Historias

Un talento que no conoce de fronteras: el camino de resiliencia de una líder colombo-venezolana

Bogotá, Colombia | World Vision.- Mi nombre es Daniela López y soy orgullosamente colombo-venezolana. Nací en el estado Táchira, una región fronteriza que me enseñó, desde muy temprano, que la diversidad cultural y el espíritu de lucha son motores de cambio. Allí aprendí una lección que hoy guía mi vida: las circunstancias no definen nuestro destino, lo que realmente lo marca es nuestra capacidad de levantarnos y seguir adelante con esperanza.

En 2018, tomé la decisión de migrar a Colombia. Como tantos otros jóvenes, llegué con una maleta cargada de sueños y una convicción inquebrantable: la educación sería mi herramienta para transformar mi realidad. Adaptarme a un nuevo país implicó empezar de cero, pero también fue la oportunidad perfecta para demostrar que el talento y la determinación no conocen fronteras.

Actualmente curso séptimo semestre de Ingeniería de Sistemas, una carrera donde descubrí que la tecnología no es solo código, sino una poderosa arquitectura para crear soluciones que impacten la vida de las personas. Complementando esta visión técnica, obtuve un Global MBA en la Escuela de Negocios de Barcelona (ENEB), lo que me permitió integrar la innovación y el emprendimiento con un liderazgo estratégico.

Sin embargo, mi verdadera «primera escuela» fue el tatami. La lucha deportiva me forjó en la disciplina, la resistencia y la fortaleza mental. Cada competencia me recordó que el éxito se construye con esfuerzo constante y con la valentía de levantarse después de cada caída. Esos valores deportivos son los que hoy aplico en cada proyecto académico y profesional.

Transformando comunidades y cerrando brechas

Mi compromiso va más allá del crecimiento individual, creo firmemente en el impacto social colectivo. Por ello, participo activamente en espacios de liderazgo global y nacional:

  • Global Youth Alliance: Desde la junta directiva, coordino iniciativas de educación y emprendimiento para fortalecer a las nuevas generaciones de líderes.

  • Red Shiminigüe Sacha: Como cofundadora, trabajo para conectar y empoderar a jóvenes en diversos territorios de Colombia, impulsando su potencial como agentes de cambio.

Hoy, mi mayor apuesta es STEAMie, una plataforma que desarrollo en el marco de una hackathon por el Día Internacional de la Mujer. STEAMie nace para cerrar la brecha de género en las áreas de Ciencia, Tecnología, Ingeniería, Arte y Matemáticas. Queremos inspirar a niñas y mujeres a descubrir que la innovación también les pertenece.

Creo profundamente en el poder de las mujeres y las niñas que encuentran su voz. Mi historia es la de muchas jóvenes migrantes que decidieron no rendirse y apostar por el conocimiento como motor de cambio.

Estoy convencida de que cuando una niña descubre su potencial, no solo transforma su propio destino, cambia el futuro de su familia, de su comunidad y, eventualmente, el de todo un país.

Kimberly, el rostro de una nueva generación de liderazgo en Honduras

Tegucigalpa, Honduras | World Vision.- Kimberly tiene 11 años y vive en La Minita, Teupasenti, junto a sus padres y sus tres hermanas. Es una niña patrocinaday una líder emergente en su escuela y comunidad. En 2025, fue elegida presidenta del gobierno estudiantil de su centro educativo mientras se prepara para comenzar la secundaria el próximo año.

A través de su participación en el programa “Charlemos”, Kimberly aprendió algo que su madre nunca tuvo la oportunidad de comprender a su edad: que la menstruación es una parte natural y saludable del crecimiento.

Antes de esto, las conversaciones sobre la menstruación no eran comunes en su hogar ni en su comunidad. Como muchas niñas, Kimberly podría haber enfrentado confusión, miedo o vergüenza al experimentar cambios en su cuerpo. Su madre, Dania, recuerda haber pasado por eso ella misma, sin información y sin nadie que la guiara.

Dania es una líder activa en su comunidad, se desempeña como secretaria de un grupo de ahorro y como agente de cambio local. Ha desempeñado un papel fundamental para garantizar el acceso a servicios básicos y programas comunitarios, lo que ha transformado la vida diaria de las familias.

Ella recuerda cuando no había agua en su comunidad. Las familias dependían de rutinas largas y físicamente exigentes solo para satisfacer sus necesidades básicas. Las mujeres se levantaban temprano para recoger agua para cocinar y lavar, mientras que los hombres la transportaban usando animales. La escuela local no tenía letrinas ni agua, y las niñas y niños tenían que hacer sus necesidades al aire libre.

Eso ha cambiado. Con el apoyo de World Vision, la comunidad ahora tiene acceso a agua limpia e instalaciones de saneamiento adecuadas. Estas mejoras han tenido un impacto claro en la salud.

A través de «Charlemos», Kimberly obtuvo conocimientos prácticos sobre higiene menstrual, cuidado del cuerpo y autorespeto. Igual de importante es que también aprendió que no hay nada de qué avergonzarse.

Ese conocimiento no se quedó solo con ella. Kimberly comenzó a compartir lo que aprendió con su familia y vecinos, ofreciendo consejos sobre higiene y ayudando a abrir conversaciones que durante mucho tiempo se habían evitado. Al hacerlo, está ayudando a cambiar las actitudes en su comunidad, donde el silencio en torno a la menstruación ha sido común.

Su confianza al hablar de estos temas se refleja en otras áreas de su vida. Se ha convertido en una líder entre sus pares, usando su voz para apoyar y alentar a los demás. Con planes de continuar su educación, Kimberly representa a una nueva generación de niñas que están mejor informadas, más seguras y más preparadas.

Sobre el Programa de Área (PDA)

El Programa de Desarrollo de Área (PDA) Teupasenti está ubicado en el departamento de El Paraíso, en la región suroriental de Honduras, a 92 kilómetros de la capital, Tegucigalpa, y a 34 kilómetros de la frontera con Nicaragua. Actualmente cuenta con 1,925 niñas y niños registrados en el programa de patrocinio.

El PDA implementa un programa integral enfocado en el bienestar y la protección de la niñez, el fortalecimiento familiar y comunitario, y el desarrollo sostenible. El PDA Teupasenti trabaja directamente en 18 comunidades donde se ejecutan cinco proyectos: THRIVE, Cultivando Futuros, Beyond Access, WASH y Ella Lidera.

A través de estas iniciativas, se trabaja para desarrollar medios de vida sostenibles y seguridad de ingresos para las familias, prevenir el trabajo infantil en comunidades cafetaleras, fortalecer la autoestima, el liderazgo y la participación social y económica de mujeres y niñas, y garantizar el acceso equitativo y sostenible a servicios básicos de agua potable, saneamiento e higiene mediante la construcción y rehabilitación de sistemas de agua. Además, se están construyendo instalaciones de saneamiento escolar que cumplen con los estándares internacionales.

Yolanda impulsa la inclusión juvenil en Honduras

Tegucigalpa, Honduras | World Vision.- Soy Yolanda Gómez, hondureña de 29 años. Desde los tres años vivo con una condición poco común llamada síndrome de Morquio, que afecta mis huesos y mi movilidad. Aunque mi niñez estuvo llena de amor, también enfrenté miedos, inseguridades y momentos en los que sentía que no encajaba. Sin embargo, siempre he creído que Dios tiene un propósito para cada vida. 

En 2016, la partida de mi padre marcó uno de los momentos más difíciles de mi vida. Él era mi guía y mi mayor apoyo. Su ausencia me llevó a pausar mis estudios y a vivir un tiempo de mucha incertidumbre. Pero incluso en medio del dolor, Dios ya estaba preparando nuevos caminos para mí. 

En 2017 conocí el proyecto Youth Ready de World Vision Honduras. Llegué buscando mejorar mis habilidades sociales, pero terminé encontrando algo mucho más grande: un propósito. En 2018 me convertí en voluntaria y tuve la oportunidad de dar palabras de bienvenida a la familia Barret. Ese mismo año retomé mis estudios universitarios y comprendí que siempre hay personas dispuestas a extender una mano cuando decidimos levantarnos. 

En 2019 inicié mi primer empleo en la municipalidad de mi municipio, desempeñándome en funciones dentro de la Biblioteca Municipal, una experiencia que fortaleció mi responsabilidad, mi servicio a la comunidad y mi deseo de seguir creciendo. 

Ya para 2020, en medio de la pandemia, asumí el reto de facilitar la metodología Youth Ready de manera virtual, acompañando a jóvenes en su proceso de formación. Fue un tiempo desafiante, pero también una oportunidad para ver cómo muchos jóvenes comenzaban a creer nuevamente en sus sueños. 

Fue así como 2022 participé desde El Salvador en la reescritura de la metodología Youth Ready con enfoque GESI (Género e Inclusión Social). En 2023 también fui parte del proceso de cofundación del Programa Municipal de Personas con Discapacidad, impulsando espacios de sensibilización sobre inclusión, derechos y participación. También continuo activa en la Red de Empoderamiento Juvenil HN, promoviendo liderazgo juvenil, salud mental, participación y cuidado ambiental. 

En ese sentido, en 2025 tuve la oportunidad de participar en la Cumbre Global de Juventudes de Global Youth Alliance, bajo el lema “Joven presente liderando el cambio”, una experiencia que fortaleció mi visión de liderazgo y compromiso con las juventudes del mundo. Actualmente formo parte de la dirección global en la coordinación de Inclusión Plena y Diversidad dentro de esta plataforma internacional.  

Además, estoy participando activamente en el Consejo Asesor de Juventudes de la ONU Honduras, aportando la voz de la juventud y promoviendo una sociedad más inclusiva y justa. 

Han pasado ocho años desde que me integré a Youth Ready, un camino que me ha permitido crecer, empoderarme y madurar. World Vision llegó a mi vida no solo con un proyecto, sino con una promesa: “No estás sola”. Gracias a cada persona y a los donantes que creyeron en mí, ahora yo también abro puertas para que otros jóvenes descubran que sus vidas tienen valor, que sus sueños importan y que pueden crecer, brillar y volar. 

Hoy miro hacia atrás y reconozco cuánto he crecido. Y con fe en Dios, esperanza en el corazón y la convicción de que cada vida tiene un propósito, puedo decir con certeza: ¡Lo mejor aún está por venir!  

De la incertidumbre al propósito, el testimonio de Jessica

Ciudad de Guatemala, Guatemala | World Vision.- Mi nombre es Jessica Roxana Saquil. Nací en Guatemala en el año 2005, en el seno de una familia amorosa que ha sido mi roca. Sin embargo, mi camino no siempre fue sencillo, desde pequeña, mi salud fue frágil y enfrenté retos emocionales que marcaron mi niñez y adolescencia.

A pesar de las dificultades, el deseo de superación fue más fuerte. A los 15 años, tomé la decisión de estudiar lejos de casa para formarme como maestra de preescolar, logrando graduarme con honores como la mejor de mi clase. Pero, tras el éxito académico, llegó la incertidumbre: ¿qué seguía para mí?.

Fue entonces cuando regresé a mi lugar de origen y empecé a reflexionar sobre lo que quería para mi futuro. En ese tiempo también tomé la decisión de continuar con mi formación académica e iniciar mi carrera universitaria, con el objetivo de seguir preparándome profesionalmente.

Durante ese mismo proceso conocí World Vision, inicialmente asistiendo a algunos talleres que la organización ofrecía. En esos espacios aprendí sobre el trabajo que realizan apoyando a niñas, niños, jóvenes y personas con discapacidad. Esta experiencia despertó algo muy importante en mí. Me di cuenta de que me gustaba ayudar a las personas, por lo que decidí involucrarme más y comencé a participar como voluntaria, apoyando en actividades con niñas y niños, en talleres y en algunos procesos educativos, aprovechando mi formación como docente. Fue en ese momento cuando entendí que servir a los demás era algo que realmente me apasionaba.

Además, a través del servicio pude sanar muchas de las heridas emocionales que había vivido en mi niñez y adolescencia, porque sentía que podía brindar a otros el apoyo que tal vez yo misma había necesitado. Con el tiempo, junto con otros jóvenes que compartían el mismo deseo de ayudar, decidimos crear una red de jóvenes con el objetivo de apoyar a personas que lo necesitaban en nuestras comunidades. Posteriormente apareció el programa Youth Ready, el cual vino a fortalecer el trabajo de nuestra red juvenil, contribuyó significativamente a ampliar mi formación y mi perspectiva. A través de Youth Ready aprendí y fortalecí conocimientos en áreas como educación, emprendimiento y empleabilidad, lo cual no solo aportó a mi crecimiento personal, sino también al desarrollo de otros jóvenes que forman parte de la Red Nacional Juvenil Guatemalteca.

Antes de este programa, World Vision también nos había brindado diversas capacitaciones importantes, entre ellas temas como identificación del abuso sexual, derechos de la niñez y adolescencia, salvaguarda infantil y cambio climático, los cuales ayudaron a fortalecer nuestra conciencia social y nuestro compromiso con la comunidad.

Todas estas experiencias cambiaron profundamente mi forma de ver la vida. Pasé de ser una joven que no encontraba un propósito claro, a convertirme en alguien que desea servir a los demás y contribuir al bienestar de su comunidad. Actualmente continúo con mi formación universitaria, con la convicción de que la educación es una herramienta poderosa para transformar vidas. Hasta el día de hoy sigo trabajando desde las oportunidades que tengo para ayudar a otras personas, guiándome siempre por un principio que considero fundamental: el amor al prójimo.

Cómo Youth Ready transformó la vida de Sarita en Colombia

Bogotá, Colombia | World Vision.- Nacida en Bucaramanga, en el seno de un hogar fundamentado en valores cristianos, Sarita creció aprendiendo que el servicio a los demás es una brújula de vida. Sin embargo, su fe y fortaleza fueron puestas a prueba durante la pandemia. Ante la pérdida del empleo de sus padres, la familia encontró en el reciclaje una forma de subsistencia.

Lo que comenzó como un desafío económico se convirtió en la mayor lección de empatía para ella. Al recorrer las calles, no solo descubrió el valor del trabajo duro, sino que fue testigo de las profundas injusticias sociales y ambientales que suelen ser invisibles para el resto de la sociedad. Esa experiencia fue la semilla de su resiliencia.

El punto de inflexión: Youth Ready

El camino de Sarita dio un giro decisivo en un salón comunal, donde conoció el programa Youth Ready. Este espacio le brindó las herramientas técnicas y el acompañamiento necesario para creer en su propio potencial. Gracias al fondo semilla del programa, lanzó su primer emprendimiento, descubriendo que su voz tenía el poder de generar impacto.

Su formación no se detuvo allí. Al integrarse a la Escuela de Liderazgo de Global Youth Alliance, perfeccionó su capacidad de comunicar ideas, convencida de que para transformar el mundo, primero hay que saber inspirar a otros.

«El verdadero liderazgo consiste en dejar huella sin pisotear a nadie», expresa.

Una voz para las juventudes

En agosto de 2025, su trayectoria la llevó a la Cumbre de Juventudes en Bogotá. Allí, rodeada de líderes de todo el mundo, reafirmó que los desafíos de su comunidad en Bucaramanga resuenan con los de miles de jóvenes en el planeta.

Hoy, ese compromiso se materializa en Chiminigüe Sacha, una red nacional de jóvenes que ella cofundó junto a amigos de diversas regiones del país. Desde esta plataforma, trabaja incansablemente para que las juventudes sean escuchadas y para promover acciones concretas hacia comunidades más justas y sostenibles.

Un mensaje para el futuro

Sarita es una prueba viviente de que los sueños suelen esconderse detrás de lo que nos da miedo. Su historia invita a niñas, niños y adolescentes a no rendirse ante las circunstancias, recordándoles que tienen la capacidad intrínseca de transformar su realidad.

Tamara transformó los desafíos en liderazgo y propósito

Santa Cruz, Bolivia | World Vision.-  Hay momentos en la vida que parecen fracturarlo todo. Para Tamara, una joven boliviana con sueños de liderazgo, ese momento llegó a los 19 años. El inicio de su maternidad no solo cambió su rutina, sino que interrumpió sus estudios y nubló la visión que tenía de su propio futuro. En una región donde miles de jóvenes enfrentan barreras similares, Tamara sintió que su camino se había detenido.

Sin embargo, su historia estaba lejos de verse interrumpida. El giro decisivo comenzó cuando se integró al programa Youth Ready, donde más allá de la capacitación técnica, encontró un espacio de sanación y redescubrimiento personal.

La belleza de las cicatrices

Durante su proceso, una enseñanza cambió para siempre su perspectiva, la técnica del «Kintsugi» o «Reparados con Oro». Este antiguo método asiático consiste en reparar objetos rotos uniendo sus piezas con oro, logrando que la vasija no solo recupere su forma, sino que sea más valiosa y fuerte que la original.

«Esta metáfora nos muestra que al sanar nuestras vidas, nos volvemos más valiosas, algo que muchos olvidamos desde que somos niños, que tenemos un valor intrínseco», reflexiona Tamara. Ella comprendió que sus desafíos no eran motivos de vergüenza, sino las líneas doradas que ahora definían su resiliencia.

De la transformación personal al impacto global Hoy, la transformación de Tamara ha trascendido su propia vida. Aquella joven que pensó que no podría liderar más, es actualmente la fundadora de la Alianza Global de Jóvenes (GYA). Desde esta plataforma, Tamara coordina redes juveniles internacionales para trabajar en temas críticos como la salud mental, el cambio climático y la empleabilidad.

«Youth Ready me devolvió la confianza para seguir adelante. Me ayudó a entender que cuando Dios pone un propósito en el corazón, ningún origen ni ninguna circunstancia pueden limitar hasta dónde podemos llegar», afirma con la seguridad de quien ha convertido sus heridas en su mayor activo de liderazgo.

La historia de Tamara nos recuerda que el apoyo adecuado en el momento justo no solo cambia una vida, sino que enciende movimientos capaces de transformar comunidades enteras.