“Tu vida no termina, solo cambia”

Por Salomé Torres, World Vision Ecuador | Octubre, 2022

“Me voy a morir” era el pensamiento más frecuente de Melina a partir de que fue diagnosticada con cáncer de mama hace 7 años. “Siempre fui muy cuidadosa de mi salud, pero tenía dos años en que no me había hecho un control. Cuando llegué a una evaluación por un dolor abdominal, aproveché para que me hicieran una mamografía y un eco. Encontraron algo que no estaba bien. Después de una biopsia de mi mama izquierda, una tarde de junio de 2015 me dijeron “tienes cáncer”. Lo primero que pensé es me voy a morir, lloré mucho al conocer la noticia”.

Sin embargo, Melina no se dejó vencer por lo que en muchas ocasiones fueron días de luchar muy duro, de tristeza y de soportar malestares físicos y emocionales. Ella es lideresa de fe y a través de su espiritualidad encontró la fuerza para apoyar emocionalmente a otras mujeres en procesos de enfermedades catastróficas en Portoviejo.

Melina, una mujer migrante venezolana de 54 años, es profesional en salud visual y vive en Ecuador desde hace 5 años. Desde que llegó al país trabaja en una óptica. Con su sueldo puede enviar dinero a su hijo, que vive en Venezuela. Su remuneración no está acorde a su formación académica, sin embargo, es algo estable y fue para lo que se formó.

Mi hijo a quien le gusta el fútbol dijo que lleváramos la enfermedad como que fuera un campeonato, en el que cada quimioterapia sería un partido a ganar. Así que, cada tratamiento iba con una camiseta de un equipo diferente. Lo celebrábamos como un juego ganado porque eso era, yo y mi equipo venciendo al cáncer”, relata Melina al recordar su tratamiento y las personas que fueron su red apoyo.

Ella cuenta que su proceso de recuperación física y de su autoestima pasaron por diferentes etapas: “Luego de las quimioterapias me hicieron una mastectomía total de mi mama izquierda. Mi recuperación fue rápida, sin embargo, cuando me quitaron el vendaje y me vi al espejo fue muy fuerte para mí. Me sentía muy insegura de mi aspecto y eso afectó mi relación de pareja. Me sentía una mujer incompleta. Le pedí a mi pareja Alexis que se fuera de la casa”.

“Mi pareja me dio una gran lección, porque a pesar de que yo me sentía incompleta, él se quedó y estuvo a mi lado. Me hizo entender que Melina no era solo una mujer por la definición de su cuerpo, sino que Melina era esperanza, fortaleza, alegría, luz, y sobretodo carisma; el no tener una mama no me restaba, sino que me impulsaba a inspirar a otros”.

El 05 de octubre de 2016 Melina terminó todo su proceso y hasta la fecha no necesita más tratamiento y por ello, se llama a sí misma sobreviviente de cáncer.

Melina Milano

Un acontecimiento que marcó la vida de Melina es su decisión de vivir en Ecuador: “Llegué a pesar 48 kilos, no subía de peso como debería porque Venezuela no podía garantizarme una alimentación buena y sana. Salí a Ecuador en 2017 para el funeral de la mamá de Alexis, quien también falleció de cáncer de mama y a partir de allí decidimos no regresar por la situación de Venezuela”.

Ella cuenta que los controles médicos en Ecuador fueron una experiencia triste. Le hicieron pensar que la atención médica a las personas que atraviesan el cáncer debe ser replanteada. “Recuerdo que lo primero que hice cuando llegué fue ir a un hospital especializado en cáncer, muy conocido en Ecuador. Pagué la primera consulta y cuando me atendieron mi experiencia fue triste porque no me trataron bien. “Aquí no hacemos estos controles” “si usted está limpia no tiene nada que ir a hacer aquí”. Vi un ambiente de poca sensibilidad, vi muchos pacientes que estaban en pleno tratamiento, gente peleando con los médicos, gente llorando, gente esperando largas horas para ser atendida. Esto nunca lo había visto antes”.

“Entonces pensé yo necesito hacer algo, porque tengo mucha gente alrededor que necesita ayuda. Mi herramienta era mi propia experiencia. Encontré el coaching oncológico en Argentina y me certifiqué durante 1 año 3 meses para tener las herramientas emocionales necesarias”. Ahí nace Oncoaching, una fundación que se dedica a motivar y acompañar a otras mujeres que son diagnosticadas con enfermedades catastróficas. Además, busca sensibilizar a las mujeres para que se preocupen más por su salud, que puedan hacerse un auto chequeo en casa y que conozcan su cuerpo, porque es únicamente de ellas. “On es encendido, prendido, es una señal de aquí estoy”, cuenta Melina. Ella también busca agruparse con otras organizaciones para financiar incluso los tratamientos médicos de las mujeres que acuden a su fundación.

Melina Milano

Melina, en todo lo activa que es, se vinculó al proyecto de movilidad humana Esperanza sin Fronteras que World Vision mantiene en Guayaquil y Portoviejo. Este proyecto forma a líderes de fe en acción humanitaria y fortalece emprendimientos. “Manuel, un amigo venezolano me invitó a su iglesia, porque la conversación con Dios es diferente, llena de amor y comprensión. Comencé a ayudar a las personas con mis conocimientos de coaching, potenciando su fe en Dios y sobre todo a incrementar la resiliencia. La capacitación como líderes de fe nos permite seguir ayudando y saber que la parte emocional es muy importante. Somos un grupo conformado por una psicóloga, un líder de fe y junto con mis conocimientos de coaching oncológico podemos seguir promoviendo la importancia de la estabilidad emocional en procesos difíciles que nos depara la vida”.

“Las mujeres que viven cáncer tienen el único pensamiento de “me voy a morir”, pero yo les diría “tu vida no termina, solo cambia”. Ella busca replicar su historia de superación para que otras mujeres no sientan que es el fin de su mundo, y que a través de su inteligencia emocional complemente esa valentía que requiere decir «lo acepto y lo superaré, de este partido yo resultaré vencedora«. Su fe la ha nutrido espiritualmente para luchar la peor etapa de su cáncer, y, por lo tanto, es su fortaleza para servir y ayudar.

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