incertidumbre, sin saber qué les esperaría al otro lado.

A medida que la crisis se desarrolla, el éxodo en Puerto Príncipe continúa sin cesar, con alrededor de 95,000 personas que han huido de la ciudad en el último mes, buscando desesperadamente seguridad. La mayoría se dirige hacia los departamentos de Grand Sud, mientras que un número creciente busca refugio en la isla de La Gonâve –donde opera World Vision– y en la frontera entre Haití y la República Dominicana.

Sin embargo, incluso mientras huyen, el espectro de la deportación es inminente, con más de 4,500 personas expulsadas de la frontera por las autoridades dominicanas solo en marzo. A pesar de la continua agitación, la OIM informó que los países vecinos devolvieron forzosamente a 13,000 migrantes a Haití en marzo. Eso supone un aumento del 46 por ciento en comparación con el mes anterior.

Mientras tanto, la situación humanitaria sigue deteriorándose, con el Programa Mundial de Alimentos (PMA) advirtiendo sobre una inminente crisis alimentaria. La insuficiente ingesta de alimentos, la disminución de los ingresos y el aumento de los precios de los alimentos han dejado a millones en riesgo de hambre. Productos alimenticios básicos como arroz, frijoles, leche y huevos se han vuelto cada vez más escasos, exacerbando una situación ya grave.

En medio de la inseguridad alimentaria, otra crisis acecha: la desnutrición aguda. Según el análisis de desnutrición aguda del IPC, cerca de 277,000 niños enfrentan o se espera que enfrenten desnutrición aguda, con una serie de factores que contribuyen, incluyendo la inseguridad, brotes de cólera, mala calidad de los alimentos y acceso limitado a agua limpia.

Llegar a su nueva comunidad trajo un sentido de alivio, un respiro entre el miedo constante que sentían en Petion-Ville. «Me siento más segura aquí. Siento que puedo salir y comprar cosas. No tengo miedo«, admite Alexandra, agradecida por la apariencia de normalidad que han encontrado en medio del caos.

World Vision entrega ayuda humanitaria en Haití.

Sin embargo, pese a la sensación de seguridad, la incertidumbre es grande. Para Alexandra y muchos otros como ella, la lucha por la supervivencia continúa. «La mayor dificultad para nosotros es la comida y el alojamiento», comparte, destacando los desafíos marcados que acompañan al desplazamiento.

El acceso a necesidades básicas como alimentos, agua limpia y atención médica sigue siendo esquivo. «El mayor problema para mí es el acceso a la salud«, lamenta Alexandra, «ni siquiera hay un centro de salud aquí», subrayando la necesidad urgente de servicios de atención médica accesibles y fuentes de agua limpia para prevenir la propagación de enfermedades.

Alexandra y su familia tuvieron la fortuna de recibir apoyo de World Vision, que llegó a 380 personas desplazadas y sus familias con kits de higiene, juegos de cocina y kits de refugio tanto en Puerto Príncipe como en Programas de Área en todo Haití. Y aunque la asistencia multipropósito en efectivo se entregará a 1,000 familias desplazadas en Puerto Príncipe durante abril y mayo, nuestros esfuerzos solos no son suficientes

La comunidad internacional debe intensificar y responder a los llamados de una nación en crisis, ofreciendo apoyo y solidaridad a aquellos que han quedado para soportar el peso de la violencia y la inseguridad. Solo entonces Haití podrá comenzar a reconstruir y recuperar la esperanza.

Mientras Haití lucha con una crisis humanitaria en aumento, la historia de Alexandra nos recuerda con fuerza el costo humano del conflicto y la inestabilidad. Su resiliencia es un testimonio del espíritu indomable del pueblo haitiano, que persevera a pesar de las probabilidades en su contra.

Conoce más de la crisis humanitaria en Haití y cómo puedes unirte a World Vision para llevar agua, alimentación y protección a la niñez y familias en Haití

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Migrantes en el refugio La Soledad de Ciudad de México.

«La Soledad: La iglesia de los Migrantes en Ciudad de México»

Escrita por: Gabriela Becerra Sánchez / Imágenes y audio: Ariana Aguilar Zárate

«Que Dios bendiga lo que caiga a la barriga» fue la frase con la que Claudia Torres, voluntaria del refugio La Soledad, concluyó su oración por el desayuno de más de 60 personas migrantes que esperaron en fila desde muy temprano la mañana del pasado 5 de marzo. A La Soledad llegan a diario cientos de personas de distintas partes del mundo para recibir alimentos, asistencia médica, asesoría legal, asearse y descansar.

El refugio funciona en las instalaciones de la iglesia del mismo nombre, colindante al icónico y ‘bravo’ barrio de Tepito, en Ciudad de México. Desde hace algunos años el párroco de La Soledad, Padre Benito Torres, ya no celebra misas, únicamente ofrece un servicio dominical. La iglesia se ha convertido en un inmenso dormitorio comunal. Ahora, su misión es acoger a todos los migrantes, incluidas más de 400 personas que permanecen en carpas en la plaza junto al santuario. Su cercanía a las oficinas de migración de Estados Unidos hace que este lugar sea hogar de muchas personas que esperan por un mensaje de texto del CBP One, la aplicación móvil del gobierno americano que recibe solicitudes de asilo.

Según la Secretaría de Gobernación de México, 782.176 personas en situación migratoria irregular se presentaron ante las autoridades mexicanas al ingresar al país en 2023. Más de la mitad de personas que llegaron al país en condiciones de irregularidad huyen de sus países por situaciones conocidas, pero cada vez más críticas, como: hambre, falta de oportunidades y violencia. Para la mayoría de personas migrantes, México se ha convertido en el tramo más difícil de su travesía, aún más duro que la selva de Darién. Si una persona migrante en situación irregular es capturada la regresan a ciudades sureñas o directamente a la frontera con Guatemala.

Son más de las 10 a.m. y la planificación del albergue se descuadró porque los alimentos llegaron tarde. Sin embargo, eso le da tiempo a Claudia para dar algunos anuncios a sus comensales y contar varios chistes. Además de ser Ingeniero Topógrafo, Claudia es ‘payasita’ de profesión y el buen humor es un excelente recurso para apaciguar los ánimos de la gente agotada e impaciente. «Aquí tenemos de todo (personas) venezolanos, ecuatorianos, haitianos, congoleses, afganos, chinos. Todas las nacionalidades han pasado por aquí» dice la voluntaria. Ante la pregunta de ¿cómo se comunica con personas que hablan otro idioma? responde entre risas: «ahí pongo en práctica mis habilidades de mimo, ese es el lenguaje universal». Sin embargo, destaca que la asistencia cada vez se vuelve más compleja, no solo por el incremento histórico de personas en movilidad en Ciudad de México y el país, sino por los desafíos que representa la convivencia entre diferentes culturas, lenguas, costumbres y cultos.

Miles de niñas y niños migrantes en América Latina y el Caribe enfrentan enormes dificultades debido a la falta de acceso a servicios básicos, como agua e higiene. Esta situación se agrava durante su travesía por las rutas migratorias irregulares, donde se exponen a enfermedades, deshidratación y condiciones insalubres que pueden provocar infecciones gastrointestinales, enfermedades de la piel, enfermedades contagiosas y problemas respiratorios que afectan aún más su salud y bienestar durante su viaje.

World Vision México y UNICEF han unido esfuerzos para abordar esta problemática en La Soledad y desde enero de 2024, articulan acciones de Agua, Saneamiento e Higiene (WASH por sus siglas en inglés). Para Evaristo Alcalá, técnico de WASH de World Vision México, “proporcionar kits de higiene es solo el primer paso; por eso, promovemos la educación y las buenas prácticas de higiene a través de charlas. La verdadera efectividad radica en la complementariedad entre proveer recursos y fomentar el conocimiento, asegurando así un impacto duradero en la salud y el bienestar de las comunidades que atendemos» comenta.

Además, desde diciembre de 2023, World Vision México apoya a este, y a otros 6 albergues de Ciudad de México, con insumos de limpieza, higiene, mantas, kits menstruales, kits de bebé y alimentos. Hasta el momento, 3 500 personas, entre niñas, niños y adultos, han participado de este proyecto.

FAMILIAS MIGRANTES EN BUSCA DE SEGUNDAS Y TERCERAS OPORTUNIDADES

En medio del grupo de migrantes, dos familias acceden a contar sus historias de migración.

Luzmar (28), Valeria (7) y Valentín (4) salieron de Ecuador en octubre de 2023 con destino a Estados Unidos. «Nosotros salimos hace muchos años de Venezuela porque no les pagaban bien a mis papás. Después vivimos en Ecuador por 4 años. Allá (Ecuador) tengo primas» dice Valeria. Al preguntarle, ¿qué fue lo más difícil de su camino? la niña responde sin dudar: «La selva (El Tapón de Darién) es muy difícil, hay montañas de barro. No hay comida. Mi mamá nos preparaba una sopa con lentejas y pasta, nada más. Además, sentía miedo. Yo no vi nada porque mi mamá me tapaba los ojos, pero yo sabía que había muertos» concluye Valeria.

La familia de Valeria y Valentín emigró de Ecuador debido a la ola de violencia que vive el país sudamericano. «Salimos porque había mucha inseguridad, pero hasta el día de hoy no hemos tenido descanso. Todo el camino ha sido muy peligroso. Aún más difícil porque viajamos una familia completa, con 8 niños. Gracias a Dios no nos ha pasado nada. Otras personas han sido secuestradas, violadas y les han robado en el camino, es duro.» dice Luzmar.

A México llegaron en noviembre de 2023. No esperaron a la cita para solicitar asilo a Estados Unidos, decidieron avanzar hasta la frontera norte y el 25 de diciembre los devolvieron a Villahermosa, Tabasco al sur del país. Van por su segundo intento de llegar a Estados Unidos, esta vez iniciaron el trámite de asilo. «Los mexicanos son gente buena, pero migración es dura. Ha sido muy difícil. No sé, ¿por qué nos tratan así, no sé qué les hicimos? Tengo miedo de que nuevamente nos atrapen y nos lleven hasta la frontera. Ya no tenemos dinero, pero no puede ser que después de avanzar tanto no llegue a mi destino (Estados Unidos). Yo voy a insistir hasta cruzar» dice la abogada venezolana que busca un mejor futuro para sus hijos.

Junto a Luzmar está Yesmelis (42) y sus hijos, Alejandro (14), Leiru (12) y Chelier (6). Para esta familia todo comenzó en septiembre de 2022, cuando Yesmelis y su esposo decidieron migrar porque sus hijos no pudieron asistir a la escuela por tres años consecutivos debido a su situación económica.

Según la última encuesta ENCOVI 2023, solo 66% de la población entre 3 y 17 años de Venezuela está escolarizada y 40% no asiste a clases con regularidad. La irregularidad en la asistencia escolar, afectada por huelgas y ausencias del personal docente, impacta a aproximadamente 2,6 millones de niños y adolescentes, exacerbando el rezago educativo, especialmente entre los niños de 7 a 11 años.

La selva de Darién fue su primer destino, y cruzarla les tomó nueve días. “Ha sido una de las experiencias más difíciles de mi vida. No se la recomiendo a nadie” comenta Yesmelis. El poco dinero que llevaron se terminó y decidieron quedarse a trabajar, por más de un año, en Costa Rica. En diciembre de 2023, continuaron con el viaje hacia Estados Unidos.

Cerca de llegar a la frontera con Estados Unidos, fueron detenidos y trasladados hasta el sur del país. Nuevamente emprendieron viaje a Ciudad de México y por varios meses están en situación de calle, mientras esperan una cita para solicitar asilo en Estados Unidos. Los estragos de la espera se sienten sobre todo en los niños. “Esto les ha afectado psicológicamente a mis hijos. Yo siento que están muy rebeldes. Ellos no eran así, y me duele verlos que están sufriendo. Yo no tengo ni papá ni mamá a quien dejarlos, por eso decidimos venir a que lucharan con nosotros” dice Yesmelis. La falta de redes de apoyo es una de las vulnerabilidades a las que se enfrentan las familias migrantes.

Valentín y Chelier, los más pequeños de estas familias, ahora son amigos y pasan mucho tiempo jugando. Sin embargo, a pesar de su corta edad, sus ojitos reflejan el cansancio y la desesperanza de una cruzada migratoria interminable. Eso, sin lugar a dudas, es un llamado urgente para todas y todos para que hagamos la diferencia en la vida de las niñas y niños migrantes.

Desde 2019, la Respuesta Multipaís a la Crisis Migratoria “Esperanza sin Fronteras” de World Vision trabaja en Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela para abordar las causas profundas que impulsan la migración irregular. En colaboración con nuestros aliados, hemos establecido un modelo que, no solo responde a las necesidades inmediatas de las personas migrantes y de comunidades de acogida, sino que también busca construir un futuro más esperanzador para quienes han salido de sus hogares en busca de bienestar. A través de nuestros proyectos de Protección, Seguridad Alimentaria y Nutrición, Integración Socioeconómica y Salud Mental hemos brindado más de 2 millones de atenciones a niñas, niños, adolescentes migrantes y sus familias.

Sin embargo, nuestro trabajo está lejos de terminar. Cada día, miles de niñas y niños migrantes enfrentan desafíos mientras luchan por un futuro seguro y digno. Con tu ayuda, podemos continuar brindando esperanza y oportunidades a la niñez migrante en nuestra región. Visita www.worldvisionamericalatina.org y haz tu donación hoy mismo.

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Niñez migrante en América Latina.

Un cumpleaños sin festejos: La resiliencia de la niñez migrante

Ninguna niña debería celebrar su cumpleaños mientras cruza la peligrosa selva del Darién.

Ámbar a sus 6 años lo hizo.

Su madre, Guadalupe, fue una de las víctimas de la crisis alimentaria de Venezuela que inició en 2016.

A principios del 2017, ella y su familia tomaron la decisión que más de siete millones de venezolanos han tomado hasta hoy: abandonar su país en busca de mejores oportunidades.

Por casi cinco años vivieron en Colombia. Luchando por encontrar estabilidad en medio de la incertidumbre. Sin embargo, al ver que no tenían acceso a ciertos servicios, vitales para el desarrollo de su familia, tomaron la decisión de emprender un segundo viaje en julio de 2023.

Mientras cruzaban la selva del Darién, uno de los tramos más peligrosos en la ruta, Guadalupe y su familia fueron víctimas de grupos criminales que atentan contra la integridad de miles de migrantes que cruzan hacia el territorio panameño.

En medio de las difíciles circunstancias, llegó el cumpleaños número seis de Ámbar, y aunque no lograban salir de la selva, a ella le ilusionaba poder celebrar con un pastel. Su llegada a Panamá les permitió recibir asistencia humanitaria y atención médica. En el caso de Ámbar, ella no solo recibió un pastel, también le regalaron una muñeca a la que llamó Escarlata. Desde entonces han sido inseparables, cruzando juntas Panamá, Costa Rica, Nicaragua y ahora Honduras.

Niña migrante en Honduras.

A pesar del cansancio, las enfermedades en la piel, el hambre y todos los obstáculos que se les han presentado, Ámbar es la que motiva a su familia para seguir adelante.

“Vamos mami, que vamos a poder lograrlo”, le repite una y otra vez la niña a Guadalupe. Después de todo, se les podrán cansar los pies, pero nunca el alma.

Más allá de pensar en un país en específico, ellas sueñan con sentirse seguras y llenas de esperanza en un lugar al que esperan muy pronto poder llamar hogar.

Ámbar y su familia son parte de las más de 32,000 personas que han sido atendidas por el Servicio de Información Móvil (SIM) como parte de la respuesta multipaís ante la crisis migratoria.

Los centros han sido establecidos en siete puntos fronterizos de Honduras, como parte del asocio entre World Vision Honduras y el ACNUR.

El SIM brinda a los migrantes en tránsito información en español, inglés y creole relacionada al contexto, derechos del migrante en territorio hondureño, procesos migratorios, acceso a internet y deriva casos de protección a las autoridades competentes.

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Taissa rumbo a la COP28

Taissa: un viaje de esperanza y compromiso medioambiental hacia la COP28

A las orillas del río Amazonas surge una defensora del medio ambiente llena de vitalidad y determinación. Con apenas 13 años, Taissa está a punto de llevar su dedicación por la preservación del medio ambiente a la escena mundial en la COP28 de Dubái. Creció inmersa en la rica cultura de la tribu Omágua/Kambeba, en las orillas del río Amazonas, y desde la infancia vio florecer su pasión por el medio ambiente, gracias al constante estímulo de su padre.

Cursando el 7º año de educación primaria, Taissa muestra un afecto especial por el portugués y las matemáticas. Su aspiración es convertirse en veterinaria, lo que no solo revela su dedicación a los animales, sino también su compromiso con la preservación del medio ambiente. Enfrentando los desafíos escolares, se prepara para un futuro en el que contribuirá activamente al medio ambiente.

Para Taissa, asistir a la COP28 es una oportunidad única para ser escuchada. “Participar en la COP28 es importante para mí porque representa una oportunidad de contribuir a los debates y decisiones mundiales sobre la lucha contra el cambio climático y la preservación del medio ambiente”, afirmó. Dado que los niños son los más vulnerables a los efectos del cambio medioambiental, su testimonio y su futuro deben estar en el centro de la planificación y de la toma de decisiones.

Los padres de Taissa, al hablar de la dedicación de su hija a las causas medioambientales, rebosan orgullo. “Es increíble ver en la gran niña que se está convirtiendo. Cada paso que da nos llena de alegría y esperanza”.

Desde muy joven, Taissa ha participado activamente en iniciativas promovidas por World Vision en la región del Amazonas. Una de estas iniciativas es el Movimiento de Jóvenes por Políticas Públicas (MJPOP), un movimiento de empoderamiento juvenil presente en escuelas, barrios y comunidades, cuyo enfoque es la protección de niños y jóvenes. Aborda diversas problemáticas, como el abandono escolar, la calidad y las condiciones estructurales de la educación, la violencia, la violación de derechos, la seguridad pública y el racismo.

Otra iniciativa en la que Taissa participa activamente es el Núcleo de Ciudadanía Adolescente (NUCA), espacios de participación adolescente establecidos en los municipios que forman parte del programa Sello UNICEF. Estos espacios son fundamentales para promover y exigir el respeto de los derechos y fomentar la ciudadanía activa entre los adolescentes.

Por su activismo, Taissa es una de las adolescentes respaldadas por World Vision para participar en la COP28 y formará parte del Seminario Enfrentando la Vulnerabilidad Climática y Promoviendo la Paz en un Contexto Frágil. Este seminario tiene como objetivo abordar y resaltar la compleja relación entre la fragilidad, los riesgos climáticos y las perspectivas futuras de los niños y las comunidades vulnerables.

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El viaje de Taissa es un recordatorio inspirador de cómo una pasión puede convertirse en acción. Con una sonrisa contagiosa y determinación, está lista para representar no solo a su comunidad, sino a toda una generación de jóvenes que anhelan un futuro sostenible.

Que la historia de Taissa inspire a otros a unirse al compromiso de preservar nuestro hogar común.

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Lara juega al fútbol en Brasil.

La determinación de Lara: persigue sus sueños en el fútbol

Lara, de 11 años, es una niña con gran determinación que habita en la comunidad Nova Descoberta, en Recife (PE). Ella es estudiante de quinto grado en una escuela municipal y muestra especial interés por la asignatura de Historia, particularmente cuando se trata de historias relacionadas con el fútbol.

Lara creció en una familia unida. Es hija de Rafaela y Marcos, y cuenta con el cariño constante de sus hermanos, María Clara y Marcos Vinicios. Desde que tenía seis años, Lara descubrió una pasión que la motiva: jugar al fútbol. Como ella misma dice: “Primero Jesús y, en segundo lugar, el fútbol”.

Fue en una presentación en su escuela que Lara descubrió el proyecto Fútbol de Ellas (Futebol Delas), que buscaba no solo promover el deporte entre las niñas sino también romper paradigmas, mostrando que el fútbol no es un deporte exclusivo para los varones. Para Lara, el proyecto fue una verdadera revelación. “Estoy aprendiendo a cuidar más de mí misma y a darme cuenta de que hay cosas que no son solo para que los varones las hagan. El proyecto ha sido muy importante para mí”, dice con entusiasmo.

La iniciativa es el resultado de una colaboración entre World Vision Brasil, Mastercard y el Consejo Municipal de Defensa de los Derechos del Niño y del Adolescente de Recife (COMDICA). Para World Vision, esta colaboración responde a un llamado crucial de la sociedad. Al abordar el problema de la Violencia de Género desde las primeras etapas de la vida, la iniciativa busca demostrar que es posible transformar la realidad de estas niñas, reforzando este propósito en sus comunidades y expandiendo este impacto positivo a más individuos.

Conoce más: Inteligencia artificial ayudará a niñas y adolescentes prevenir la violencia de género y ejercer sus derechos

Lara sueña con ser jugadora profesional de fútbol.

El proyecto también se convirtió en un refugio para Lara, especialmente para ayudarla a distraerse de problemas familiares, como la situación de su tío que comenzó a vivir en la calle. Pero, incluso con desafíos, la pasión de Lara por el fútbol le ha traído momentos de pura alegría y reconocimiento.

La pasión y habilidad de Lara con el balón no han pasado desapercibidas. Tanto que, al caminar por las calles de la comunidad, escucha ecos de un apodo cariñoso y esperanzador: “la nueva Marta”. Este reconocimiento llenó de orgullo a su familia, que no se cansa de enfatizar la importancia de que Lara aproveche al máximo las oportunidades que el proyecto Fútbol de Ellas ofrece.

Su participación en la grabación de un video para el proyecto fue uno de esos momentos inolvidables. “Me divertí participando en el video. Me sentí valorada al ser invitada a las grabaciones”, comparte mientras sus ojos brillan de emoción. Y su aprendizaje no se detiene ahí. “Con el proyecto, estoy segura de que voy a evolucionar mucho, ya que quiero ser futbolista”, añade con determinación.

Con un futuro brillante por delante y apoyada por el proyecto y su familia, Lara está decidida a perseguir su sueño y, tal vez algún día, inspirar a otras niñas a seguir sus pasos en el mundo del fútbol. Después de todo, como ella misma cree, con dedicación y el apoyo adecuado, ciertamente evolucionará y cumplirá sus sueños.

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“Me preocupan todos los riesgos que tenemos por la falta de agua”

Belén, de 12 años, habita en una zona urbana en el Corredor Seco Centroamericano en El Salvador. En este video, ella alza su voz ante los desafíos que enfrenta su familia y su comunidad por la escasez de agua.

“En mi colonia tenemos agua de grifo en las casas y nos racionan el agua y cae solo dos veces a la semana”, dice.

Conoce más sobre el Corredor Seco y de la iniciativa de World Vision para impactar positivamente la vida de 10 millones de personas en esta región.

Reverdeciendo el Corredor Seco
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Organizaciones de fe alzan la voz rumbo a la COP30: una oportunidad para poner a la infancia en el centro de la acción climática

Brasilia, marzo 2025 — En el camino hacia la próxima Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP30), que se celebrará en noviembre de 2025 en Belém do Pará, Brasil, las organizaciones basadas en la fe han comenzado a movilizarse con fuerza para contribuir con propuestas claras y una voz ética ante la creciente emergencia climática. 

Más de 50 líderes religiosos, representantes ecuménicos, comunidades indígenas y expertos en clima se reunieron recientemente en Brasilia para reflexionar colectivamente y presentar el documento Un Llamado a la Acción rumbo a la COP30. Esta iniciativa constituye una señal clara del compromiso de las organizaciones de fe con la justicia climática y el bienestar de las comunidades más afectadas. 

World Vision fue parte activa de este encuentro, representada por Welinton Pereira, Director de Relaciones Institucionales y de Fe y Desarrollo de World Vision Brasil, como parte del trabajo que la organización impulsa a través de su en Acción Climática centrado en la niñez en América Latina y El Caribe. 

Fe, justicia climática y centralidad de la niñez 

El documento entregado a la ministra de Medio Ambiente de Brasil, Marina Silva, hace un llamado urgente a los gobiernos para actuar frente a la crisis climática con base en cinco prioridades: 

  1. Financiamiento climático justo y no endeudador. 
     
  1. Implementación efectiva del Fondo de Pérdidas y Daños. 
     
  1. Transición energética justa hacia energías 100% renovables. 
     
  1. Apoyo a comunidades en adaptación climática. 
     
  1. Participación significativa de quienes más sufren los impactos: pueblos indígenas, mujeres, jóvenes, niños y defensores del medio ambiente. 

 

© Consejo Mundial de Iglesias

Estas prioridades están profundamente alineadas con los cuatro puntos de interés que World Vision ha definido de cara a la COP30: 

  1. Colocar a la infancia en el centro de la acción climática, promoviendo la actualización de las Contribuciones Nacionalmente Determinadas (NDCs) que incorporen consultas y participación directa de niños, niñas y adolescentes. 
     
  1. Visibilizar el rol transformador de las organizaciones basadas en la fe en procesos de adaptación y mitigación frente al cambio climático. 
     
  1. Conectar la crisis climática con la lucha contra el hambre, mostrando cómo el deterioro ambiental incrementa la inseguridad alimentaria infantil. 
     
  1. Abogar por mecanismos de financiamiento climático más accesibles, equitativos y efectivos para las comunidades más vulnerables. 

Una esperanza activa en medio de la crisis 

Inspirado por convicciones espirituales compartidas, el llamado de las organizaciones de fe no es solo una denuncia, sino una esperanza activa y movilizadora. Como se expresa en el documento, “lloramos con los que lloran” (Romanos 12:15), pero también creemos que “la creación aguarda con ansias la revelación de los hijos de Dios” (Romanos 8:19-21). 

Desde World Vision reafirmamos nuestro compromiso con la justicia climática y trabajamos junto a comunidades, iglesias, niños y niñas en América Latina y el Caribe para garantizar que sus voces sean escuchadas en los espacios de decisión climática. 

La COP30 no es solo una cumbre más. Es una oportunidad para encender la llama de la justicia, con la infancia como protagonista y la fe como motor de cambio. 

© Consejo Mundial de Iglesias

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Seguridad alimentaria y fe: El mandato de Dios para alimentar a los necesitados

La inseguridad alimentaria afecta a millones de personas en América Latina y el Caribe. Un 19% de la población ha experimentado dificultades para alimentarse según el Estado de la Seguridad Alimentaria y la Nutrición en el Mundo 2024. Frente a esta realidad, es fundamental que la iglesia responda con acciones concretas, guiadas por la fe. 

El concepto de seguridad alimentaria está profundamente arraigado en las Escrituras. En Génesis 1:29-30, Dios establece la tierra como fuente de alimento para toda la creación, pero también nos da el mandato de ser mayordomos responsables. Sin embargo, el hambre persiste debido a la injusticia y la falta de distribución adecuada de los recursos. Como cristianos, debemos abogar por un sistema alimentario justo, como se menciona en el marco bíblico-teológico de la seguridad alimentaria. 

El Salmo 104:27-28 nos recuerda que todas las criaturas esperan de Dios su sustento: “Todos ellos esperan en ti, para que les des su comida a su tiempo.” Este versículo nos llama a ser parte de esa provisión, distribuyendo los recursos que Dios ha puesto a nuestro alcance. 

La campaña Regala tu pez y tu pan es una manera tangible de responder a este llamado. Al donar alimentos y participar en las actividades de la iglesia, no solo satisfacemos una necesidad física, sino que también somos testigos de la justicia y el amor de Dios en acción. 

La inseguridad alimentaria es un desafío que podemos enfrentar con fe y acción. Al seguir el mandato de Dios, la iglesia puede ser un faro de esperanza y justicia en la lucha contra el hambre en toda la región. 

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Multiplicando esperanza: La iglesia como agente de cambio en la lucha contra el hambre

El hambre es uno de los desafíos más grandes que enfrenta América Latina y el Caribe. Según la ONU, más de 43 millones de personas en la región están en situación de inseguridad alimentaria severa. Esta realidad nos recuerda las palabras de Santiago 5:1-6, que nos exhortan a no ignorar la injusticia: “El clamor de los segadores ha llegado a los oídos del Señor de los ejércitos.” 

Como iglesia, no podemos permanecer indiferentes ante esta crisis. En Marcos 6:41-43, vemos cómo Jesús multiplicó los panes y peces para alimentar a una multitud. Este milagro nos enseña que lo poco que tenemos puede ser multiplicado para bendecir a muchos, siempre que lo pongamos en manos de Dios y lo compartamos con una actitud de generosidad. 

La campaña Regala tu pez y tu pan nos invita a seguir este ejemplo bíblico. Al donar alimentos, estamos sembrando esperanza en una región donde millones de personas sufren de inseguridad alimentaria. Cada pequeño gesto es una respuesta al mandato de Jesús de alimentar al hambriento (Mateo 25:35). 

La iglesia tiene el poder de ser un agente de cambio en la lucha contra el hambre en América Latina y el Caribe. Siguiendo el ejemplo de Jesús, nuestras acciones pueden multiplicar la esperanza y hacer una diferencia en la vida de muchas familias. 

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El llamado bíblico a combatir el hambre en América Latina y el Caribe

El hambre sigue siendo una realidad devastadora en América Latina y el Caribe. Según el informe Estado de la Seguridad Alimentaria y la Nutrición en el Mundo 2024, alrededor de 43.2 millones de personas en la región enfrentan inseguridad alimentaria severa, y más de 131 millones sufren inseguridad alimentaria moderada o severa. Esta crisis ha empeorado debido a factores económicos, climáticos y políticos. 

Como cristianos, tenemos un mandato claro: ser la mano extendida de Dios en tiempos de necesidad. La Biblia nos llama a ser agentes de justicia y solidaridad. En Deuteronomio 15:7-11, se nos recuerda: “Cuando haya en medio de ti menesteroso de alguno de tus hermanos en alguna de tus ciudades, no endurecerás tu corazón, ni cerrarás tu mano contra tu hermano pobre.” Este llamado no es opcional, sino un mandato para ser generosos y justos, asegurando que nadie quede sin su «pan de cada día.» 

Jesús mismo nos mostró el poder de la generosidad y la multiplicación en la alimentación de los 5.000 (Mateo 14:13-21). En este milagro, Jesús tomó lo poco que se ofreció y lo multiplicó para alimentar a una multitud. De la misma manera, nuestras donaciones de alimentos pueden parecer pequeñas, pero en manos de Jesús y de la comunidad, pueden transformar vidas. 

La inseguridad alimentaria en la región es una urgencia que debemos enfrentar desde la fe. Como iglesia, podemos ser un agente de cambio, siguiendo el ejemplo de Jesús al compartir lo que tenemos y multiplicar la esperanza en nuestra comunidad. 

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Entre dos infiernos: violencia de pandillas y deportaciones forzadas

En la luz gris del amanecer, vinieron por Rosemerline. Una mujer embarazada de 24 años, frágil y olvidada en un mundo que alguna vez prometió refugio. Fue detenida. Sus captores no mostraron respeto por su humanidad, solo una eficiencia brutal para expulsarla. Un camión la llevó de regreso a Haití, como en una jaula, sofocante.

“Me llevaron a las 5 de la mañana”, susurró Rosemerline, con la voz temblorosa bajo el peso de una historia vieja y familiar. “Llegamos a la 1 de la tarde”. Nueve horas—apretados unos contra otros, sin espacio para respirar, sin espacio para moverse. Como si el tiempo se hubiera doblado sobre sí mismo, dibujando una línea continua entre el presente y los horrores del pasado. No había aire, ni agua, ni dignidad—solo cuerpos, apilados como carga, olvidados.

“No podía respirar”, dijo, con la voz quebrada. No hubo misericordia para las madres, ni consideración por la vida que crecía dentro de ella. En ese camión, no importaba si una mujer llevaba un bebé en el vientre o en los brazos—las familias eran separadas, despojadas de lo poco que les quedaba de humanidad.

“Te llevan tengas zapatos o no”, dijo. “Estés vestida o medio desnuda, no les importa.” Las palabras cayeron como piedras, pesadas y duras, resonando a través de los siglos. Mujeres, niños, hombres—descalzos, rotos, encadenados. Los captores de Rosemerline arrancaban personas de sus hogares, indiferentes a sus gritos, transportándolos como mercancía, como propiedad—ahora atrapados por cadenas invisibles de indiferencia y deshumanización.

Las carreteras de República Dominicana, sinuosas y rugosas, se convirtieron en el “pasaje medio” de Rosemerline—un calvario de dolor y pérdida. Las condiciones sufridas fueron una violación a los derechos humanos—una crueldad familiar, disfrazada con otro nombre. Al ser descargados, arrojados al costado, Rosemerline quedó enfrentando el amargo sabor del abandono, sus sueños magullados por la dureza de la realidad. Ella, como las mujeres y hombres antes que ella, como los 11,000 deportados esta semana, fue tratada como si no fuera plenamente humana—como si su existencia fuera una carga que debía ser descartada, sus sueños desechados junto con su dignidad.

Sin embargo, en medio de la desesperanza asfixiante, Rosemerline se aferra a la esperanza. Su espíritu, aunque golpeado, se niega a quebrarse. Habiendo estudiado artes culinarias, imagina un futuro donde pueda construir un negocio, donde sus manos puedan crear en lugar de estar atadas. Sus circunstancias son duras—su madre ha fallecido, su padre es ciego, sus hermanos están escondidos en las colinas, huyendo del asedio de las pandillas en Arcahaie. Pero incluso ahora, con el peso de sus luchas, Rosemerline sueña.

“Para quedarme en mi país, sueño con tener un negocio”, dice, sus palabras son una rebelión silenciosa contra las fuerzas que buscan desarraigar su vida. Planea terminar sus estudios de secundaria después de dar a luz, recuperar el futuro que le fue robado. Hace un llamado al gobierno haitiano, suplicando por un mundo donde los jóvenes puedan vivir con dignidad, donde el empleo y la seguridad les den razones para quedarse en casa, sin la vergüenza de la deportación pendiendo sobre sus cabezas.

Su fe, inquebrantable ante sus pruebas, la ancla en medio de la tormenta. “Recen para que los bandidos bajen las armas”, suplica, creyendo en el poder de la oración para mover montañas. “Dios lo puede todo. Cuando recen, pídanle a Dios que limpie nuestro país, que nos una.”

El viaje de Rosemerline es un espejo que refleja los horrores del pasado y las injusticias del presente. Mientras ella se aferra a la esperanza, se nos llama a actuar, para asegurar que su historia —y las de tantos otros— no se pierdan en la indiferencia de la historia.

World Vision se solidariza con Rosemerline y con los incontables atrapados entre dos infiernos: entre la violencia de las pandillas y la brutalidad de las deportaciones forzadas. Juntos, hacemos un llamado a la comunidad internacional, al gobierno haitiano y a la Iglesia a asumir el desafío. Es hora de romper las cadenas —las antiguas y las nuevas— y trabajar por un Haití donde cada vida sea tratada con la dignidad y el respeto que merece.

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La justicia social y la lucha contra el hambre: un vínculo inseparable

El Día Mundial de la Justicia Social nos invita a reflexionar sobre la urgencia de construir sociedades más equitativas. Pero, ¿cómo podemos hablar de justicia social si millones de personas en el mundo padecen hambre todos los días? La desigualdad en el acceso a los alimentos es una de las expresiones más crueles de la injusticia social, y es aquí donde la iglesia y las comunidades de fe tienen un papel fundamental en la transformación de esta realidad. 

La Biblia no solo denuncia la injusticia, sino que presenta un modelo de vida donde el derecho y la equidad son centrales. Profetas como Isaías, Amós y Miqueas hablaron en contra de la opresión y el abuso de poder, denunciando un sistema que beneficiaba a unos pocos mientras dejaba a muchos en la pobreza extrema. Hoy, el desafío sigue siendo el mismo: no basta con la caridad ocasional, es necesaria una justicia estructural que garantice el acceso a una alimentación digna para todas y todos. 

El hambre como una cuestión de justicia social 

El hambre no es solo un problema de falta de alimentos, sino una cuestión de desigualdad. Según Naciones Unidas, el fortalecimiento de una transición justa hacia un futuro sostenible implica la distribución equitativa de los recursos y oportunidades. En este sentido, el hambre es un reflejo de estructuras económicas y sociales que perpetúan la exclusión y marginación de los más vulnerables. 

El mensaje bíblico es claro: Dios no tolera la injusticia ni la opresión. Miqueas 6:8 nos recuerda que se nos ha mandado “hacer justicia, amar misericordia y humillarnos ante Dios”. No podemos conformarnos con asistir a las personas necesitadas sin cuestionar las razones por las cuales están en esa situación. La iglesia debe ser una voz profética que no sólo provea ayuda, sino que también denuncie las causas del hambre y la injusticia. 

La iglesia como agente de transformación 

Desde la iniciativa Hambre y Sed de Justicia, hemos visto cómo las iglesias pueden ser un motor de cambio en la lucha contra el hambre infantil y la inseguridad alimentaria. ¿Cómo pueden hacerlo? 

  1. Movilizando recursos y voluntades 
    Las comunidades de fe tienen una capacidad única para organizarse y responder a las necesidades de las personas más vulnerables. Desde bancos de alimentos hasta programas de nutrición, muchas iglesias ya están actuando, pero es necesario que estas acciones sean sostenibles y parte de un compromiso a largo plazo. 
  1. Educando y concientizando 
    La justicia social y la fe no son conceptos separados. Las y los creyentes deben ser formados en una teología que los lleve a involucrarse activamente en la transformación de sus comunidades. Predicar sobre el hambre como una cuestión de justicia puede despertar una mayor conciencia y compromiso. 
  1. Incidiendo en las políticas públicas 
    Si bien la acción local es crucial, también lo es influir en las políticas que afectan la seguridad alimentaria. La iglesia puede ser una voz influyente en la promoción de sistemas más justos, exigiendo a los gobiernos acciones concretas para erradicar el hambre. 

Un compromiso ineludible 

El Día Mundial de la Justicia Social nos recuerda que no podemos hablar de equidad sin abordar el problema del hambre. La iglesia tiene la oportunidad de encarnar la justicia y la misericordia de Dios, no solo con palabras, sino con acciones concretas que transformen vidas. 

La iniciativa Hambre y Sed de Justicia nos desafía a movernos más allá de la compasión momentánea hacia un compromiso profundo con la justicia. Porque en el Reino de Dios, la mesa debe estar servida para todas y todos. 

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Multiplicando esperanza: La iglesia como agente de cambio en la lucha contra el hambre

El hambre es uno de los desafíos más grandes que enfrenta América Latina y el Caribe. Según la ONU, más de 43 millones de personas en la región están en situación de inseguridad alimentaria severa. Esta realidad nos recuerda las palabras de Santiago 5:1-6, que nos exhortan a no ignorar la injusticia: “El clamor de los segadores ha llegado a los oídos del Señor de los ejércitos.” 

Como iglesia, no podemos permanecer indiferentes ante esta crisis. En Marcos 6:41-43, vemos cómo Jesús multiplicó los panes y peces para alimentar a una multitud. Este milagro nos enseña que lo poco que tenemos puede ser multiplicado para bendecir a muchos, siempre que lo pongamos en manos de Dios y lo compartamos con una actitud de generosidad. 

La campaña Regala tu pez y tu pan nos invita a seguir este ejemplo bíblico. Al donar alimentos, estamos sembrando esperanza en una región donde millones de personas sufren de inseguridad alimentaria. Cada pequeño gesto es una respuesta al mandato de Jesús de alimentar al hambriento (Mateo 25:35). 

La iglesia tiene el poder de ser un agente de cambio en la lucha contra el hambre en América Latina y el Caribe. Siguiendo el ejemplo de Jesús, nuestras acciones pueden multiplicar la esperanza y hacer una diferencia en la vida de muchas familias. 

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El llamado bíblico a combatir el hambre en América Latina y el Caribe

El hambre sigue siendo una realidad devastadora en América Latina y el Caribe. Según el informe Estado de la Seguridad Alimentaria y la Nutrición en el Mundo 2024, alrededor de 43.2 millones de personas en la región enfrentan inseguridad alimentaria severa, y más de 131 millones sufren inseguridad alimentaria moderada o severa. Esta crisis ha empeorado debido a factores económicos, climáticos y políticos. 

Como cristianos, tenemos un mandato claro: ser la mano extendida de Dios en tiempos de necesidad. La Biblia nos llama a ser agentes de justicia y solidaridad. En Deuteronomio 15:7-11, se nos recuerda: “Cuando haya en medio de ti menesteroso de alguno de tus hermanos en alguna de tus ciudades, no endurecerás tu corazón, ni cerrarás tu mano contra tu hermano pobre.” Este llamado no es opcional, sino un mandato para ser generosos y justos, asegurando que nadie quede sin su «pan de cada día.» 

Jesús mismo nos mostró el poder de la generosidad y la multiplicación en la alimentación de los 5.000 (Mateo 14:13-21). En este milagro, Jesús tomó lo poco que se ofreció y lo multiplicó para alimentar a una multitud. De la misma manera, nuestras donaciones de alimentos pueden parecer pequeñas, pero en manos de Jesús y de la comunidad, pueden transformar vidas. 

La inseguridad alimentaria en la región es una urgencia que debemos enfrentar desde la fe. Como iglesia, podemos ser un agente de cambio, siguiendo el ejemplo de Jesús al compartir lo que tenemos y multiplicar la esperanza en nuestra comunidad. 

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Día mundial del agua: Una oportunidad para transformar la vida de millones

El 22 de marzo es una fecha clave para reconocer la urgencia de proteger y gestionar de manera sostenible uno de los recursos más vitales del planeta: el agua. En este Día Mundial del Agua, recordamos que la crisis hídrica amenaza la vida de millones de personas y pone en riesgo el equilibrio de nuestros ecosistemas y el futuro de la humanidad. 

Agua en emergencia: Datos que no podemos ignorar 

El agua atraviesa cada dimensión del desarrollo humano. Sin ella, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) se vuelven inalcanzables. Hoy, cerca de 2,000 millones de personas carecen de acceso a agua potable segura y 3,600 millones no cuentan con servicios de saneamiento adecuados. Además, 9 de cada 10 desastres naturales están vinculados al agua, ya sea por exceso, escasez o contaminación. 

La crisis es tangible y se agrava con el cambio climático. En 2023, los glaciares perdieron más de 600 gigatoneladas de agua, la mayor pérdida registrada en 50 años. Este deshielo acelerado contribuye al aumento del nivel del mar y amenaza a casi 2,000 millones de personas que dependen del agua de montaña para su vida diaria. 

En América Latina y el Caribe, la paradoja es evidente: somos una región con abundancia de agua —alberga cerca de un tercio de los recursos hídricos del mundo— pero también somos una de las más afectadas por la desigualdad en el acceso y por la mala gestión. México, por ejemplo, enfrenta una crisis sin precedentes en la Ciudad de México, donde el sistema hídrico no logra abastecer a más de 22 millones de personas. 

Cuando el agua es vida y oportunidad para todos 

El agua es un factor determinante para la salud, la educación y la equidad de género. Según el Banco Mundial, cerca de 500 millones de mujeres y niñas en el mundo carecen de espacios seguros para gestionar su menstruación, lo que limita su participación plena en la vida pública. Además, la falta de agua segura impide que millones de niñas y niños estudien en condiciones saludables y dignas. 

El rostro latinoamericano de la crisis 

En América Latina y el Caribe, la crisis hídrica tiene impactos alarmantes: 

  • Amazonía: Más de 420,000 niñas y niños de Brasil, Colombia y Perú han sido afectados por la sequía más severa en 120 años, lo que ha forzado el cierre de escuelas y centros de salud. 
  • México: En 2023, el país vivió su año más seco y más del 55% de su territorio enfrentó sequías extremas. 
  • Ecuador: La dependencia de la energía hidroeléctrica dejó al país vulnerable, y una fuerte sequía desató una crisis energética nacional. 

Nuestra respuesta: La misión de World Vision 

Frente a este panorama, World Vision Latinoamérica y El Caribe se ha comprometido a garantizar el derecho al agua de las comunidades más vulnerables, especialmente de la niñez. Aquí algunos de nuestros logros más recientes: 

  • México: Rehabilitación de sistemas de agua dañados por huracanes, instalación de captadores de lluvia y potabilizadoras, junto a procesos de incidencia para proteger el derecho al agua de la niñez. 
     
  • Guatemala: Implementación de proyectos de agua y saneamiento en comunidades, escuelas y centros de salud, acompañados de capacitaciones en higiene y liderazgo comunitario. 
     
  • República Dominicana: Instalación de sistemas de agua potable en 30 escuelas tras el huracán Fiona, beneficiando a más de 4,500 niños y niñas. 
     
  • Honduras: Proyectos que llevarán agua limpia a 650,000 personas en zonas rurales antes de 2027, fortaleciendo juntas de agua y promoviendo la protección de fuentes hídricas. 
     
  • El Salvador: Fortalecimiento de la gestión WASH en comunidades y espacios educativos, junto con UNICEF, para garantizar agua segura en contextos de emergencia. 
     
  • Venezuela: Instalación de una planta purificadora de agua en un colegio, beneficiando a casi 900 personas, además de talleres y entrega de filtros para 330 familias. 
     
  • Colombia: Implementación de sistemas de tratamiento de agua en La Guajira junto al Ministerio de Vivienda, mejorando el acceso al agua para comunidades rurales. 
     
  • Ecuador: Por primera vez en 63 años, la comunidad de Campococha cuenta con acceso a agua segura gracias a un esfuerzo conjunto entre World Vision y las familias locales, mejorando la salud y bienestar de niñas y niños. 
     
  • Perú: En la cuenca amazónica, la falta de agua sigue limitando el derecho de niñas y niños a un aprendizaje digno y saludable, por eso seguimos movilizando a personas para apoyar soluciones. 
     

El agua es vida, pero también es justicia 

El agua es mucho más que un recurso: es un derecho humano. Desde World Vision, creemos que cada gota invertida en acceso, saneamiento e higiene es una semilla de vida, de salud, de igualdad y de dignidad. Por ello, también abogamos por políticas públicas inclusivas, inversión en infraestructura sostenible y soluciones comunitarias para que nadie quede atrás. 

En este Día Mundial del Agua, decimos Suficiente a la injusticia hídrica. Nos unimos a la misión de garantizar que cada niña y cada niño pueda beber, aprender y crecer con acceso seguro y digno al agua. 

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Día internacional de los bosques: Entre la sequía del Corredor Seco y la abundancia vital de la Amazonía

Día internacional de los bosques: Entre la sequía del Corredor Seco y la abundancia vital de la Amazonía 

El 21 de marzo, en el Día Internacional de los Bosques, el mundo rinde homenaje a estos ecosistemas que son el corazón verde del planeta y la fuente de vida de millones de personas. 

Los bosques son mucho más que árboles. Son refugio de biodiversidad, fuente de agua dulce, reguladores del clima y garantes de la seguridad alimentaria de millones de personas. Este año, Naciones Unidas nos invita a reflexionar sobre su papel crucial con el tema «Bosques y alimentos». 

Dos rostros de la realidad: La Amazonía y el Corredor Seco 

Cuando hablamos de bosques, la Amazonía es el máximo exponente de abundancia y resiliencia natural. Sin embargo, no muy lejos de allí, Centroamérica enfrenta el drama inverso en el Corredor Seco, una región de más de 1,600 kilómetros donde la degradación ambiental y la crisis climática generan hambre, migración y pobreza. 

La Amazonía, con sus más de 6 millones de km², es hogar del 10% de la biodiversidad mundial, regula el clima de todo un continente y almacena entre 150 y 200 mil millones de toneladas de carbono. Su función es tan vital que cada día libera 20 mil millones de toneladas de agua en forma de «ríos voladores» que riegan Sudamérica y estabilizan las corrientes oceánicas. 

En contraste, el Corredor Seco Centroamericano, que se extiende desde Chiapas hasta Costa Rica, se ha convertido en uno de los territorios más golpeados por sequías prolongadas y lluvias torrenciales. Aquí, el agua escasea, los cultivos fallan y 8,9 millones de personas viven en situación de emergencia alimentaria. 

Los bosques: Aliados de la seguridad alimentaria 

En la Amazonía, los bosques son despensas naturales para más de 48 millones de personas, incluidos 2,7 millones de indígenas. Estos ecosistemas proveen frutos, raíces, carne silvestre y recursos no maderables que nutren y sostienen la vida de comunidades que dependen directamente del bosque para su subsistencia. 

Pero no sólo alimentan. También actúan como un escudo climático: regulan las lluvias, enriquecen los suelos, conservan la biodiversidad y almacenan carbono, mitigando así los efectos del cambio climático. En la Amazonía, World Vision impulsa proyectos que fortalecen la resiliencia de las comunidades más vulnerables, integrando el manejo sostenible de los recursos y la conservación del bosque a sus medios de vida. 

El Corredor Seco: Donde la sequía desafía la vida 

En el Corredor Seco, los efectos del cambio climático han sido devastadores. Aquí, las familias agricultoras dependen del maíz y el frijol para su autoconsumo, pero las lluvias cada vez son más impredecibles. La falta de agua no solo impacta los cultivos, sino que ha forzado a miles a migrar o buscar alternativas de subsistencia en un entorno cada vez más hostil. 

World Vision, a través de la iniciativa Reverdeciendo el Corredor Seco, promueve la regeneración de ecosistemas degradados y la resiliencia comunitaria, combinando saberes locales con buenas prácticas de conservación y seguridad alimentaria. 

La respuesta de World Vision: Cuidar la creación y fortalecer la resiliencia 

Desde la Iniciativa Climática de World Vision trabajamos bajo tres principios clave: 

  1. Niñez en el centro: protegiendo el presente y futuro de niñas y niños afectados por la crisis climática. 
  1. Soluciones desde la comunidad: impulsando la educación ambiental y la resiliencia local. 
  1. Pertinencia cultural y local: integrando la sostenibilidad en los medios de vida de cada comunidad. 

A través de programas de educación ambiental, trabajo con iglesias y comunidades de fe, y alianzas con actores locales, World Vision busca restaurar ecosistemas, garantizar agua limpia y proteger la seguridad alimentaria de quienes más lo necesitan, tanto en la Amazonía como en el Corredor Seco. 

Un llamado global 

Hoy, más que nunca, proteger los bosques es asegurar el futuro. La Amazonía es uno de los últimos grandes pulmones del planeta y el Corredor Seco clama por restauración y resiliencia. En ambos territorios, defender la naturaleza es también defender a las personas que dependen de ella. 

Este Día Internacional de los Bosques nos recuerda que el futuro de la alimentación, la vida y la justicia climática empieza y termina en los bosques. 

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Entre dos infiernos: violencia de pandillas y deportaciones forzadas

En la luz gris del amanecer, vinieron por Rosemerline. Una mujer embarazada de 24 años, frágil y olvidada en un mundo que alguna vez prometió refugio. Fue detenida. Sus captores no mostraron respeto por su humanidad, solo una eficiencia brutal para expulsarla. Un camión la llevó de regreso a Haití, como en una jaula, sofocante.

“Me llevaron a las 5 de la mañana”, susurró Rosemerline, con la voz temblorosa bajo el peso de una historia vieja y familiar. “Llegamos a la 1 de la tarde”. Nueve horas—apretados unos contra otros, sin espacio para respirar, sin espacio para moverse. Como si el tiempo se hubiera doblado sobre sí mismo, dibujando una línea continua entre el presente y los horrores del pasado. No había aire, ni agua, ni dignidad—solo cuerpos, apilados como carga, olvidados.

“No podía respirar”, dijo, con la voz quebrada. No hubo misericordia para las madres, ni consideración por la vida que crecía dentro de ella. En ese camión, no importaba si una mujer llevaba un bebé en el vientre o en los brazos—las familias eran separadas, despojadas de lo poco que les quedaba de humanidad.

“Te llevan tengas zapatos o no”, dijo. “Estés vestida o medio desnuda, no les importa.” Las palabras cayeron como piedras, pesadas y duras, resonando a través de los siglos. Mujeres, niños, hombres—descalzos, rotos, encadenados. Los captores de Rosemerline arrancaban personas de sus hogares, indiferentes a sus gritos, transportándolos como mercancía, como propiedad—ahora atrapados por cadenas invisibles de indiferencia y deshumanización.

Las carreteras de República Dominicana, sinuosas y rugosas, se convirtieron en el “pasaje medio” de Rosemerline—un calvario de dolor y pérdida. Las condiciones sufridas fueron una violación a los derechos humanos—una crueldad familiar, disfrazada con otro nombre. Al ser descargados, arrojados al costado, Rosemerline quedó enfrentando el amargo sabor del abandono, sus sueños magullados por la dureza de la realidad. Ella, como las mujeres y hombres antes que ella, como los 11,000 deportados esta semana, fue tratada como si no fuera plenamente humana—como si su existencia fuera una carga que debía ser descartada, sus sueños desechados junto con su dignidad.

Sin embargo, en medio de la desesperanza asfixiante, Rosemerline se aferra a la esperanza. Su espíritu, aunque golpeado, se niega a quebrarse. Habiendo estudiado artes culinarias, imagina un futuro donde pueda construir un negocio, donde sus manos puedan crear en lugar de estar atadas. Sus circunstancias son duras—su madre ha fallecido, su padre es ciego, sus hermanos están escondidos en las colinas, huyendo del asedio de las pandillas en Arcahaie. Pero incluso ahora, con el peso de sus luchas, Rosemerline sueña.

“Para quedarme en mi país, sueño con tener un negocio”, dice, sus palabras son una rebelión silenciosa contra las fuerzas que buscan desarraigar su vida. Planea terminar sus estudios de secundaria después de dar a luz, recuperar el futuro que le fue robado. Hace un llamado al gobierno haitiano, suplicando por un mundo donde los jóvenes puedan vivir con dignidad, donde el empleo y la seguridad les den razones para quedarse en casa, sin la vergüenza de la deportación pendiendo sobre sus cabezas.

Su fe, inquebrantable ante sus pruebas, la ancla en medio de la tormenta. “Recen para que los bandidos bajen las armas”, suplica, creyendo en el poder de la oración para mover montañas. “Dios lo puede todo. Cuando recen, pídanle a Dios que limpie nuestro país, que nos una.”

El viaje de Rosemerline es un espejo que refleja los horrores del pasado y las injusticias del presente. Mientras ella se aferra a la esperanza, se nos llama a actuar, para asegurar que su historia —y las de tantos otros— no se pierdan en la indiferencia de la historia.

World Vision se solidariza con Rosemerline y con los incontables atrapados entre dos infiernos: entre la violencia de las pandillas y la brutalidad de las deportaciones forzadas. Juntos, hacemos un llamado a la comunidad internacional, al gobierno haitiano y a la Iglesia a asumir el desafío. Es hora de romper las cadenas —las antiguas y las nuevas— y trabajar por un Haití donde cada vida sea tratada con la dignidad y el respeto que merece.

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La justicia social y la lucha contra el hambre: un vínculo inseparable

El Día Mundial de la Justicia Social nos invita a reflexionar sobre la urgencia de construir sociedades más equitativas. Pero, ¿cómo podemos hablar de justicia social si millones de personas en el mundo padecen hambre todos los días? La desigualdad en el acceso a los alimentos es una de las expresiones más crueles de la injusticia social, y es aquí donde la iglesia y las comunidades de fe tienen un papel fundamental en la transformación de esta realidad. 

La Biblia no solo denuncia la injusticia, sino que presenta un modelo de vida donde el derecho y la equidad son centrales. Profetas como Isaías, Amós y Miqueas hablaron en contra de la opresión y el abuso de poder, denunciando un sistema que beneficiaba a unos pocos mientras dejaba a muchos en la pobreza extrema. Hoy, el desafío sigue siendo el mismo: no basta con la caridad ocasional, es necesaria una justicia estructural que garantice el acceso a una alimentación digna para todas y todos. 

El hambre como una cuestión de justicia social 

El hambre no es solo un problema de falta de alimentos, sino una cuestión de desigualdad. Según Naciones Unidas, el fortalecimiento de una transición justa hacia un futuro sostenible implica la distribución equitativa de los recursos y oportunidades. En este sentido, el hambre es un reflejo de estructuras económicas y sociales que perpetúan la exclusión y marginación de los más vulnerables. 

El mensaje bíblico es claro: Dios no tolera la injusticia ni la opresión. Miqueas 6:8 nos recuerda que se nos ha mandado “hacer justicia, amar misericordia y humillarnos ante Dios”. No podemos conformarnos con asistir a las personas necesitadas sin cuestionar las razones por las cuales están en esa situación. La iglesia debe ser una voz profética que no sólo provea ayuda, sino que también denuncie las causas del hambre y la injusticia. 

La iglesia como agente de transformación 

Desde la iniciativa Hambre y Sed de Justicia, hemos visto cómo las iglesias pueden ser un motor de cambio en la lucha contra el hambre infantil y la inseguridad alimentaria. ¿Cómo pueden hacerlo? 

  1. Movilizando recursos y voluntades 
    Las comunidades de fe tienen una capacidad única para organizarse y responder a las necesidades de las personas más vulnerables. Desde bancos de alimentos hasta programas de nutrición, muchas iglesias ya están actuando, pero es necesario que estas acciones sean sostenibles y parte de un compromiso a largo plazo. 
  1. Educando y concientizando 
    La justicia social y la fe no son conceptos separados. Las y los creyentes deben ser formados en una teología que los lleve a involucrarse activamente en la transformación de sus comunidades. Predicar sobre el hambre como una cuestión de justicia puede despertar una mayor conciencia y compromiso. 
  1. Incidiendo en las políticas públicas 
    Si bien la acción local es crucial, también lo es influir en las políticas que afectan la seguridad alimentaria. La iglesia puede ser una voz influyente en la promoción de sistemas más justos, exigiendo a los gobiernos acciones concretas para erradicar el hambre. 

Un compromiso ineludible 

El Día Mundial de la Justicia Social nos recuerda que no podemos hablar de equidad sin abordar el problema del hambre. La iglesia tiene la oportunidad de encarnar la justicia y la misericordia de Dios, no solo con palabras, sino con acciones concretas que transformen vidas. 

La iniciativa Hambre y Sed de Justicia nos desafía a movernos más allá de la compasión momentánea hacia un compromiso profundo con la justicia. Porque en el Reino de Dios, la mesa debe estar servida para todas y todos. 

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