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Autor: cristhian_perez@wvi.org

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World Vision América Latina es una ONG que trabaja por servir y ayudar a las comunidades más vulnerables, enfocando nuestros esfuerzos en niñas, niños y adolescentes a través de diferentes proyectos.

Crisis humanitaria en Haití | Un año de angustia y miedo: Haití, el secuestro de un país a manos de pandillas

Un año de angustia y miedo: 

Haití, el secuestro de un país a manos de pandillas 

  • Más de un millón de personas viven internamente desplazadas, según OIM 
  • World Vision advierte de daños irreversibles al desarrollo físico y cognitivo de millares de niños que sufren hambre por la crisis y llama a comunidad internacional a apoyar sus esfuerzos en comunidades fronterizas y comunidades vulnerables con población desplazada. 
  • Pérdida de aprendizaje y suspensión indefinida de clases tiene un costo multimillonario en las oportunidades de miles de niños, adolescentes y jóvenes haitianos. 

 

Puerto Príncipe 13 enero, 2025.  Once meses han trascurrido del estallido de violencia y terror que mantiene a Haití secuestrado a manos de organizaciones criminales y pandillas. Es indispensable rescatar al país, y en especial a la niñez de una crisis de violencia, hambre y desplazamiento forzado sin precedentes, informó la organización humanitaria, crisitiana y de desarrollo, World Vision. 

 

“Ha sido un año de angustia y miedo para la población debido al secuestro de un país a manos de las pandillas. Más de un millón de niños y niñas sueñan con retornar a las aulas y de miles de hogares sufren hambre y no tienen acceso a servicios de salud, ni a suministros esenciales bloqueados por las pandillas, que controlan el 95% de la capital –Puerto Príncipe- y que mantienen sitiado el acceso desde y hacia zonas rurales”, explicó ”,  Lesly Michaud, Director País de la ONG, World Vision. 

 

La escalada violenta propiciada por “Viv Ansam”, una especie de coalición de pandillas, desde febrero del 2024, ha cobrado la vida de más de 5.000 personas en el 2024. Además, más de 2.000 mujeres y niñas viven marcadas por la violencia sexual en un régimen de terror, que mantiene aislada a la ciudad capital e incomunicado el interior del país con su centro administrativo. 

 

Se estima que más de un millón de personas, según OIM, han sido forzadas a desplazarse internamente, debido a la crisis de seguridad y hambre. Asimismo, más de 5 millones de haitianos sufren inseguridad alimentaria, de acuerdo con Naciones Unidas. 

 

“El costo social de esta crisis es exponencial, si consideramos los daños irreversibles que millones de niños y niñas están sufriendo en su salud y desarrollo debido al hambre y la malnutrición. Más aún, la pérdida de aprendizaje que miles de niños, adolescentes y jóvenes están sufriendo debido al cierre de más de 1.000 centros educativos, tiene costos inestimables en términos de oportunidades perdidas para esta generación”, afirmó Michaud. 

 

World Vision realiza ingentes esfuerzos en asocio con organizaciones basadas en fe y organizaciones comunitarias para restablecer el acceso de las familias a alimentos nutritivos producidos de manera sostenible. En el norte, la ONG ha desarrollado huertas familiares para garantizar el acceso de alimentos para los niños y niñas y sus familias. “En comunidades como Limonade y Bois de Lance, entre muchas otras, nos enfocamos en alcanzar a familias retornadas, para que tengan acceso a medios de vida sostenibles. 

 

En La Gonave, una de las zonas más pobres del país en donde decenas de miles se han desplazado en busca de seguridad, la organización provee ayudas económicas multipropósito con el fin de acercar recursos para nutrición, servicios de salud y suministros esenciales a las familias.  

 

El trastorno en los sistemas de suministro que ocasiona el cierre y la inoperatividad de aeropuertos y puertos, ha presionado a un agudo aumento en los precios de los alimentos. El arroz ha aumentado en un 75% y el precio de la leche ha subido 56%. “Frente a esta realidad, en World Vision provee asistencia económica directa, distribuye alimentos y fomenta la producción para autoconsumo en unidades familiares y comunitarias. Sin embargo, nuestros esfuerzos palidecen ante  la magnitud y gravedad de esta crisis. No nos cansaremos en solicitar ayuda y llamar a la solidaridad de la comunidad internacional. Mientras un niño o una niña sufra hambre, persistiremos. Hay suficientes alimentos en el mundo para aliviar sus necesidades”, concluyó Michaud. 

 

Para más información, sírvase contactar a: 

Mishelle Mitchell, Directora Regional External Engement y Advocacy, WVLACR  Mishelle_mitchell@wvi.org 

Guy Vitale-Herne, Gerente de Comunicaciones World Vision Haití guy_vital-herne@wvi.org 

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Familias en Movimiento: Una Mirada desde la Niñez Migrante es el nuevo informe de World Vision

18 de diciembre de 2024 – En el marco del Día Internacional del Migrante, World Vision ha lanzado el informe «Familias en Movimiento: Una Mirada desde la Niñez Migrante«, un documento que explora las voces y perspectivas de más de 100 niñas y niños migrantes en América Latina. Este estudio, realizado en albergues, escuelas y espacios amigables en Chile, Colombia, Ecuador, México y Venezuela, se enfoca en comprender cómo la niñez vive la migración, sus desafíos y su capacidad de sobreponerse a la adversidad.  

A través de dibujos y actividades creativas, las niñas y niños participantes describieron a sus familias como un refugio emocional y su mayor fuente de fortaleza. Expresiones como «Mi familia me da fuerza para seguir adelante» resonaron en las narrativas, destacando el papel fundamental de los lazos familiares en contextos de incertidumbre. Sin embargo, muchos enfrentan sentimientos de tristeza y desarraigo, particularmente aquellos separados de sus seres queridos. La falta de estabilidad, plasmada en frases como «no saber dónde estaré mañana me da miedo», es una constante entre quienes viven en condiciones migratorias prolongadas.  

El informe también muestra la resiliencia de estas niñas y niños, quienes, a pesar de las dificultades, mantienen firmes sus aspiraciones. «Quiero estudiar para ayudar a mi familia» reflejan su compromiso con el bienestar de sus seres queridos y su deseo de construir un futuro mejor. Los hallazgos revelan que las necesidades y prioridades varían según el contexto: mientras que en países como Chile, Colombia y Ecuador el enfoque está en la integración escolar y comunitaria, en México y Venezuela predominan los desafíos relacionados con las necesidades básicas y la reunificación familiar.  

World Vision subraya la importancia de fortalecer los espacios amigables que estos niños consideran zonas seguras para expresarse. Ampliar su alcance y mejorar sus recursos es crucial para impactar a más familias migrantes. Además, se hace un llamado urgente a garantizar apoyo psicosocial continuo, ya que el estrés y la ansiedad derivados de la migración son constantes en estas experiencias. La reunificación familiar también emerge como una prioridad clave, fundamental para mitigar los efectos emocionales de la separación prolongada.  

El informe «Familias en Movimiento» no solo amplifica la voz de la niñez migrante, sino que también traza un camino hacia soluciones concretas para mejorar su bienestar y el de sus familias. «Escuchar a las niñas y niños migrantes nos recuerda la urgencia de garantizar políticas públicas y estrategias que realmente respondan a sus necesidades. Su resiliencia nos inspira a tomar acción,» afirmó Peter Gape, Director de la Respuesta Multipaís a la Crisis Migratoria “Esperanza sin Fronteras” de World Vision. 

Para más información puede acceder al informe AQUÍ. World Vision reafirma su compromiso de trabajar junto a comunidades y familias para construir un futuro donde cada niña y niño migrante sea valorado, apoyado y protegido. 

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Alianza global busca acelerar el fin del hambre y la pobreza

  • En 2023, alrededor de 733 millones de personas en el mundo enfrentaron hambre. 
  • Se estima que se requieren 7 mil millones de dólares anuales para erradicar la malnutrición. 
  • El número de personas que enfrentan hambre aguda alcanzó un máximo histórico en 2023: 281.6 millones en 59 países. 36 millones de personas en 39 países estuvieron al borde de la hambruna. 
  • Casi la mitad de todas las muertes en niños menores de 5 años son resultado de la desnutrición. 
  • Más de la mitad (56%) de los niños menores de 5 años a nivel mundial (372 millones) sufren de deficiencias de micronutrientes. 

Sao Paulo, Brasil, 19 de noviembre de 2025. Más de 145 países, organismos regionales y organizaciones internacionales han unido fuerzas en una alianza sin precedentes para acelerar los esfuerzos globales para erradicar el hambre y la pobreza. La Alianza Global contra el Hambre y la Pobreza se lanzó oficialmente hoy en la Cumbre de Líderes del G20 en Río de Janeiro, tras un año de diálogo y colaboración liderado por Brasil como presidente del G20. 

La Alianza comienza con 147 miembros fundadores, incluyendo la Unión Africana, la Unión Europea, 24 organizaciones internacionales, 9 instituciones financieras internacionales y 31 organizaciones filantrópicas y no gubernamentales. Gobiernos de 81 países también se han unido, representando más del 40% de los Estados miembros de la ONU. Se espera que más países se sumen, y Brasil anticipa que el número total alcance cerca de 100. Veinte de los 21 miembros del G20 ya son parte. 

Se estima que se necesitan 7 mil millones de dólares anuales para erradicar la malnutrición. La agencia humanitaria y de desarrollo internacional World Vision, una de las ONG en la Alianza y miembro fundador, ha comprometido 3.4 mil millones de dólares en fondos para ser asignados globalmente entre 2023 y 2026 con el fin de acabar con el hambre y la malnutrición. 

“El lanzamiento de la Alianza es un gran paso. Ahora que se han hecho compromisos, esperamos acciones más rápidas y una mejor coordinación, bajo el liderazgo competente de Brasil. Los niños no pueden esperar. Hoy, 345 millones de niños en todo el mundo sufren de inseguridad alimentaria, 1 de cada 3 niños menores de 5 años tienen retraso en el crecimiento y el 45% de las muertes de niños menores de 5 años están vinculadas a la desnutrición, por lo tanto, son completamente prevenibles. Si resolvemos el hambre y la malnutrición infantil, será más fácil alcanzar todos los demás ODS”, dijo Elena Gaia, Directora de Campañas Globales de la ONG. 

La Alianza también ha obtenido compromisos financieros significativos. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) anunció la mayor contribución hasta la fecha: 25 mil millones de dólares en préstamos para proyectos en América Latina y el Caribe. Además, destinó 200 millones de dólares en donaciones para ayudar a los países a establecer programas sociales para combatir el hambre y la pobreza. 

Otros grandes partidarios incluyen el Banco Mundial y bancos de desarrollo e inversión de Europa y Asia, lo que eleva a nueve el total de instituciones financieras internacionales que respaldan la Alianza. 

Andrea Galante, de World Vision, calificó la Alianza Global contra el Hambre y la Pobreza como «un paso audaz hacia el logro de los ODS 1 [Fin de la pobreza] y 2 [Hambre cero]», añadiendo una advertencia: “su éxito depende de mantener el impulso y la acción colectiva de todos los miembros hasta que su estructura de gobernanza, incluyendo la Junta de Campeones y el Mecanismo de Apoyo, sea operativa a mediados de 2025”. 

World Vision insta a todos los miembros a tomar medidas decisivas para maximizar la eficacia de la Alianza y garantizar que sus objetivos se logren: 

  1. Mantener las operaciones provisionales: Los miembros fundadores deben apoyar activamente a la Alianza para mantener el impulso, fomentando la colaboración entre los miembros, cerrando brechas de recursos y centrando la atención en entregar resultados tangibles hasta que se establezca plenamente la estructura de gobernanza. 
  1. Implementar políticas sensibles a la infancia: Asegurar que todas las políticas y compromisos estén diseñados para abordar las necesidades únicas de los niños, particularmente los más vulnerables, incluyendo la priorización de intervenciones sensibles a la nutrición y la participación activa de los niños en los procesos de toma de decisiones, cuando sea apropiado. Por ejemplo, mejorando los programas de comidas escolares. 
  1. Fortalecer los mecanismos de rendición de cuentas: Establecer sistemas transparentes y sólidos para rastrear el progreso y garantizar que los recursos se dirijan a las poblaciones más vulnerables. Esto implica métricas claras, informes regulares y la participación inclusiva de organizaciones de la sociedad civil (OSC) para monitorear la implementación. World Vision está comprometida a apoyar el desarrollo y la operacionalización de estos mecanismos para generar confianza, impulsar resultados y mantener la misión de la Alianza. 

«Los compromisos son solo el comienzo», agregó Galante. “La Alianza Global proporciona una plataforma crucial y oportuna para transformar estos compromisos en acciones duraderas para los más vulnerables”. 

Para más información, contacte a: Mishelle Mitchell Bernard, Directora Regional de Compromiso Externo, World Vision LAC, +50688185727, mishelle_mitchell@wvi.org 

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Acerca de World Vision 
World Vision es una organización humanitaria cristiana dedicada a trabajar con niños, familias y sus comunidades en todo el mundo para alcanzar su máximo potencial, abordando las causas de la pobreza y la injusticia. World Vision sirve a todas las personas, sin importar su religión, raza, etnia o género. Para más información, visite www.wvi.org/world-food-day o síganos en X, anteriormente conocido como Twitter, @WorldVision 

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Los Jovenes Agentes de Cambio piden a los líderes mundiales del G20 que amplíen los programas de comedores escolares

Las comidas escolares son un salvavidas vital. Sin embargo, a nivel mundial, solo dos de cada cinco niños tienen acceso a ellas.

Únete a los Jóvenes Agentes de Cambio para decir «Suficiente» al hambre y la malnutrición infantil. Antes de la Cumbre del G20 en Brasil, los días 18 y 19 de noviembre de 2024, llama a tu líder a garantizar que TODOS los niños, en cualquier lugar del mundo, tengan acceso a comidas escolares saludables y nutritivas.

Los miembros del proyecto Amplificando las Voces de Niños, Niñas y Adolescentes Digitalmente, apoyado por World Vision, hacen un llamado urgente a los líderes globales del G20 y a la Alianza Global Contra el Hambre y la Pobreza para que tomen medidas inmediatas y pongan fin al hambre y la malnutrición infantil.

El grupo, compuesto por niños, niñas y jóvenes de entre 10 y 18 años de Brasil, Canadá, Chile, Ghana y México, se reunió para compartir sus propias experiencias y buscar soluciones a esta problemática crítica, tras revelarse que más de 733 millones de personas enfrentaron hambre en 2023.

Desarrollaron una serie de propuestas y exhortan a los líderes a actuar para erradicar la pobreza e implementar programas de alimentación escolar, para que todos los niños, niñas y adolescentes puedan tener una comida saludable cada día.

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World Vision se une a Alianza Global contra el Hambre y la Malnutrición

RIO DE JANEIRO 13 noviembre, 2024 – La agencia humanitaria y de desarrollo global, World Vision se ha convertido en miembro fundador de la Alianza Global contra el Hambre y la Pobreza, que será lanzará en la Cumbre de G-20, en Río de Janeiro, Brasil, la próxima semana.

En el 2023, 733 millones de personas enfrentaron hambre y más de 2.300 millones experimentaron inseguridad alimentaria en el mundo. La niñez es especialmente vulnerable, con 148 millones de niños y niñas sufriendo retraso en el crecimiento y 37 millones sufriendo obesidad, una clara señal de la urgencia de lograr el ODS2, de eliminar el hambre y la malnutrición.

“El mundo no está en ruta a alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) 1 y 2, mientras que la desigualdad sigue aumentando. Debemos detener esta tendencia”, afirmó Andrew Morley, Presidente y CEO de World Vision Internacional (WVI).

 

La campaña SUFICIENTE de World Vision contra el hambre y la desnutrición se extiende del 2023 al 2026 y compromete un estimado de US$3.400 millones en recursos financieros administrados por la organización. Esta campaña es una de las principales contribuciones de World Vision para avanzar esfuerzos internacionales alineados con los ODS 1 y ODS2.

 

Las limitaciones financieras son una barrera significativa para eliminar el hambre y la pobreza especialmente en países de renta media y baja, donde el financiamiento para la agricultura promedia únicamente US$8 por persona en zonas rurales. La fragmentación del financiamiento también reduce la efectividad de iniciativas privadas, de donantes internacionales y locales a nivel gubernamental, atomizadas y frecuentemente traslapadas y sin acometer las causas raíz. Por ejemplo, el crédito agrícola en economías de renta baja cayó de US$22.000 millones en el 2017 a una décima parte –US$2.000 millones- en el 2021, subrayando la necesidad de una inversión sostenida en esta área.

 

“La niñez está diciendo ¡SUFICIENTE! y también nosotros para detener el devastador ciclo del hambre y la malnutrición, que amenaza las vidas de los niños y niñas, arrebatándoles su potencial. Esto está destruyendo los futuros de los niños y niñas en contextos humanitarios y de desarrollo. Estamos haciendo todo lo posible y aun así el progreso es muy lento. Debemos unir esfuerzos, urgentemente para alcanzar los ODS 1 y 2 para eliminar la pobreza y el hambre”, agregó Morley, Presidente de WVI.

 

La Alianza Global contra el Hambre y la Pobreza es una iniciativa orientada a erradicar estos flagelos mediante políticas basadas en evidencia. Busca conectar voluntad política, la acción colectiva y movilizar recursos financieros para combatir el hambre y la pobreza en todo el mundo. La Alianza admite compromisos voluntarios de países, organismos de Naciones Unidas, bancos de desarrollo, organizaciones filantrópicas y grupos de sociedad civil. World Vision pretende unir esfuerzos locales, regionales y globales para eliminar el hambre y la pobreza.

 

Mediante su campaña SUFICIENTE, World Vision aboga por políticas públicas y sistemas alimentarios más efectivos para combatir el hambre y la malnutrición. La organización enfocada en la protección de la niñez, también expandirá sus programas de graduación de hogares ultra pobre, que incluye protección social, capacitación para medios de vida, inclusión financiera y empoderamiento social para construir resiliencia familia frente a la inseguridad alimentaria.

 

Bajo el pilar de conocimiento, la ONG se compromete a colaborar con la alianza y sus miembros a desarrollar soluciones innovadoras y compartir buenas prácticas. En esta línea, WVI y otros socios lanzaron los Diálogos Globales sobre Nutrición, que escucha y eleva las voces de los sectores más afectados por la malnutrición, especialmente las mujeres, niñas y niños, asegurando que sus perspectivas sean consideradas por tomadores de decisión locales y globales.

 

“Nos comprometemos a usar los Diálogos de la Nutrición no solo para alinear e integrar recomendaciones de la Cumbre N4G en la Alianza Global contra el Hambre y la Pobreza, pero también a explorar cómo el diálogo puede conectar las estrategias globales con las necesidades locales”, concluyó Morley.

 

Para más información, contactar a:  Mishelle Mitchell Bernard, Regional Director of External Engagement World Vision LAC, +50688185727 mishelle_mitchell@wvi.org and  Niamh Cooper Director Public Engagement Communications  niamh_cooper@wvi.org


World Vision es una organización global, cristiana y humanitaria dedicada al trabajo con la niñez, sus familias y comunidades para alcanzar su pleno potencial, atacando las causas raíz de la pobreza e injusticia.  World Vision sirve a todas las personas sin distingo de religión, raza, etnia o género. World Vision atiende el hambre, la pobreza y la desigualdad asegurando el acceso a bienes y servicios esenciales y la protección social. Estos esfuerzos están en línea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, particularmente ODS 1 (Fin de la Pobreza, ODS2 (Hambre Cero) y ODS10 (Reducción de las desigualdades).

 

Compromiso Financiero World Vision se compromete a administrar $3.400 millones a través de recursos multisectoriales para prevenir y tratar el hambre y la malnutrición en niñas, niños, mujeres y adolescentes. Esto incluye iniciativas dirigidas como Manejo Comunitario de la Malnutrición Aguda en Niños y NIñas, (CMAM), Promoción del Crecimiento y Monitoreo para el desarrollo de la Niñez y la provisión de micronutrientes esenciales a mujeres y niños. Adicionalmente, WV implementa enfoques basados en la alimentación para atender la desnutrición. Estos esfuerzos incluyen programas de salud, alimentación escolar, seguridad alimentaria, medios de vida, WASH, protección infantil, educación, cambio climático y género en 100 países.

Para más información visite www.wvi.org/world-food-day o visítenos en LinkedIn, IG y X @WorldVisionLAC




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Miguel Ángel está “contento” de asistir a los Espacios Amigables de World Vision.

World Vision abordará riesgos de violencia en niñez afectada por el conflicto y desplazamiento durante histórica Conferencia Inter-Ministerial

  • Cambio climático, inseguridad alimentaria y conflictos incrementan desplazamiento interno y migraciones 
  • Abuso, uniones tempranas y trabajo infantil figuran entre principales riesgos de conflicto, desplazamiento y migraciones
     

Bogotá, 1 noviembre 2024. Uno de cada cuatro migrantes que transitan por Latinoamérica y el Caribe son niños, niñas o adolescentes, millares más internamente desplazado debido al conflicto y  desastres están expuestos a graves riesgos de violencia como el abuso, explotación y hasta trabajo infantil, advirtió la organización humanitaria y de desarrollo para protección de la niñez World Vision. 

“Conflicto, desplazamiento y protección de la niñez en contextos humanitarios” es el tema del foro que la ONG abordará con participación de niños y niñas de Brasil, Colombia, México y Perú y representantes gubernamentales en el marco de la histórica Conferencia Inter-Ministerial para eliminar la violencia contra la niñez, el próximo 5 de noviembre, en el centro de Convenciones Ágora, Bogotá. 

En Latinoamérica y el Caribe, 2,6 millones de personas viven internamente desplazadas debido a la violencia y los efectos del cambio climático. Países como México, Perú, Colombia y Brasil figuran entre los que registran mayores contingentes de personas desplazadas. En la ciudad fronteriza de Tapachula, México, el 40% de las personas migrantes son niños y niñas. En Colombia, se estima que 2 de cada 10 migrantes son menores de 18 años. 

“La intensificación de desastres climáticos, la crisis económica y el conflicto ha forzado el desplazamiento interno y la migración de millones de personas, que huyen de la pobreza, la inseguridad y el hambre. En muchos países, el conflicto lo detonan la violencia de pandillas, el narcotráfico y las crisis políticas, que también afecta a la niñez”, afirmó Joao Diniz, Líder Regional de World Vision. 

Solo en Haití, el conflicto desatado por pandillas y bandas criminales ha forzado el desplazamiento de más de 700.000 personas este año. Producto de esa situación, más de un millón de niños y niñas permanecen fuera de la escuela. Además, la violencia de género ha marcado la vida de miles de niña y adolescentes en ese contexto, informó World Vision. 

Ailin, una niña dominicana y que participará del foro en Bogotá, explicó que la pobreza obliga a muchos niños y sus familias a desplazarse. “En muchos casos, las niñas y niños abandonan la escuela, algunos se ven forzados a trabajar y por la necesidad entran en relaciones tempranas que derivan en abuso y embarazo adolescente”, explicó. 

Bianca, una adolescente brasileña del estado de Ceará, afirmó que “la presencia de las pandillas en nuestras comunidades es un peligro y para los niñas y niños afrodescendientes el riesgo es mayor”, dijo. “Caminar para ir a la escuela, o incluso jugar o estar con nuestros amigos en las calles es muy peligroso”, agregó. 

Jeremías, niño colombiano de 12 años,y moderador del foro, dijo que “espera que los líderes mundiales sean contundentes con las leyes para castigar a las personas que violentan a la niñez, y que escuchen las voces de los niños, niñas y adolescentes” 

“Es urgente que los Estados y la sociedad civil atiendan las necesidades de protección de un creciente número de niños y niñas desplazados por el conflicto y la violencia.”, puntualizó Diniz. 

La realización de la primera Conferencia Inter-Ministerial para eliminar la violencia contra la niñez es muy relevante para Latinoamérica, la región más violenta del planeta. Con el 9% de la población mundial, la región acumula más de un tercio de los homicidios, muchos de ellos en perjuicio de niños, niñas, adolescentes y jóvenes. 

 El foro organizado por World Vision convocará a niños y niñas de estas naciones para presentar sus perspectivas sobre la afectación y potenciales soluciones para la protección de niños y niñas en contexto humanitario. El evento tendrá lugar en el Centro de Convenciones Ágora, Bogotá, Salón K, Piso 3 a las 11:00 am. 

Para mayor información, contactar a Mishelle Mitchell Bernard, Directora Regional de External Engagement, World Vision LAC

Sobre World Vision: 

World Vision s una organización humanitaria cristiana dedicada a trabajar con niños, familias y sus comunidades en todo el mundo para alcanzar su máximo potencial abordando las causas de la pobreza y la injusticia. World Vision sirve a todas las personas, independientemente de su religión, raza, etnia o género.
Para obtener más información, visite 
www.worldvisionamericalatina.org o siga en X , anteriormente conocido como Twitter, LinkedIn e Instagram @WorldVisionLAC. 

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Emilene es una agente de cambio dentro de su comunidad.

Emilene, la defensora de los derechos de la niñez en Ecuador

Desde una edad temprana, al igual que muchas niñas y niños alrededor del mundo, Emilene ha estado expuesta a la dura realidad de la violencia, el abuso y la desigualdad en su comunidad. Sin embargo, su enfoque empático y su deseo de marcar la diferencia la han llevado a participar activamente en grupos de jóvenes y a compartir sus experiencias con otros.

Emilene cree firmemente en la importancia de la empatía y el amor como pilares fundamentales para abordar las injusticias en el mundo. Su compromiso con la defensa de los derechos de los niños y jóvenes se basa en su propia experiencia de vida y en las historias que ha escuchado de otros que han enfrentado situaciones similares.

Descubre: Tipos de discriminación, ¿cómo evitarlos y enfrentarlos?

Emilene es una agente de cambio dentro de su comunidad.
Changemakers, una movilización global de World Vision

En el futuro, Emilene espera estudiar medicina y crear una ONG para proporcionar servicios médicos en áreas vulnerables. También espera seguir participando en espacios de voluntariado para motivar a más jóvenes a luchar por sus derechos y crecer como personas. 

Diariamente, Emilene se enfrenta a varios desafíos como lidiar con comentarios negativos de la sociedad y la falta de interés de algunas personas en su comunidad. Pero ella sigue adelante gracias a su paciencia y predisposición para abordar los temas que le importan.

Puedes ver: Problemas sociales en América Latina: una lucha actual

Como miembro de la red de niños y jóvenes WampraKunapak Yuyaykuna, Emilene trabaja junto a otros jóvenes para garantizar el cumplimiento de los derechos en su comunidad y a nivel nacional. Estos jóvenes la inspiran a seguir luchando por un mundo mejor para todos.

Emilene es una defensora incansable, comprometida y apasionada. Sus experiencias y logros en la lucha contra la violencia infantil y la defensa de los derechos de los niños y jóvenes son una inspiración para todos aquellos que deseen unirse a la causa.

Únete a la lucha de nuestros líderes juveniles en contra de la violencia hacia la niñez

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Bernard realiza un chequeo a un paciente en el hospital que ayudó a fundar en su ciudad natal.

“Sin World Vision, hoy no sería médico”

Cuando un terremoto de magnitud 7,2 sacudió Haití en 2021, hasta el 55% de las instalaciones sanitarias del país se vieron afectadas. Las repercusiones de la crisis fueron exageradas en un contexto de agitación política y civil. Haití -el país más pobre del hemisferio occidental- también está clasificado por los expertos mundiales como un país «extremadamente frágil», lo que significa que las personas que viven allí corren un riesgo especial cuando se produce un desastre.

Cuando Bernard, de 32 años, crecía en Thomonde (Haití), su comunidad carecía de acceso a servicios de salud de manera fácil y segura. El hospital más cercano estaba a 11 millas (17 km) al norte y era difícil llegar debido al mal estado de las carreteras y al terreno accidentado, boscoso y montañoso de la región. Sin atención médica en el pueblo, la gente moría de enfermedades tratables. Bernard soñaba con estudiar medicina para convertirse en un médico que cambiara esta situación en su ciudad natal.

Desde que tenía 11 años, Bernard había anhelado convertirse en el médico que su comunidad necesitaba, pero durante un breve periodo, el sueño pareció detenerse. «Mis padres no podían permitirse mi educación», dice Bernard. «No podían ayudarme a estudiar medicina». Por desgracia, esto era habitual en la comunidad de Bernard. «Los niños no podían terminar sus estudios y salir de la pobreza extrema». De hecho, el Banco Mundial calcula que el 87% de la población de Haití vive por debajo del umbral de la pobreza, y más del 30% del país vive en la pobreza extrema.

Cuando World Vision empezó a trabajar en Thomonde, las cosas empezaron a cambiar en la comunidad de Bernard. Los programas de Patrocinio permitieron a los niños asistir a la escuela y ayudar a romper el círculo de la pobreza. Como niño apadrinado, el joven Bernard pudo seguir estudiando y trabajar para cumplir su sueño. «Recibimos material escolar, uniformes e incluso alimentos para que pudiéramos ir a la escuela y terminar nuestros estudios«, dice. Cuando Bernard tenía 14 años, él y sus amigos fueron animados a participar en los programas de World Vision y a convertirse en agentes de cambio dentro de su comunidad.

Bernard se unió a iniciativas de sensibilización sobre el VIH y el SIDA en su comunidad. También asistió a campamentos de verano donde los estudiantes podían perfeccionar sus habilidades creativas, como la escritura, la poesía y la música.

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El Hospital Dr. Paul Farmer atiende a 50 personas al día.
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Emprendiendo nuevos viajes

La inversión de Bernard en sus estudios dio sus frutos con unas notas altas que le ayudaron a conseguir una beca de World Vision para una universidad de Puerto Príncipe, la capital de Haití. Con el 80% de la matrícula cubierta, Bernard y su familia y amigos pudieron sufragar los gastos restantes para que estudiara medicina.

Volver a casa y dar un paso adelante

Después de graduarse, Bernard volvió a casa y se implicó en actividades comunitarias, desde clínicas móviles a cursos de formación, con la esperanza de marcar la diferencia. Pero cada vez tenía más ganas de hacer algo para satisfacer las necesidades sanitarias que veía en su comunidad. Pronto fundó un centro sanitario llamado Hospital Dr. Paul Farmer, en homenaje al cofundador de la organización sanitaria Partners In Health.

«El hospital trabaja para salvar vidas y recibe a más de 50 personas al día», cuenta Bernard. En sus primeros cinco meses de funcionamiento, el hospital había realizado más de 3.000 consultas. A medida que crecían las cifras, también aumentaban los equipos y recursos del hospital. «Al principio sólo hacíamos consultas, pero ahora tenemos un laboratorio bien equipado, una sala de espera y una gran sala para atender a los pacientes», dice Bernard.

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Bernard atiende a un adulto mayor.

Causando impacto

Bernard y su labor en el Hospital Dr. Paul Farmer han beneficiado a muchas personas de su comunidad.

Cuando Demesvar, de 72 años, acudió al hospital tras sufrir un derrame cerebral, Bernard se ocupó de su atención médica. «Después de Dios, fue el hospital el que me salvó la vida«, asegura Demesvar. Su salud es ahora relativamente estable, y visita el hospital mensualmente para revisiones y medicinas. «Sin la ayuda del doctor Bernard, estaría muerto«, manifiesta.

Marie Enise también atribuye su bienestar al diligente trabajo de Bernard. «Cuando vine [aquí], el doctor Bernard atendió mi caso. Gracias a él, hoy estoy viva«, dice Marie.

Muchos niños de la comunidad de Bernard han seguido beneficiándose de las intervenciones de World Vision. Desde el año 2000, World Vision llegó a la comunidad de Thomonde y su efecto es evidente.

«Muchos jóvenes han salido de la pobreza extrema», reflexiona Bernard. «Muchas familias han enviado a sus hijos a la escuela gracias al programa de apadrinamiento de niños».

Bernard invierte en su comunidad del mismo modo que World Vision invirtió en él, capacitándole para alcanzar su sueño. «Sin World Vision, hoy no sería médico«, asegura radiante de orgullo. «Soy quien soy gracias a World Vision».

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Miguel es un niño árbitro en silla de ruedas.

El árbitro más ágil: Una historia de pasión e inclusión

El día a día, que para muchos puede parecer sencillo, es un gran logro para Miguel que, debido a una malformación genética, nació sin brazos ni piernas. A sus 7 años, le gusta llegar presuroso al entrenamiento de fútbol. Su rutina incluye estudios, juegos en casa y actividades deportivas todos los lunes y miércoles. Su pasión por el deporte comenzó con su equipo favorito de fútbol y el Proyecto Golaços de World Vision. 

Habitante de Fortaleza, en el nordeste de Brasil, Miguel es uno de los 400 niños y adolescentes participantes de esta iniciativa que busca difundir la cultura del deporte en zonas de bajo desarrollo humano y con altos índices de violencia. Dentro de las actividades, Miguel cumple la misión de arbitrar los partidos. Con las tarjetas y el silbato en el bolsillo, el pequeño juez se mueve ágilmente por el césped en su silla de ruedas adaptada. 

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Niños jugando fútbol mientras Miguel arbitra el partido

“Todo lo que hace es su propio esfuerzo”, relata Rivânia, de 27 años, que con el nacimiento de su hijo entendió que la necesidad de aprender se hizo mayor que la necesidad de enseñar. “Fue un proceso no solo para mí, sino para toda la familia porque tuvimos que aprender las cosas de una manera diferente para cuidarlo”. 

En el campo, los límites están fuera del área. Preguntado por el respeto al árbitro, uno de los niños responde de inmediato: “¡Hay que respetarlo, es el árbitro!”.

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Paulo Uchôa, uno de los educadores del Golaços y coordinador del proyecto Meninos de Deus, también realizado por World Vision Brasil, refuerza el proceso de inclusión a través de la iniciativa. “Miguel es un ejemplo de superación de desafíos. Llevo casi diez años en esta comunidad y a Miguel le vi a nacer. En nuestras actividades se notaba cuánto le gustaba entrenar”, recuerda Paulo, que al principio llevaba al niño en sus brazos. “Corrimos por los conos, trabajamos ese tema de patear y tocar el balón, pero fue en el arbitraje donde se encontró a sí mismo. Conoce las reglas y arbitra muy bien”.

Miguel sonriendo junto a su madre

La dedicación, la disciplina y el amor por el deporte trajeron a Miguel muchos logros. Ya conoció al defensa Titi, jugador profesional del club Fortaleza, de quien siempre fue hincha; obtuvo la silla de ruedas a través del equipo en mayo del 2022, y luego otra silla de ruedas eléctrica adaptada tras un crowdfunding online. Pero el mayor logro, del que la madre presume con una sonrisa en el rostro, es verlo ser un niño feliz y lleno de sueños. 

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Además del fútbol, al niño le gusta bailar y jugar videojuegos. En la escuela, asegura que solo saca buenas notas y tiene las matemáticas como su materia favorita. Protagonista de sus propios retos, Miguel, que ya ha logrado tanto, nos muestra a todos que esto es solo el comienzo. 

Sobre el Proyecto Grandes Metas

El Proyecto Golaços, realizado en asociación con la Secretaría de Deporte y Juventud del Gobierno del Estado de Ceará y Enel Ceará, incluye actividades extraescolares de clases de fútbol. Además, brinda seguimiento escolar de niños y niñas, talleres educativos con temas de salud, ciudadanía y premisas del Estatuto del Niño y del Adolescente. Directa e indirectamente, en el proyecto participan cerca de 1,600 personas.

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Candelaria, al servicio de las comunidades vulnerables

El don de servir en tiempos difíciles

Candelaria Maribel Uluán Solís, Gestora de Desarrollo de World Vision Guatemala, es una persona comprometida que disfruta realizar su trabajo y servir a los más necesitados. Se ha caracterizado por inyectarle amor y pasión a cada una de las acciones que realiza desde su lugar de trabajo.

Durante las emergencias por las Tormentas Eta, Iota y Julia, varios niños, niñas, mujeres y familias completas fueron afectadas, producto de las constantes lluvias, las inundaciones, los daños a sus viviendas y pérdidas de sus cultivos y pertenencias; muchas tuvieron que salir de sus hogares y buscar refugio con familiares y personas de la comunidad, otras fueron albergadas en el salón de la comunidad.

Previo a las emergencias, Maribel lideró varias acciones dentro de las comunidades, tales como la organización y capacitación de Coordinadoras Locales para la Reducción de Desastres, la orientación sobre la elaboración de Planes Locales de Respuesta y acompañamiento comunitario en proyectos de desarrollo.

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Familia muestra a trabajadora de World Vision áreas afectadas por tormentas.

Durante las emergencias coordinó con el liderazgo comunitario la activación del sistema de alerta temprana, la habilitación de albergues, la orientación para la evacuación de las familias, el levantado de información a través de la Evaluación de Daños y Análisis de Necesidades, la Evaluación Rápida de Daños a Viviendas, la distribución y entrega de ayuda humanitaria e implementación de espacios amigables para la niñez en albergues.

“Me sentía preocupada por las familias y los niños porque estaban emocionalmente afectados; a la vez contenta y satisfecha porque tuve la oportunidad de ser un puente para que recibieran los insumos”, explica Maribel.

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Ella ha logrado incidencia y vinculación de la Oficina Municipal de Gestión Integral del Riesgo a Desastres a las comunidades, lo que ha permitido incrementar las capacidades organizacionales de cara a cualquier ciclo del manejo de riesgos (prevención, preparación, mitigación y respuesta) a nivel comunitario y escolar.

“En medio de la situación que estaban viviendo las familias, tenían una sonrisa en su rostro; el saber que contaban con nuestro apoyo, los hacía sentir contentos”, afirma.

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Melina, una mujer migrante venezolana de 54 años.

“Tu vida no termina, solo cambia”

Por Salomé Torres, World Vision Ecuador | Octubre, 2022

“Me voy a morir” era el pensamiento más frecuente de Melina a partir de que fue diagnosticada con cáncer de mama hace 7 años. “Siempre fui muy cuidadosa de mi salud, pero tenía dos años en que no me había hecho un control. Cuando llegué a una evaluación por un dolor abdominal, aproveché para que me hicieran una mamografía y un eco. Encontraron algo que no estaba bien. Después de una biopsia de mi mama izquierda, una tarde de junio de 2015 me dijeron “tienes cáncer”. Lo primero que pensé es me voy a morir, lloré mucho al conocer la noticia”.

Sin embargo, Melina no se dejó vencer por lo que en muchas ocasiones fueron días de luchar muy duro, de tristeza y de soportar malestares físicos y emocionales. Ella es lideresa de fe y a través de su espiritualidad encontró la fuerza para apoyar emocionalmente a otras mujeres en procesos de enfermedades catastróficas en Portoviejo.

Melina, una mujer migrante venezolana de 54 años, es profesional en salud visual y vive en Ecuador desde hace 5 años. Desde que llegó al país trabaja en una óptica. Con su sueldo puede enviar dinero a su hijo, que vive en Venezuela. Su remuneración no está acorde a su formación académica, sin embargo, es algo estable y fue para lo que se formó.

Melina, una mujer migrante venezolana de 54 años.
Melina Milano

“Mi hijo a quien le gusta el fútbol dijo que lleváramos la enfermedad como que fuera un campeonato, en el que cada quimioterapia sería un partido a ganar. Así que, cada tratamiento iba con una camiseta de un equipo diferente. Lo celebrábamos como un juego ganado porque eso era, yo y mi equipo venciendo al cáncer”, relata Melina al recordar su tratamiento y las personas que fueron su red apoyo.

Ella cuenta que su proceso de recuperación física y de su autoestima pasaron por diferentes etapas: “Luego de las quimioterapias me hicieron una mastectomía total de mi mama izquierda. Mi recuperación fue rápida, sin embargo, cuando me quitaron el vendaje y me vi al espejo fue muy fuerte para mí. Me sentía muy insegura de mi aspecto y eso afectó mi relación de pareja. Me sentía una mujer incompleta. Le pedí a mi pareja Alexis que se fuera de la casa”.

“Mi pareja me dio una gran lección, porque a pesar de que yo me sentía incompleta, él se quedó y estuvo a mi lado. Me hizo entender que Melina no era solo una mujer por la definición de su cuerpo, sino que Melina era esperanza, fortaleza, alegría, luz, y sobretodo carisma; el no tener una mama no me restaba, sino que me impulsaba a inspirar a otros”.

El 05 de octubre de 2016 Melina terminó todo su proceso y hasta la fecha no necesita más tratamiento y por ello, se llama a sí misma sobreviviente de cáncer.

Melina Milano

Un acontecimiento que marcó la vida de Melina es su decisión de vivir en Ecuador: “Llegué a pesar 48 kilos, no subía de peso como debería porque Venezuela no podía garantizarme una alimentación buena y sana. Salí a Ecuador en 2017 para el funeral de la mamá de Alexis, quien también falleció de cáncer de mama y a partir de allí decidimos no regresar por la situación de Venezuela”.

Ella cuenta que los controles médicos en Ecuador fueron una experiencia triste. Le hicieron pensar que la atención médica a las personas que atraviesan el cáncer debe ser replanteada. “Recuerdo que lo primero que hice cuando llegué fue ir a un hospital especializado en cáncer, muy conocido en Ecuador. Pagué la primera consulta y cuando me atendieron mi experiencia fue triste porque no me trataron bien. “Aquí no hacemos estos controles” “si usted está limpia no tiene nada que ir a hacer aquí”. Vi un ambiente de poca sensibilidad, vi muchos pacientes que estaban en pleno tratamiento, gente peleando con los médicos, gente llorando, gente esperando largas horas para ser atendida. Esto nunca lo había visto antes”.

“Entonces pensé yo necesito hacer algo, porque tengo mucha gente alrededor que necesita ayuda. Mi herramienta era mi propia experiencia. Encontré el coaching oncológico en Argentina y me certifiqué durante 1 año 3 meses para tener las herramientas emocionales necesarias”. Ahí nace Oncoaching, una fundación que se dedica a motivar y acompañar a otras mujeres que son diagnosticadas con enfermedades catastróficas. Además, busca sensibilizar a las mujeres para que se preocupen más por su salud, que puedan hacerse un auto chequeo en casa y que conozcan su cuerpo, porque es únicamente de ellas. “On es encendido, prendido, es una señal de aquí estoy”, cuenta Melina. Ella también busca agruparse con otras organizaciones para financiar incluso los tratamientos médicos de las mujeres que acuden a su fundación.

Melina Milano

Melina, en todo lo activa que es, se vinculó al proyecto de movilidad humana Esperanza sin Fronteras que World Vision mantiene en Guayaquil y Portoviejo. Este proyecto forma a líderes de fe en acción humanitaria y fortalece emprendimientos. “Manuel, un amigo venezolano me invitó a su iglesia, porque la conversación con Dios es diferente, llena de amor y comprensión. Comencé a ayudar a las personas con mis conocimientos de coaching, potenciando su fe en Dios y sobre todo a incrementar la resiliencia. La capacitación como líderes de fe nos permite seguir ayudando y saber que la parte emocional es muy importante. Somos un grupo conformado por una psicóloga, un líder de fe y junto con mis conocimientos de coaching oncológico podemos seguir promoviendo la importancia de la estabilidad emocional en procesos difíciles que nos depara la vida”.

“Las mujeres que viven cáncer tienen el único pensamiento de “me voy a morir”, pero yo les diría “tu vida no termina, solo cambia”. Ella busca replicar su historia de superación para que otras mujeres no sientan que es el fin de su mundo, y que a través de su inteligencia emocional complemente esa valentía que requiere decir «lo acepto y lo superaré, de este partido yo resultaré vencedora«. Su fe la ha nutrido espiritualmente para luchar la peor etapa de su cáncer, y, por lo tanto, es su fortaleza para servir y ayudar.

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Lusmara López

Tras 21 años en las aulas, una migrante venezolana se dedica a la asistencia humanitaria y educa a la niñez migrante

Antes de mudarse a Roraima, Brasil, la maestra y cantante venezolana Lusmara López dedicó 21 años de su vida a ser maestra, en asignaturas enfocadas al área cultural. Cuando salió de Ciudad Bolívar, como ella dice, no tenía idea del “giro de 360 ​​grados” que daría su vida dentro del sector humanitario. Su experiencia como maestra sin duda la ayudó, pero escuchar a las niñas, niños y adolescentes migrantes y refugiados fue lo que la transformó como ser humano. 

“El contexto migratorio es totalmente diferente, sobre todo cuando hablamos de emergencias educativas, porque necesitamos adaptarnos a cada migrante con sus emociones positivas y negativas. Las estrategias educativas de Venezuela son diferentes a las de Brasil. En el caso de la migración, dependemos de las formas en las que se puedan expresarse las niñas y niños si quieren cantar, jugar, dibujar. Hay que escucharlos, saber lo que quieren”, evalúa. 

En 2016, Roraima fue un destino turístico para Lusmara cuando no se hablaba de crisis migratoria. De vuelta en su tierra natal, la maestra siguió enseñando a los pequeños. Sin embargo, con el paso del tiempo y el recrudecimiento de la crisis socioeconómica, Lusmara volvió a trazar la ruta, esta vez, hacia Boa Vista, pero esta vez para quedarse. “Como muchos venezolanos, entré a trabajar en un salón de belleza”, recuerda. “Hasta que, en junio de 2019, tuve la oportunidad de unirme a World Vision”, agrega. 

Inicio de la transformación 

En su nuevo trabajo, comenzó como educadora social en los proyectos para migrantes dentro de albergues en Boa Vista. Un año después tuvo que mudarse a Pacaraima, en la frontera con Venezuela, donde permaneció más de un año. El estar cara a cara con familias en extrema vulnerabilidad le permitió ver las necesidades de las niñas, niños y adolescentes y, a partir de eso, generar estrategias de cómo atenderlos. Según la docente, incorporarse al tercer sector fue el hito de un verdadero proceso de reinvención. 

“¿Qué les importa? ¿Cómo puedo captar la atención de cada uno, en diferentes temas? ¿Qué estrategias? Les preguntas qué querían aprender. Una de las estrategias más innovadoras que aprendí en el contexto humanitario fue escuchar, porque a veces el docente prepara el contenido, llega a estos niños y niñas, y eso no es lo que quieren saber, porque viven otra realidad”, analiza Lusmara. 

Lusmara lleva tres años trabajando en la organización en Roraima - Foto: Tiago Orihuela/World Vision Brasil
Lusmara lleva tres años trabajando en la organización en Roraima - Foto: Tiago Orihuela/World Vision Brasil

La docente destaca que el deseo de expresarse es aún más intenso entre las niñas y niños que viven en albergues, ya que son un público que requiere atención educativa, psicológica y emocional. Para ella, la presencia del educador durante el crecimiento de los niños es sumamente relevante debido a los diferentes roles sociales que juegan con ellos. “Añadimos mucho a sus vidas”, resume. 

“Observar, dentro de Venezuela, el cambio de la educación tradicional a la educación política, y mirar a estos muchachos aquí en Brasil, te conmueve. Debes hacerlos sentir bienvenidos, protegidos e iguales a los niños brasileños. Esta transformación de la realidad la viví cuando estaba en Pacaraima, cuando asumí la coordinación de un proyecto, y empecé a ver niños con frío, durmiendo en cartones en la calle, padres que no pueden ayudar. Te preguntas: ¿qué pasó con mi país? ¿Cómo puedo ayudar a mis compatriotas?”, dice. 

Motivación laboral 

Además de Pacaraima, Lusmara coordinó este año el proyecto Integração, que desarrolló actividades de educación y protección para niños migrantes y refugiados. Más de 800 niños y niñas fueron beneficiados con acciones para combatir el maltrato y la violencia infantil en Boa Vista (RR) y Chapecó (SC). Ahora, la nueva misión es actuar en la lucha contra el hambre en la infancia, así como capacitar a las familias que viven en ocupaciones espontáneas en Pacaraima, a través del proyecto “Esperança sem Fronteiras”. 

“Trabajar en asistencia humanitaria es una bendición, es una segunda oportunidad para mostrar, aprender, transformar, enseñar. Hay una Lusmara que trabajaba en las escuelas y, ahora, una Lusmara que ayuda a las personas vulnerables”, comenta, y agrega que la pandemia de la covid-19 fue uno de los mayores desafíos de la vida, ya que el equipo no se detuvo y brindó asistencia a las familias en una situación desafiante, para evitar la propagación de la enfermedad. 

Lusmara finaliza afirmando que la ayuda humanitaria se hace con muchas manos y el equipo que trabaja con ella está integrado y “entregado a la causa”. “Estas son personas que siempre están dispuestas a dar lo mejor de sí mismas, se desviven por responder a las necesidades de las personas migrantes y refugiadas. Desde que empecé, caminando hacia el albergue, porque no llegaba el bus, estoy segura que esa llamada y esta vocación fueron más fuertes y mi consuelo”.

DESCARGAR REPORTE: Esperanza Sin Fronteras | Respuesta a la crisis de Venezuela

Proyecto y World Vision 

El proyecto “Esperanza sin Fronteras”, la respuesta de World Vision en varios países, incluido Brasil, está diseñado para brindar asistencia humanitaria a las y los venezolanos que se ven obligados a abandonar el país. La atención se centra en la seguridad alimentaria y la nutrición, la educación y la protección infantil, además de otros medios de subsistencia, como los cursos de formación profesional. 

La organización humanitaria dedicada a trabajar con niños, familias y sus comunidades para alcanzar su máximo potencial, también aborda las causas de la pobreza y la injusticia. Sirve a todas las personas independientemente de su religión, raza, etnia o género. La ONG está en Brasil desde 1975, actuando a través de programas y proyectos en las áreas de protección, educación, defensa y emergencia, priorizando a niños y adolescentes en situación de vulnerabilidad.  

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Niñas sonriendo y disfrutando en su escuela, representando el gozo y la alegría del Adviento.

Gozo en la participación: Tercera vela de Adviento

Domingo 15 de diciembre 2024 

“Con la alabanza que brota de los labios de los pequeñitos y de los niños de pecho 
has construido una fortaleza” (Salmos 8:2). 

El gozo verdadero no depende de las circunstancias, sino de reconocer que somos parte de los planes de Dios. Los niños y niñas tienen el derecho de ser escuchados y participar en las decisiones que afectan sus vidas. Cuando les damos un espacio para expresar sus voces, honramos su dignidad y compartimos el gozo de verlos florecer. 

Este Adviento, recordemos que Jesús nos llama a abrazar el gozo que viene al incluir a los más pequeños en la construcción de un mundo mejor, reflejando así el reino de Dios. 

Oración: Jesús, fuente de gozo, enséñanos a escuchar y valorar la voz de los niños. Ayúdanos a encontrar alegría al caminar junto a ellos en amor y respeto. Amén. 

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Niños guatemaltecos junto a un nacimiento, celebrando las tradiciones navideñas y la fe cristiana.

Paz en Cristo: Segunda vela de Adviento

Domingo 8 de diciembre 2024 

“Dejen que los niños vengan a mí; no se lo impidan, porque el reino de Dios es de quienes son como ellos.” (Marcos 10:14). 

La segunda vela de Adviento nos recuerda el don de la paz que Jesús trae al mundo. Los niños y niñas tienen derecho a vivir libres de peligro, violencia y opresión. Jesús mostró su amor al proteger y bendecir a los más pequeños, enseñándonos que ellos son el corazón del reino de Dios. 

En un mundo lleno de caos, somos llamados a ser instrumentos de la paz de Cristo, protegiendo y defendiendo a los niños y niñas de nuestras comunidades. Que nuestra fe se traduzca en acciones concretas para asegurar que ningún niño viva bajo amenaza. 

Oración: Jesús, Príncipe de Paz, ayúdanos a construir un mundo seguro para los niños y niñas, donde puedan vivir en paz y experimentar tu amor incondicional. Amén. 

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Niña encendiendo una vela durante el Adviento, simbolizando esperanza y protección para los niños.

La esperanza que transforma vidas: Primera vela de Adviento

Domingo, 1 de diciembre 2024 

“El pueblo que andaba en la oscuridad ha visto una gran luz; sobre los que vivían en tierra de sombra de muerte una luz ha resplandecido.” (Isaías 9:2). 

La primera vela del Adviento nos invita a reflexionar sobre la esperanza. Jesús, la luz del mundo, vino a traer esperanza a todos, especialmente a los más vulnerables: los niños y niñas. Ellos tienen el derecho a vivir con dignidad y a desarrollar su pleno potencial. Como seguidores de Cristo, somos llamados a defender estos derechos y a asegurar que cada niño y niña viva en un entorno donde se respete su valor intrínseco como creación de Dios. 

En este tiempo de espera activa, recordemos que nuestra esperanza en Cristo nos impulsa a actuar. La luz de Jesús nos guía a proteger, nutrir y empoderar a los más pequeños, cumpliendo así su llamado a amar y cuidar a los vulnerables. 

Oración: Señor, enciende en nosotros la esperanza activa que transforma vidas. Ayúdanos a ser luz para los niños y niñas, asegurando que desarrollen su potencial en un entorno seguro y lleno de amor. Amén. 

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Tres Mujeres, Tres Historias: Tejiendo Rutas de Esperanza

En los barrios más populares y peligrosos de Quito, Ecuador, tres mujeres migrantes están reconstruyendo sus vidas, desafiando la precariedad, el miedo y el desarraigo. Franmarys, Fanny y Leticia (nombre protegido) son tres mujeres fuertes, valientes, que han dejado su país no solo en busca de un mejor futuro, sino de seguridad y dignidad para ellas y sus hijos. Hoy, a través del Proyecto Piloto de Transferencias Monetarias «Rutas de Esperanza» de World Vision, han encontrado un respiro y esperanza en medio de la adversidad. 

Franmarys: Un hogar entre sombras y luz 

Franmarys tiene 26 años y ya ha cruzado frontera ecuatoriana dos veces con su familia. Vive en Quito, al norte de la ciudad, en una casa que cuida y no tiene luz ni servicios básicos. Su hogar está enclavado en un barrio con altos índices de delincuencia, y a pesar de las dificultades, ella mantiene el firme propósito de brindar un futuro mejor a sus dos hijas: Ruth, de 10 años, y la pequeña Vicmariz de solo un año. Desde hace un mes que llegaron al país, Ruth ha podido ingresar a una escuela local, algo que parecía imposible. 

El proyecto Rutas de Esperanza ha sido un apoyo importante en este momento de sus vidas. Gracias a las transferencias monetarias, Franmarys ha comprado útiles escolares y parte del uniforme de Ruth, además de mejorar la alimentación familiar. Antes, ella y su pareja solían comer solo una vez al día para asegurar que sus hijas no pasaran hambre, pero ahora han podido cubrir las tres comidas diarias para todos. «Hemos pasado por hambre y yo pensé que como extranjera no tenía derechos en otro país que no fuera el mío», comenta, recordando cómo, gracias a la orientación de World Vision, descubrió que tenía derecho a recibir apoyo y protección en Ecuador. 

Franmarys administra con cuidado el dinero recibido, distribuyendo lo que puede para pañales, comida y transporte. A pesar de no haber tenido nunca una cuenta bancaria antes, ha manejado su tarjeta de débito con destreza, e incluso ha logrado tener un ahorro para cubrir gastos del día a día. Para ella, este pequeño cambio significa mucho: es la posibilidad de vivir con un poco más de tranquilidad y dignidad. 

Fanny: Administradora y cuidadora 

A pocos metros de Franmarys vive Fanny, una mujer venezolana de 35 años que llegó a Quito hace tres meses con su hijo pequeño, Javier para reencontrarse con su pareja. Fanny y su familia viven en un pequeño espacio dentro del taller de motos de su esposo. En una única habitación acondicionaron: cocina, dormitorio y comedor. Las dificultades económicas son palpables. Con dos meses de alquiler atrasado y cortes de luz que han ralentizado el trabajo de su pareja, Fanny siente la presión de no tener los recursos suficientes para salir adelante. 

«Estamos atrasados con el alquiler y a veces no hay dinero que alcance», confiesa. Su preocupación más grande es su hijo Javier. Le aterra llevarlo a una guardería para salir a trabajar, temiendo que pueda sufrir discriminación por ser un niño venezolano. Sin embargo, gracias a la orientación de Evelyn, la promotora de protección de World Vision, ha aprendido sobre la importancia de generar redes de apoyo y encontrar organizaciones que cuiden a los niños con amor. 

La ayuda del proyecto Rutas de Esperanza le ha permitido comprar alimentos, pañales y medicinas para su hijo. Cada pequeño gesto de apoyo cuenta en su vida cotidiana. Aunque el camino sigue siendo incierto, Fanny encuentra fuerza en su familia y en el respaldo recibido, construyendo poco a poco un hogar para sus seres queridos, incluso en medio de la adversidad. 

Leticia: El sacrificio por un futuro mejor 

Leticia (nombre protegido), de 25 años, llegó a Quito en agosto de 2024 escapando de la violencia en su país. Huyó con sus hijos, dejando atrás su universidad, su trabajo y una beca que había ganado con esfuerzo. El miedo a perder a sus hijos ante amenazas y extorsiones fue más fuerte que cualquier sueño académico. Ahora, Leticia sobrevive vendiendo empanadas y salchipapas en una escuela cercana a su hogar. Se levanta todos los días a las tres de la madrugada, cocina para su pequeño negocio improvisado y luego lleva a sus hijos a la escuela, y el resto de la mañana la ocupa atendiendo su negocio. 

La vida no ha sido fácil, pero Leticia no se rinde. Gracias a las transferencias monetarias del proyecto Rutas de Esperanza, ha podido mejorar su negocio. Antes caminaba, día a día, más de una hora cargando la única bombona de gas que compartía entre su casa y el negocio; ahora ha podido comprar una adicional y una mesa plástica para su puesto de ventas. También ha podido comprar útiles escolares para sus hijos y pagar parte del alquiler que estaba atrasado. «Ese dinero ha sido de gran ayuda», dice, con una sonrisa cansada pero sincera. 

Aunque ha dejado sus estudios en pausa, sueña con retomarlos algún día. «Me pesa mucho, porque lo estaba logrando», dice, refiriéndose a la beca y al trabajo que tuvo que abandonar. Sin embargo, Leticia no pierde la esperanza. Sigue luchando por sus hijos, su negocio y el futuro que tanto desea. 

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Franmarys, Fanny y Leticia son tres mujeres que han aprendido a sobrevivir en condiciones extremadamente difíciles, pero también han descubierto que, con un poco de ayuda, es posible volver a soñar. A través de las transferencias monetarias de “Rutas de Esperanza”, estas mujeres no solo han cubierto sus necesidades básicas, sino que han comenzado a reconstruir sus vidas con dignidad y esperanza. 

Ellas forman parte de las 80 familias participantes del proyecto que World Vision está implementando en Colombia, Ecuador y Perú, por tres meses. Este esfuerzo regional promueve la reunificación familiar, la integración socioeconómica integral, la protección de los derechos de las personas migrantes y su acceso a productos financieros. En su primera etapa, “Rutas de Esperanza” ha identificado casos de extrema vulnerabilidad en familias recién llegadas, brindándoles apoyo a través de transferencias monetarias no condicionadas. 

Desde World Vision, no promovemos la migración irregular; sin embargo, nuestra misión es proteger a las personas migrantes, para que su proceso migratorio e integración socioeconómica sea plenas, seguras y dignas. Proyectos como “Rutas de Esperanza” son fundamentales para construir puentes hacia un futuro mejor, un futuro que estas mujeres y sus familias ya están comenzando a trazar, paso a paso. 

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Vivir con miedo no es vivir: El grito silencioso de las mujeres en Haití

Los testimonios que leerás a continuación son reales y representan la cruda realidad de miles de mujeres en el mundo. Por motivos de seguridad y para proteger a las protagonistas, hemos cambiado sus nombres. 

La violencia contra las mujeres y las niñas sigue siendo una de las violaciones más graves de los derechos humanos en todo el mundo. Cada 10 minutos, una mujer es asesinada, y se estima que una de cada tres mujeres ha sido víctima de violencia física o sexual al menos una vez en su vida, según cifras de ONU Mujeres. Este flagelo no solo destruye vidas, sino que perpetúa el ciclo de sufrimiento en familias y comunidades enteras. 

En este artículo compartimos historias reales de mujeres haitianas que han vivido experiencias desgarradoras de violencia, con el propósito de generar conciencia sobre la urgencia de erradicar esta problemática. 

Historias que no deben repetirse 

Ana, una madre luchadora 

Ana es una madre de 29 años con cuatro hijas pequeñas. Su vida dio un giro trágico cuando la violencia armada azotó su comunidad en Puerto Príncipe, Haití. Aunque intentaron mantenerse a salvo, su esposo fue asesinado mientras trataba de protegerlas. 

Desde entonces, Ana ha enfrentado desafíos inimaginables, como la falta de vivienda, hambre y la imposibilidad de enviar a sus hijas a la escuela. Gracias al apoyo de organizaciones humanitarias, pudo iniciar un pequeño negocio para alimentar a sus hijas y recibió atención psicológica que le devolvió la esperanza. Sin embargo, el peso de la pérdida y la incertidumbre sigue marcando su vida. 

Ella comparte: 

«A veces pienso que mis hijas estarían mejor sin mí, pero luego me doy cuenta de que ellas me necesitan más que nunca.» 

María, sobreviviente y madre resiliente 

María, de 30 años, también vive en Haití con sus tres hijos. Su esposo fue asesinado mientras trabajaba, y meses después, ella fue víctima de una violación que la marcó profundamente. A pesar de las dificultades, María lucha día a día para cuidar de sus hijos. Vive en condiciones precarias, enfrentando discriminación y falta de recursos. 

Con valentía, María ha encontrado formas de salir adelante. Inició un pequeño negocio y ha recibido ayuda psicológica que le ha permitido encontrar algo de paz. No obstante, sueña con un futuro mejor para sus hijos, especialmente en su educación, que se ha visto interrumpida desde la muerte de su esposo. 

María, con una mezcla de esperanza y dolor, expresa: 

“Cada vez que veo a mis hijos, recuerdo lo que sufrí. Ellos son mi fuerza, pero también mi dolor.” 

La violencia contra las mujeres no puede ser ignorada 

Las historias de Ana y María no son casos aislados. En 2023, más de 51.000 mujeres y niñas fueron asesinadas a manos de sus parejas o familiares. Estas cifras reflejan una realidad alarmante que afecta tanto a países en desarrollo como a aquellos con economías avanzadas. 

Además, la violencia hacia las mujeres se intensifica en entornos afectados por conflictos, desigualdad económica y fenómenos como el cambio climático. Haití, como otros países vulnerables, enfrenta desafíos sociales y estructurales que exacerban esta problemática, dejando a miles de mujeres y niñas expuestas a situaciones de riesgo extremo. 

No hay excusa 

La violencia contra las mujeres no es inevitable, y es responsabilidad de todos y todas acabar con ella. Para ello, es necesario: 

  1. Acabar con la impunidad: Adoptar y reforzar leyes que castiguen a los responsables. 
  1. Invertir en prevención: Financiar programas de educación y sensibilización en todos los niveles sociales. 
  1. Apoyar a las sobrevivientes: Brindar acceso a refugios, apoyo psicológico y oportunidades económicas. 
  1. Fortalecer movimientos por los derechos de las mujeres: Escuchar las voces de las afectadas y promover sus soluciones. 

Ana y María piden lo mismo: educación para sus hijos, un hogar seguro y un futuro donde puedan vivir sin miedo. Estas demandas son mínimas, pero esenciales para romper el ciclo de violencia. 

ÚNETE a la causa 

Es hora de alzar la voz contra la violencia hacia las mujeres. ÚNETE a movimientos locales y globales y promueve el respeto, la igualdad y la dignidad en cada espacio. Porque ninguna mujer y niña debería vivir con miedo, y ninguna vida debería ser truncada por la violencia. 

Comparte este mensaje. Ora por las mujeres de Haití y del mundo. Actúa para construir un mundo donde el respeto sea la norma y no la excepción. 

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35 años de la Convención sobre los Derechos del Niño: Escuchando las voces de la niñez

El 20 de noviembre de 1989, el mundo dio un paso trascendental con la adopción de la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN), el tratado de derechos humanos más ratificado de la historia. Este documento reconoció a los niños y niñas como seres humanos con derechos propios, marcando un antes y un después en su protección y desarrollo. 

Hoy, celebramos 35 años de la CDN, reflexionando sobre los logros alcanzados y recordando que aún queda mucho por hacer. Millones de niños y niñas siguen enfrentando violencia, pobreza y la negación de sus derechos más básicos. Sin embargo, la esperanza vive en las voces de los propios niños, niñas y adolescentes, quienes están alzando su palabra para exigir cambios reales y duraderos. 

La voz de la niñez en acción 

En la 1ra Conferencia Ministerial Mundial para Poner Fin a la Violencia contra la Niñez, realizada en Bogotá, niños, niñas y adolescentes como Jeremías, Aylin y Leyla llevaron un mensaje poderoso a líderes internacionales: 

Jeremías, de Colombia, expresó: 

«Espero que los líderes mundiales sean contundentes con las leyes y que escuchen la voz de la niñez y la adolescencia.» 

Aylin, desde República Dominicana, destacó: 

«Mi objetivo es impactar de manera real y positiva a nuestra comunidad y contribuir a políticas globales que protejan a la niñez. Es hora de que los líderes refuercen sus sistemas judiciales y tomen medidas decisivas.» 

Leyla, de Perú, añadió un mensaje esperanzador: 

«Mi mensaje para aquellos niños que viven en contextos de violencia es: no se den por vencidos, sigan luchando, háganse escuchar. ¡Nunca se queden callados!» 

Estos jóvenes no solo hablaron por sus países, sino que llevaron consigo la voz de millones de niños y niñas que necesitan ser escuchados. 

Luchando contra el hambre en el G20 

En Brasil, antes de la cumbre del G20, Ryan y Havenna, parte del proyecto Jóvenes Agentes de Cambio apoyado por World Vision, pidieron la ampliación de los programas de comedores escolares. 

Ryan, de Ceará, expresó: 

«Estoy aquí para pedir la erradicación de la pobreza y garantizar una comida regular y de calidad en las escuelas. Sabemos cómo es sentirlo en la piel, e intentamos mejorar el futuro.» 

Havenna, también de Brasil, enfatizó: 

«Estoy aquí dando voz a todos los jóvenes para impulsar un programa nutricional en las escuelas y erradicar la pobreza. Te invito a unirte a esta causa contra el hambre y la pobreza.» 

Sus palabras son un recordatorio de que escuchar a los jóvenes no solo inspira, sino que también impulsa soluciones prácticas y necesarias. 

LEE TAMBIÉN: Los Jóvenes Agentes de Cambio piden a los líderes mundiales del G20 que amplíen los programas de comedores escolares 

El camino por delante 

Aunque la CDN ha transformado vidas, el progreso aún es insuficiente. En un mundo donde más de mil millones de niños y niñas enfrentan violencia y donde millones sufren hambre y malnutrición, la tarea de garantizar todos los derechos para toda la niñez sigue siendo urgente. 

Este 20 de noviembre, al celebrar 35 años de la CDN, recordemos que proteger y amplificar las voces de los niños, niñas y adolescentes no es solo un compromiso moral, sino una responsabilidad colectiva. Ellos y ellas son los protagonistas del cambio, y nosotros, los adultos, somos los aliados que deben asegurarse de que cada palabra dicha por la niñez sea escuchada y transformada en acción. 

Luchando contra el hambre en el G20 

En Brasil, antes de la cumbre del G20, Ryan y Havenna, parte del proyecto Jóvenes Agentes de Cambio apoyado por World Vision, pidieron la ampliación de los programas de comedores escolares. 

Ryan, de Ceará, expresó: 

«Estoy aquí para pedir la erradicación de la pobreza y garantizar una comida regular y de calidad en las escuelas. Sabemos cómo es sentirlo en la piel, e intentamos mejorar el futuro.» 

Havenna, también de Brasil, enfatizó: 

«Estoy aquí dando voz a todos los jóvenes para impulsar un programa nutricional en las escuelas y erradicar la pobreza. Te invito a unirte a esta causa contra el hambre y la pobreza.» 

Sus palabras son un recordatorio de que escuchar a los jóvenes no solo inspira, sino que también impulsa soluciones prácticas y necesarias. 

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El camino por delante 

Aunque la CDN ha transformado vidas, el progreso aún es insuficiente. En un mundo donde más de mil millones de niños y niñas enfrentan violencia y donde millones sufren hambre y malnutrición, la tarea de garantizar todos los derechos para toda la niñez sigue siendo urgente. 

Este 20 de noviembre, al celebrar 35 años de la CDN, recordemos que proteger y amplificar las voces de los niños, niñas y adolescentes no es solo un compromiso moral, sino una responsabilidad colectiva. Ellos y ellas son los protagonistas del cambio, y nosotros, los adultos, somos los aliados que deben asegurarse de que cada palabra dicha por la niñez sea escuchada y transformada en acción. 

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Niñez migrante: Historias de resiliencia y esperanza

«Voces de la niñez migrante: Historias que nos inspiran a construir un mundo más humano» 

Cada año, millones de niñas, niños y adolescentes dejan atrás su hogar en busca de un futuro mejor. Sus historias no solo reflejan los desafíos de la migración, sino también una resiliencia que nos invita a reflexionar y actuar. A través de dibujos y testimonios, estas niñas y estos niños nos muestran cómo ven a sus familias: como refugios de amor y esperanza en medio de la incertidumbre. 

En este artículo, exploraremos las vivencias de niñas y niños migrantes en cinco países de América Latina: Chile, Colombia, Ecuador, México y Venezuela. Cada historia nos recuerda la importancia de proteger y apoyar a las familias en movimiento. 

Chile: Un refugio en la integración escolar y comunitaria 

En Chile, las niñas y niños migrantes encuentran en las escuelas y comunidades un espacio para adaptarse y crecer. A través de sus dibujos, expresan su agradecimiento por el apoyo familiar y sus sueños de un futuro mejor. 

 

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Colombia: Esperanza y resiliencia en cada paso 

En Colombia, las historias de la niñez migrante están marcadas por su capacidad de enfrentar adversidades. Sus dibujos y palabras reflejan la importancia de la educación como herramienta para alcanzar sus metas y ayudar a sus familias. 

 

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Ecuador: Construyendo sueños en nuevas comunidades 

En Ecuador, las niñas y niños migrantes plasman en sus dibujos la fuerza del amor familiar como base para superar las dificultades. Cada trazo cuenta una historia de esperanza y resiliencia. 

 

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México: Entre el tránsito y el anhelo de reunificación familiar 

En México, las niñas y niños migrantes enfrentan la incertidumbre del tránsito y el deseo de reunirse con sus seres queridos. Sus dibujos y testimonios nos revelan la importancia de la estabilidad y el acompañamiento durante sus viajes. 

 

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Venezuela: Resiliencia en tiempos de adversidad 

Desde Venezuela, las historias de la niñez nos muestran una fortaleza inquebrantable. A pesar de los desafíos, las familias son el núcleo que mantiene viva su esperanza. 

 

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Niñez migrante: Un llamado a la empatía y la acción 

Las historias y dibujos que hemos visto, de niñas y niños migrantes, nos invitan a ser conscientes de la importancia de proteger a las familias en movimiento. En el Día Internacional del Migrante, su voz nos inspira a construir políticas y prácticas que garanticen su bienestar, su seguridad y su futuro. 

«La migración no es solo un viaje físico, es una travesía emocional donde la familia es el puerto seguro.» 

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Familias en movimiento: Una mirada desde la niñez migrante

Historias que inspiran: La realidad de las niñas y niños migrantes en América Latina y el Caribe

Cada 18 de diciembre conmemoramos el Día Internacional del Migrante, una fecha para reflexionar sobre las experiencias y desafíos que enfrentan millones de niñas y niños migrantes junto a sus familias. Este año, en World Vision, centramos nuestra atención en ellos, reconociendo su rol crucial en los procesos migratorios y reafirmando nuestro compromiso con acciones concretas que promueven su bienestar y desarrollo.

La niñez migrante: resiliencia en medio de la incertidumbre

La migración transforma profundamente la vida de quienes optan por salir de su hogar en búsqueda de nuevas oportunidades y afecta especialmente a los más vulnerables: las niñas y niños. Del 10 al 15 de noviembre, a través de dibujos y testimonios, nos revelaron cómo perciben los cambios en sus estructuras familiares, enfrentando desafíos como el desarraigo, la adaptación a nuevas comunidades y el duelo por lo que dejaron atrás. En medio de estas experiencias, su capacidad de resiliencia nos inspira y nos recuerda la riqueza que aportan en sus nuevos hogares.

Un espacio seguro para la niñez en movimiento

En espacios amigables de la niñez, niñas y niños migrantes participaron en actividades creativas que les permitieron expresar su visión de la familia a través del arte. Estos dibujos no solo reflejan sus emociones, sino también su extraordinaria capacidad de soñar con un futuro lleno de esperanza.

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En nuestro próximo informe: Familias en movimiento, hemos recopilado los hallazgos de estas actividades en un informe especial que incluye:

  • Testimonios reales y percepciones de niñas y niños migrantes sobre sus experiencias.
  • Un análisis de expertos en niñez y migración, destacando los desafíos y oportunidades en los procesos migratorios que enfrentan las familias.
  • Recomendaciones prácticas para fortalecer las políticas públicas y los proyectos de apoyo a las familias migrantes.

Mantente atento y únete a nuestra misión de promover un mundo donde cada familia migrante sea valorada, protegida y apoyada.

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Niñas sonriendo y disfrutando en su escuela, representando el gozo y la alegría del Adviento.

Gozo en la participación: Tercera vela de Adviento

Domingo 15 de diciembre 2024 

“Con la alabanza que brota de los labios de los pequeñitos y de los niños de pecho 
has construido una fortaleza” (Salmos 8:2). 

El gozo verdadero no depende de las circunstancias, sino de reconocer que somos parte de los planes de Dios. Los niños y niñas tienen el derecho de ser escuchados y participar en las decisiones que afectan sus vidas. Cuando les damos un espacio para expresar sus voces, honramos su dignidad y compartimos el gozo de verlos florecer. 

Este Adviento, recordemos que Jesús nos llama a abrazar el gozo que viene al incluir a los más pequeños en la construcción de un mundo mejor, reflejando así el reino de Dios. 

Oración: Jesús, fuente de gozo, enséñanos a escuchar y valorar la voz de los niños. Ayúdanos a encontrar alegría al caminar junto a ellos en amor y respeto. Amén. 

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Niños guatemaltecos junto a un nacimiento, celebrando las tradiciones navideñas y la fe cristiana.

Paz en Cristo: Segunda vela de Adviento

Domingo 8 de diciembre 2024 

“Dejen que los niños vengan a mí; no se lo impidan, porque el reino de Dios es de quienes son como ellos.” (Marcos 10:14). 

La segunda vela de Adviento nos recuerda el don de la paz que Jesús trae al mundo. Los niños y niñas tienen derecho a vivir libres de peligro, violencia y opresión. Jesús mostró su amor al proteger y bendecir a los más pequeños, enseñándonos que ellos son el corazón del reino de Dios. 

En un mundo lleno de caos, somos llamados a ser instrumentos de la paz de Cristo, protegiendo y defendiendo a los niños y niñas de nuestras comunidades. Que nuestra fe se traduzca en acciones concretas para asegurar que ningún niño viva bajo amenaza. 

Oración: Jesús, Príncipe de Paz, ayúdanos a construir un mundo seguro para los niños y niñas, donde puedan vivir en paz y experimentar tu amor incondicional. Amén. 

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Niña encendiendo una vela durante el Adviento, simbolizando esperanza y protección para los niños.

La esperanza que transforma vidas: Primera vela de Adviento

Domingo, 1 de diciembre 2024 

“El pueblo que andaba en la oscuridad ha visto una gran luz; sobre los que vivían en tierra de sombra de muerte una luz ha resplandecido.” (Isaías 9:2). 

La primera vela del Adviento nos invita a reflexionar sobre la esperanza. Jesús, la luz del mundo, vino a traer esperanza a todos, especialmente a los más vulnerables: los niños y niñas. Ellos tienen el derecho a vivir con dignidad y a desarrollar su pleno potencial. Como seguidores de Cristo, somos llamados a defender estos derechos y a asegurar que cada niño y niña viva en un entorno donde se respete su valor intrínseco como creación de Dios. 

En este tiempo de espera activa, recordemos que nuestra esperanza en Cristo nos impulsa a actuar. La luz de Jesús nos guía a proteger, nutrir y empoderar a los más pequeños, cumpliendo así su llamado a amar y cuidar a los vulnerables. 

Oración: Señor, enciende en nosotros la esperanza activa que transforma vidas. Ayúdanos a ser luz para los niños y niñas, asegurando que desarrollen su potencial en un entorno seguro y lleno de amor. Amén. 

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Tres Mujeres, Tres Historias: Tejiendo Rutas de Esperanza

En los barrios más populares y peligrosos de Quito, Ecuador, tres mujeres migrantes están reconstruyendo sus vidas, desafiando la precariedad, el miedo y el desarraigo. Franmarys, Fanny y Leticia (nombre protegido) son tres mujeres fuertes, valientes, que han dejado su país no solo en busca de un mejor futuro, sino de seguridad y dignidad para ellas y sus hijos. Hoy, a través del Proyecto Piloto de Transferencias Monetarias «Rutas de Esperanza» de World Vision, han encontrado un respiro y esperanza en medio de la adversidad. 

Franmarys: Un hogar entre sombras y luz 

Franmarys tiene 26 años y ya ha cruzado frontera ecuatoriana dos veces con su familia. Vive en Quito, al norte de la ciudad, en una casa que cuida y no tiene luz ni servicios básicos. Su hogar está enclavado en un barrio con altos índices de delincuencia, y a pesar de las dificultades, ella mantiene el firme propósito de brindar un futuro mejor a sus dos hijas: Ruth, de 10 años, y la pequeña Vicmariz de solo un año. Desde hace un mes que llegaron al país, Ruth ha podido ingresar a una escuela local, algo que parecía imposible. 

El proyecto Rutas de Esperanza ha sido un apoyo importante en este momento de sus vidas. Gracias a las transferencias monetarias, Franmarys ha comprado útiles escolares y parte del uniforme de Ruth, además de mejorar la alimentación familiar. Antes, ella y su pareja solían comer solo una vez al día para asegurar que sus hijas no pasaran hambre, pero ahora han podido cubrir las tres comidas diarias para todos. «Hemos pasado por hambre y yo pensé que como extranjera no tenía derechos en otro país que no fuera el mío», comenta, recordando cómo, gracias a la orientación de World Vision, descubrió que tenía derecho a recibir apoyo y protección en Ecuador. 

Franmarys administra con cuidado el dinero recibido, distribuyendo lo que puede para pañales, comida y transporte. A pesar de no haber tenido nunca una cuenta bancaria antes, ha manejado su tarjeta de débito con destreza, e incluso ha logrado tener un ahorro para cubrir gastos del día a día. Para ella, este pequeño cambio significa mucho: es la posibilidad de vivir con un poco más de tranquilidad y dignidad. 

Fanny: Administradora y cuidadora 

A pocos metros de Franmarys vive Fanny, una mujer venezolana de 35 años que llegó a Quito hace tres meses con su hijo pequeño, Javier para reencontrarse con su pareja. Fanny y su familia viven en un pequeño espacio dentro del taller de motos de su esposo. En una única habitación acondicionaron: cocina, dormitorio y comedor. Las dificultades económicas son palpables. Con dos meses de alquiler atrasado y cortes de luz que han ralentizado el trabajo de su pareja, Fanny siente la presión de no tener los recursos suficientes para salir adelante. 

«Estamos atrasados con el alquiler y a veces no hay dinero que alcance», confiesa. Su preocupación más grande es su hijo Javier. Le aterra llevarlo a una guardería para salir a trabajar, temiendo que pueda sufrir discriminación por ser un niño venezolano. Sin embargo, gracias a la orientación de Evelyn, la promotora de protección de World Vision, ha aprendido sobre la importancia de generar redes de apoyo y encontrar organizaciones que cuiden a los niños con amor. 

La ayuda del proyecto Rutas de Esperanza le ha permitido comprar alimentos, pañales y medicinas para su hijo. Cada pequeño gesto de apoyo cuenta en su vida cotidiana. Aunque el camino sigue siendo incierto, Fanny encuentra fuerza en su familia y en el respaldo recibido, construyendo poco a poco un hogar para sus seres queridos, incluso en medio de la adversidad. 

Leticia: El sacrificio por un futuro mejor 

Leticia (nombre protegido), de 25 años, llegó a Quito en agosto de 2024 escapando de la violencia en su país. Huyó con sus hijos, dejando atrás su universidad, su trabajo y una beca que había ganado con esfuerzo. El miedo a perder a sus hijos ante amenazas y extorsiones fue más fuerte que cualquier sueño académico. Ahora, Leticia sobrevive vendiendo empanadas y salchipapas en una escuela cercana a su hogar. Se levanta todos los días a las tres de la madrugada, cocina para su pequeño negocio improvisado y luego lleva a sus hijos a la escuela, y el resto de la mañana la ocupa atendiendo su negocio. 

La vida no ha sido fácil, pero Leticia no se rinde. Gracias a las transferencias monetarias del proyecto Rutas de Esperanza, ha podido mejorar su negocio. Antes caminaba, día a día, más de una hora cargando la única bombona de gas que compartía entre su casa y el negocio; ahora ha podido comprar una adicional y una mesa plástica para su puesto de ventas. También ha podido comprar útiles escolares para sus hijos y pagar parte del alquiler que estaba atrasado. «Ese dinero ha sido de gran ayuda», dice, con una sonrisa cansada pero sincera. 

Aunque ha dejado sus estudios en pausa, sueña con retomarlos algún día. «Me pesa mucho, porque lo estaba logrando», dice, refiriéndose a la beca y al trabajo que tuvo que abandonar. Sin embargo, Leticia no pierde la esperanza. Sigue luchando por sus hijos, su negocio y el futuro que tanto desea. 

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Franmarys, Fanny y Leticia son tres mujeres que han aprendido a sobrevivir en condiciones extremadamente difíciles, pero también han descubierto que, con un poco de ayuda, es posible volver a soñar. A través de las transferencias monetarias de “Rutas de Esperanza”, estas mujeres no solo han cubierto sus necesidades básicas, sino que han comenzado a reconstruir sus vidas con dignidad y esperanza. 

Ellas forman parte de las 80 familias participantes del proyecto que World Vision está implementando en Colombia, Ecuador y Perú, por tres meses. Este esfuerzo regional promueve la reunificación familiar, la integración socioeconómica integral, la protección de los derechos de las personas migrantes y su acceso a productos financieros. En su primera etapa, “Rutas de Esperanza” ha identificado casos de extrema vulnerabilidad en familias recién llegadas, brindándoles apoyo a través de transferencias monetarias no condicionadas. 

Desde World Vision, no promovemos la migración irregular; sin embargo, nuestra misión es proteger a las personas migrantes, para que su proceso migratorio e integración socioeconómica sea plenas, seguras y dignas. Proyectos como “Rutas de Esperanza” son fundamentales para construir puentes hacia un futuro mejor, un futuro que estas mujeres y sus familias ya están comenzando a trazar, paso a paso. 

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