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Protección de la niñez new

Otras noticias e historias

World Vision América Latina es una ONG que trabaja por servir y ayudar a las comunidades más vulnerables, enfocando nuestros esfuerzos en niñas, niños y adolescentes a través de diferentes proyectos.

World Vision y OIM firman alianza por la protección de la niñez migrante en República Dominicana

Santo Domingo | World Vision.- World Vision República Dominicana (WVRD) y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) firmaron un Memorándum de Entendimiento (MoU) con el propósito de establecer un marco de colaboración estratégica orientado a fortalecer la protección y el acceso a servicios para niños, niñas, adolescentes y familias migrantes en situación de vulnerabilidad. 

El acuerdo establece mecanismos de coordinación, intercambio de información y acción conjunta en áreas prioritarias como protección infantil, atención a niñez no acompañada o separada, prevención de la trata de personas, mitigación de la violencia de género, respuesta humanitaria y fortalecimiento de capacidades institucionales y comunitarias, en adherencia al marco regulatorio de las políticas de migración en la República Dominicana. 

Asimismo, sienta las bases para el desarrollo de proyectos conjuntos y la movilización de recursos, con el fin de ampliar la cobertura y calidad de servicios especializados de protección y contribuir a soluciones sostenibles para las poblaciones en situación de movilidad y sus comunidades de acogida. 

Este instrumento consolida una alianza basada en la complementariedad de mandatos, capacidades técnicas y presencia territorial de ambas organizaciones, promoviendo respuestas integrales centradas en derechos, con enfoque comunitario, de género y de protección. 

Durante el acto, Elicaury Bautista, directora de World Vision República Dominicana, destacó que el acuerdo se realiza en el marco de la trayectoria histórica de colaboración interinstitucional y multisectorial: “Durante 36 años, nuestro trabajo se ha dirigido hacia las poblaciones más vulnerables. Hemos trabajado de la mano con diferentes sectores de la sociedad dominicana y organizaciones de la cooperación internacional,  incluyendo OIM, aportando con el acompañamiento desde el territorio, en adherencia con el marco regulatorio del país, generando conciencia de derechos y aportando con el fortalecimiento de capacidades técnicas y de acciones colectivas. Esta alianza nos permite vincular ese trabajo local con la experiencia técnica y la mirada global de OIM, así como los articuladores y reguladores de políticas públicas”. 

Por su parte, Alba Goycoechea, jefa de Misión de OIM en República Dominicana, subrayó el valor estratégico de sumar capacidades: “World Vision cuenta con una trayectoria sólida de trabajo comunitario y protección de la niñez. Desde OIM, aportamos asistencia técnica en gestión migratoria, protección, prevención de la trata de personas y respuesta humanitaria. Esta complementariedad nos permite generar soluciones más efectivas y sostenibles”. 

OIM, como agencia de las Naciones Unidas especializada en migración, y World Vision, organización humanitaria y de desarrollo con amplia presencia comunitaria, reiteran su voluntad de seguir promoviendo entornos seguros, protectores e inclusivos, contribuyendo al bienestar y la dignidad de todas las personas, sin dejar a nadie atrás. 

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Conectando Corazones en Colombia: música con propósito por la niñez

Bogotá, 13 de abril de 2026 — La música tiene el poder de emocionar, pero también de movilizar. Bajo esta convicción, World Vision Colombia se une al concierto Conectando Corazones, una iniciativa que busca ir más allá del entretenimiento y convertir cada canción en una oportunidad para transformar la vida de niñas y niños vulnerables.

Más que un evento musical, esta alianza propone una experiencia con propósito: que cada persona que asista no solo disfrute, sino que también pueda convertirse en esperanza para una niña o un niño. A través de herramientas sencillas y acompañamiento en el lugar, los asistentes podrán iniciar el apadrinamiento de una niña o un niño en menos de dos minutos, con un impacto real y sostenible en el tiempo.

«Todos los días trabajamos para que niñas y niños en situación de vulnerabilidad tengan un futuro diferente, con oportunidades reales. Este concierto es una invitación a que más personas se sumen a ese propósito desde un lugar tan poderoso como la emoción que genera la música. Porque cuando los corazones se mueven, las historias cambian», señaló Natalia Gómez de World Vision Colombia.

Y es que lo que hace único a Conectando Corazones es su capacidad de transformar un momento emocional en una decisión inmediata: ¿qué pasaría si cada emoción se tradujera en una acción?

En World Vision, los corazones laten por la niñez. Por eso, esta iniciativa busca conectar con jóvenes, familias y comunidades desde un lenguaje cercano, recordando que ayudar es más fácil de lo que parece: que mientras alguien canta, ríe o se emociona, también puede tomar una decisión que transforme una historia para siempre.

No se trata de una ayuda puntual, sino de un compromiso que acompaña el desarrollo de niñas, niños y sus comunidades, generando cambios reales y sostenibles. Porque cuando conectamos corazones, cambiamos historias.

Detalles de los conciertos: Viernes 17 de abril – Medellín- Centro de Espectaculos La Macarena.  Sábado 18 de abril – Bogotá- Centro de Convenciones G12.

●      Con la participación de artistas como Alex Campos, Tercer Cielo, Redimi2 y Miel San Marcos, el evento reunirá a referentes de la música cristiana en un mismo escenario.

●      Será un espacio donde cada canción se convierte en una oportunidad de transformar la vida de una niña o un niño en situación de vulnerabilidad.

Contenido del artículo

 

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Asamblea Nacional de Ecuador reconoce liderazgo global de World Vision en pro de la niñez

World Vision.- La Asamblea Nacional de Ecuador otorgó la Condecoración al Mérito Social a Andrew Morley, presidente internacional de World Vision, en reconocimiento a su destacada trayectoria humanitaria y su compromiso con la protección y el desarrollo integral de niñas, niños y adolescentes.

El reconocimiento fue entregado por el presidente del Legislativo, Niels Olsen, quien destacó el liderazgo de Morley al frente de una organización con presencia en más de 100 países y cerca de 30,000 colaboradores a nivel global. Durante el acto, se resaltó el impacto sostenido de World Vision en áreas clave como educación, nutrición, protección y reducción de la pobreza, especialmente en comunidades en situación de vulnerabilidad.

En su intervención ante el Pleno, Andrew Morley reafirmó la importancia de colocar a la niñez en el centro de las decisiones públicas:“Proteger y empoderar a cada niño y niña es la inversión más sabía que un país puede hacer para su futuro”, afirmó.

Si bien reconoció los avances logrados en Ecuador, también subrayó los desafíos persistentes, como la pobreza, la inseguridad y la desnutrición crónica infantil, haciendo un llamado a fortalecer políticas públicas que garanticen una infancia libre de violencia, con acceso a educación de calidad y oportunidades de desarrollo.

En el país, World Vision cuenta con 47 años de presencia, beneficiando actualmente a más de 300,000 niñas y niños en cerca de 800 comunidades. Su trabajo se ha consolidado no solo a nivel comunitario, sino también en el ámbito de incidencia, contribuyendo al fortalecimiento del marco normativo en favor de la niñez.

Entre los principales aportes recientes destacan la participación técnica en la Ley Orgánica de la Primera Infancia, propuestas para la regulación de entornos digitales seguros, iniciativas para la prevención del reclutamiento de menores y el impulso de reformas al sistema de protección integral.

Este reconocimiento reafirma el compromiso de World Vision de seguir trabajando junto a gobiernos, comunidades y aliados estratégicos para garantizar que cada niña y niño crezca protegido, con oportunidades y con esperanza.

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Juventud boliviana impulsa proyecto de ley para garantizar el derecho al primer empleo

La Paz, Bolivia | World Vision.-  La inserción laboral de las y los jóvenes bolivianos entre 18 y 28 años se ha convertido en uno de los principales desafíos estructurales del país, evidenciando brechas que podrían comprometer el desarrollo económico y social a largo plazo.

De acuerdo con la Encuesta Continua de Empleo del Instituto Nacional de Estadística (INE), al cierre de 2025 la tasa de desocupación urbana general se mantiene en un 3,1%. Sin embargo, el desempleo juvenil alcanza el 6%, duplicando esta cifra y reflejando que el crecimiento económico no está absorbiendo de manera equitativa al talento emergente.

A esta situación se suma un dato aún más preocupante: según el Panorama Laboral de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) de diciembre de 2025, la informalidad juvenil en Bolivia llega al 96,2%, la más alta de la región. Esto implica que la gran mayoría de jóvenes trabaja sin acceso a seguridad social ni estabilidad contractual.

Asimismo, los datos consolidados del Censo 2024 indican que los jóvenes representan aproximadamente el 27% de la población boliviana, es decir, cerca de 2,6 millones de personas. Esta realidad posiciona la exclusión laboral juvenil como un riesgo estructural para la sostenibilidad del sistema económico y de protección social del país.

Una propuesta para transformar el acceso al empleo

Frente a este contexto, el Consejo Plurinacional de la Juventud (CPJ), con el acompañamiento estratégico de World Vision Bolivia a través de su proyecto Youth Ready, impulsa la construcción del Proyecto de Ley de Inserción Laboral Juvenil, que plantea una cuota mínima del 10% de participación juvenil en el empleo formal.

Esta iniciativa propone soluciones concretas orientadas a corregir fallas estructurales del sistema laboral:

  • Cuota de acción afirmativa del 10%: Inspirada en experiencias exitosas, la propuesta establece que instituciones públicas y empresas privadas reserven un porcentaje de su planilla para jóvenes, promoviendo una renovación generacional progresiva sin afectar la operatividad organizacional.
  • Reconocimiento de la formación como experiencia laboral: El proyecto plantea validar legalmente las pasantías y prácticas profesionales como experiencia certificada, eliminando una de las principales barreras de acceso al primer empleo para los recién graduados.
  • Garantía de estabilidad laboral: La normativa busca proteger a los jóvenes durante su proceso de inserción, asegurando condiciones laborales formales que les permitan desarrollar y consolidar sus competencias.

Preparar talento para un mercado más inclusivo

Desde World Vision Bolivia destacan que, más allá del marco normativo, el verdadero impacto radica en fortalecer las capacidades de la juventud. A través del modelo Youth Ready, la organización trabaja en el desarrollo de habilidades socioemocionales, técnicas y de emprendimiento, con el objetivo de formar jóvenes preparados para responder a las demandas del mercado laboral.

Un pacto por el futuro del país

Más que una iniciativa legislativa, este proyecto se consolida como un pacto social que articula esfuerzos entre el Estado, el sector privado y la sociedad civil. Su propósito es transformar la realidad de la juventud boliviana, promoviendo el acceso a empleos dignos dentro de la economía formal.

La propuesta busca dejar atrás la visión de vulnerabilidad y posicionar a los jóvenes como actores estratégicos del desarrollo nacional, reconociendo que invertir en su talento es apostar por el futuro sostenible de Bolivia.

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Lanzan llamado urgente para garantizar acceso a agua segura, saneamiento e higiene para salvar vidas de miles de niños y niñas

Comayagua, Honduras — World Vision inauguró hoy en Comayagua, Honduras, el Foro Regional de Agua, Saneamiento e Higiene (WASH), un encuentro que convoca a actores gubernamentales, agencias de cooperación, sector privado y organizaciones de la sociedad civil para abordar los desafíos más urgentes relacionados con el acceso al agua segura, el saneamiento digno y la higiene en América Latina y el Caribe (LAC). 

Durante su discurso inaugural, Joao H. Diniz, Líder Regional de World Vision para LAC, recordó que aún hoy “1.000 niños y niñas mueren cada día en el mundo debido a enfermedades relacionadas con la falta de agua segura, saneamiento e higiene adecuada”, subrayando la urgencia de acelerar las acciones en el sector. 

Aunque América Latina y el Caribe posee algunas de las reservas de agua dulce más importantes del planeta, la región continúa experimentando desigualdades profundas. En su discurso, Diniz enfatizó que “166 millones de personas en nuestra región continúan viviendo sin acceso digno y seguro al agua”, lo que impulsa crisis humanitarias, migratorias y productivas, especialmente en contextos como el Corredor Seco, la Amazonía, Haití y zonas andinas. 

Cuando faltan menos de 4 años para el año 2030, es preciso acelerar por 14 veces las acciones en materia de acceso a agua segura y siete veces las de saneamiento para alcanzar la meta del Objetivo de Desarrollo Sostenible 6.0: acceso a agua segura y saneamiento. 

El Hilo Azul: una visión de esperanza y bienestar 

World Vision presentó su estrategia regional “The Blue Thread / El Hilo Azul”, una propuesta que reconoce el acceso a agua, saneamiento e higiene como un catalizador de derechos esenciales, incluyendo alimentación adecuada, salud y nutrición, protección de la niñez, medio ambiente sano, medios de vida resilientes y sostenibles. 

“El agua segura no es solo beber un vaso de agua. Es restaurar ecosistemas, proteger cuencas, generar medios de vida sostenibles, garantizar higiene menstrual, y permitir que mujeres, niños y niñas vivan con dignidad”, afirmó Diniz. 

Quedan 1.422 días para 2030, año establecido para alcanzar el ODS 6: Agua y saneamiento para todos. Sin embargo, reportes internacionales advierten que alcanzar este objetivo requerirá una aceleración significativa, ya que los avances actuales son insuficientes, y la cobertura de servicios gestionados de forma segura “parece cada vez más fuera de alcance” bajo el ritmo actual.  

El foro destaca la importancia de articular a Gobiernos, organismos multilaterales, sector privado, cooperación internacional, comunidades y 0rganizaciones basadas en la fe. 

Diniz subrayó que la colaboración multisectorial es la única vía para garantizar justicia hídrica y bienestar integral para cada niño y niña de la región. 

AQUA Nexus: un vehículo para la acción conjunta 

Durante el evento, World Vision presentó AQUA Nexus, un mecanismo que articulará inversión, soluciones innovadoras y alianzas estratégicas para fortalecer la resiliencia hídrica en comunidades vulnerables de la región, con paquetes a la medida según el donante y las comunidades. 

El Líder Regional cerró su mensaje invitando a los presentes a comprometerse con acciones conjuntas y sostenibles: “Hoy queremos sumar organizaciones dispuestas a regar los sueños de la niñez con financiamiento sostenible, inversiones sensibles a las comunidades y una visión de largo plazo que garantice justicia hídrica en nuestro continente.” 

El foro regional de WASH de World Vision desarrollará tres paneles estratégicos sobre la situación del agua, saneamiento e higiene en LAC, El ecosistema de actores del sector WASH y tendencias, desafíos y oportunidades del financiamiento para WASH. 

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Emergencia por lluvias en Colombia deja miles de hogares bajo el agua y a la niñez con clases suspendidas

Bogotá, Colombia.- Las lluvias intensas y atípicas registradas entre el 1 y el 5 de febrero provocaron una de las emergencias más graves de los últimos años en el departamento de Córdoba. Según OCHA el desbordamiento del embalse de Urrá y el aumento súbito de los niveles de los ríos Sinú y San Jorge generaron inundaciones, crecientes súbitas y deslizamientos que han afectado a más de 37.000 personas (más de 12.000 familias) en al menos 17 municipios, lo que llevó a la Gobernación a declarar la calamidad pública departamental.

La situación ha golpeado con especial fuerza a niñas, niños y adolescentes, quienes hoy enfrentan la pérdida de sus hogares, la interrupción de su vida cotidiana y la suspensión de clases debido a los daños en instituciones educativas, la ocupación de colegios como albergues y las dificultades de acceso por el colapso de vías. En total, al menos 12 centros educativos han resultado afectados en el departamento, según reportes humanitarios.

En Montería, barrios y zonas rurales enteras han tenido que ser evacuadas por el aumento del caudal del río Sinú. Muchas familias han perdido enseres, animales de cría y cultivos, lo que agrava la inseguridad alimentaria y deja a miles de niñas y niños en una situación de alta vulnerabilidad.

Ante esta crisis, World Vision activó su respuesta humanitaria de emergencia en el territorio. En los últimos días, la organización ha apoyado a 70 familias con la entrega de mercados en las comunas 1 y 2 de Montería, priorizando hogares con mayor afectación y presencia de niñas y niños.

Como parte de la respuesta rápida y prioritaria, en los próximos días se estarán entregando 130 paquetes de alimentos adicionales a familias y, especialmente, a la niñez más afectada por las inundaciones.

Asimismo, World Vision realizará acompañamiento en los albergues habilitados por la Alcaldía y otras autoridades, con el fin de apoyar la posible implementación de Espacios Amigables para la Niñez, entornos seguros donde niñas, niños y adolescentes puedan ejercer su derecho al juego, recibir apoyo psicosocial y recuperar una sensación de protección en medio de la emergencia.

“En cada desastre, las niñas y los niños son los más afectados: pierden su escuela, su rutina y muchas veces su sentido de seguridad. Nuestra prioridad es protegerlos y garantizar que tengan acceso a alimentación, cuidado y espacios seguros”, señaló Jairo Vega, Líder de Emergencias de World Vision.

World Vision hace un llamado a la ciudadanía, empresas y aliados a donar para fortalecer la atención humanitaria en Córdoba y Montería. Cada aporte permite llevar alimentos, protección y esperanza a las familias y, especialmente, a las niñas, niños y adolescentes que hoy enfrentan esta crisis.

Para donar y apoyar esta emergencia: https://worldvision.co/sociosconcausa

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Jimena: De los talleres comunitarios a la Global Alliance por los derechos de la juventud

World Vision.- Mi historia con World Vision comenzó en la infancia, en mi propia comunidad. Mi nombre es Jimena y vivo en Perú, cada semana, niñas y niños del vecindario nos reuníamos en los talleres del Club de Amigos. Eran espacios donde aprendíamos, compartíamos y crecíamos juntos. Más allá de las actividades y los juegos, esos encuentros sembraban algo más profundo: valores, sentido de comunidad y la convicción de que cada niño tiene un potencial que merece ser acompañado y fortalecido. 

Con el tiempo, ese primer vínculo evolucionó hacia una participación más consciente. Durante la pandemia tuve la oportunidad de formar parte del programa Youth Ready, impulsado por World Vision. En un momento global de incertidumbre, este programa se convirtió en un espacio de formación, reflexión y construcción de propósito. Youth Ready no solo ofrece herramientas para el desarrollo personal y profesional de los jóvenes; también impulsa una visión de liderazgo basada en la responsabilidad, la iniciativa y el compromiso con el entorno. 

A partir de esta experiencia me integré a la Alianza Nacional de Líderes para la Transformación (ANALIT), una red juvenil que promueve la participación activa de adolescentes y jóvenes en procesos de incidencia. Dentro de este espacio asumí responsabilidades de coordinación en el área de participación e incidencia, una experiencia que me permitió trabajar junto a jóvenes de distintas realidades, unidos por un mismo propósito: aportar desde nuestras voces y acciones a la construcción de comunidades más justas y participativas. 

Al cumplir la mayoría de edad continué este camino integrándome a la red Nuestras Voces, donde sigo participando activamente. Asimismo, formo parte de la Global Alliance for Youth vinculada al proyecto Youth Ready, una red que conecta a jóvenes de diferentes países que comparten la convicción de que la participación juvenil es una fuerza real de transformación social. 

Actualmente estudio Derecho, una decisión profundamente conectada con el camino recorrido en estos espacios. Las experiencias impulsadas por World Vision contribuyeron a fortalecer en mí habilidades de liderazgo, comunicación y pensamiento crítico, herramientas que hoy orientan mi formación académica y mi vocación de servicio. 

También encuentro en este proceso una dimensión espiritual significativa. Como persona de fe, valoro profundamente que el trabajo de World Vision esté guiado por principios que promueven la dignidad humana, la solidaridad y la esperanza. Esa base de valores se refleja en cada iniciativa y en el impacto real que genera en la vida de niños, niñas y jóvenes. 

Mirar atrás y reconocer que todo comenzó en un taller comunitario es un recordatorio poderoso de lo que puede suceder cuando se apuesta por la niñez y la juventud. Creo firmemente que cuando un niño encuentra oportunidades para aprender, participar y creer en su propia voz, también comienza a construir el liderazgo que, con el tiempo, puede transformar su comunidad. 

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Celia: El legado de fe que se convirtió en liderazgo para toda una comunidad

World Vision.- Celia es una joven de 23 años que proviene de una familia numerosa de El Salvador. Su abuela fue una mujer profundamente católica y tuvo una gran influencia en su vida. Sin embargo, sus padres no practicaban la fe, y durante su infancia Celia vivió principalmente con su mamá. A pesar de esto, su abuela siempre la acercó a la iglesia. La llevaba a catequesis, a reuniones y a diferentes actividades parroquiales. Ese acompañamiento marcó profundamente la vida de Celia. Cuando su abuela falleció a causa de cáncer, ese testimonio de fe quedó sembrado en su corazón. 

Su vocación la llevó a la parroquia Asunción de Izalco, donde su liderazgo natural la convirtió en coordinadora de la pastoral juvenil. Sin embargo, como muchos jóvenes, Celia todavía buscaba un rumbo claro para su vida profesional y personal. Fue hace tres años y medio cuando su camino se cruzó con los programas Youth Ready y Súper Pilas.

Este proceso fue transformador para ella. Aunque muchas personas siempre le habían dicho que era una buena líder, que tenía capacidades y que podía hacer grandes cosas, Celia aún no lo creía completamente. La metodología del programa le permitió reconocer su valor, descubrir sus talentos y confiar más en sí misma. 

A partir de ese momento, Celia comenzó a aportar aún más a su comunidad. Para nosotros, se ha convertido en una verdadera embajadora del programa a nivel local. Hemos visto cómo ha madurado tanto en su proceso personal como en su liderazgo. 

Su ejemplo también ha inspirado a muchas otras mujeres jóvenes, como Natalia Torres, quien hoy sigue su legado de liderazgo y servicio. Así como Natalia, muchas otras mujeres y hombres han encontrado en Celia una fuente de inspiración para comprometerse con su comunidad y con la iglesia. 

Actualmente, Celia ya no solo lidera procesos en la parroquia Asunción de Izalco, sino que también es invitada a otras parroquias para apoyar la estructuración de la pastoral juvenil, replicando el modelo que ha ayudado a fortalecer en su comunidad. 

En este proceso ha sido fundamental el acompañamiento del Padre Mario, sacerdote que ha creído en el liderazgo de Celia y ha impulsado diferentes procesos pastorales en varias parroquias. Gracias a su apoyo, hoy varias comunidades están abriendo sus puertas para implementar iniciativas como Súper Pilas, y en muchas de ellas Celia ha sido clave para acompañar y fortalecer a los jóvenes. 

Para nosotros, Celia es una mujer que inspira. Es una mujer de procesos, comprometida con la iglesia y profundamente conectada con su fe. Primero se encontró con Cristo, y luego el proceso de Súper Pilas le ayudó a fortalecer sus conocimientos, su liderazgo y su capacidad de servir a los demás. 

Hoy Celia acompaña procesos de catequesis, trabaja con jóvenes, anima a otros a descubrir su propósito y contribuye especialmente al desarrollo de jóvenes en situaciones vulnerables. 

Como cualquier joven, Celia también tiene miedos, retos y sueños por cumplir. Pero es una mujer entusiasta, dinámica y coherente con lo que cree y vive. 

Eso es Celia: una joven que decidió transformar su historia en una misión de servicio para los demás 

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Cartas que sanan, la historia de Yohanferli y el poder del patrocinio en República Dominicana

Santo Domingo, República Dominicana | World Vision.- Yohanferli es una niña de 13 años que vive en Los Alcarrizos, República Dominicana, junto a sus padres y cinco hermanos. Fue apadrinada desde muy pequeña por World Vision, lo que describe como un “maravilloso regalo de Dios” para su familia. El patrocinio le ha brindado apoyo en múltiples áreas: desde alimentos y espacios de aprendizaje espiritual, emocional y cognitivo, hasta acompañamiento en su desarrollo socioemocional y formación en educación con ternura para sus padres. Su vida transcurre entre juegos de mesa como el parchís y el dominó, y pasatiempos que la llenan de alegría: jugar voleibol con su hermana Yudelis, de 16 años, y preparar su postre favorito, el flan.

En su hogar, la familia ha criado gallinas por más de diez años, lo que les permite obtener huevos que ayudan a llevar comida a la mesa. Para Yohanferli, uno de los mayores placeres es disfrutar de un plato sencillo pero especial: arroz con huevos. Su casa, además, parece un pequeño zoológico lleno de vida, tortugas, periquitos, perros, una paloma que alguna vez tuvieron y dejaron libre, e incluso una iguana. Con ojos llorosos, expresa su profundo agradecimiento a sus padres, quienes, a pesar de las limitaciones que su realidad les impone, siempre muestran amor y sacrificio constante por ella y sus hermanos. Ese esfuerzo diario le recuerda que, aunque los recursos sean escasos, la verdadera riqueza de su hogar está en el cariño, la entrega y la fe que los sostiene como familia.

Lo que más ama de sus padres es que, incluso en medio de las dificultades, siempre buscan la manera de hacerla sonreír. Para Yohanferli, esa capacidad de transformar la preocupación en alegría es una muestra del amor incondicional que la sostiene día a día. Sus padres no solo proveen lo poco que tienen, sino que también llenan su hogar de risas, juegos y esperanza.

El patrocinio a través de World Vision ha transformado la vida de Yohanferli. Su patrocinadora, una maestra, no solo le envía cartas, sino que también motiva a sus estudiantes a escribirle, enviándole dibujos y mensajes que la llenan de alegría. “Me encanta recibir cartas y escribirles también”, dice con emoción. Entre lágrimas, recuerda lo mucho que la conmovió saber que su patrocinadora inspira a otros a compartir con ella, lo que le hace sentir acompañada y valorada.

Esa relación cercana ha sembrado en Yohanferli el sueño de convertirse en maestra de matemáticas y, algún día, apadrinar a otros niños como ella. “Quisiera ser como ella”, afirma con ilusión, mientras sueña con el momento en que pueda conocerla en persona.

Las donaciones también han tenido un impacto concreto en su hogar: la entrega de un camarote permitió que ella y sus hermanos pudieran dormir más cómodos y con mayor privacidad; los clubes de lectura que fomenta World Vision en su comunidad fortalecieron suconfianza y fluidez al leer; y recibir una Biblia la acompaña en su fe y en sus visitas a la iglesia. “Que no pierdan la fe porque Dios nunca desampara a sus hijos”, aconseja a otros niños que atraviesan dificultades.

Yohanferli sueña con participar en un torneo nacional de voleibol y quizás representar algún día a su país. También anhela dar una vida mejor a su familia y viajar a Estados Unidos. Estudia con empeño, quiere aprender inglés y ir a la universidad.

Su madre, Lidia, la describe como una niña amorosa, de sentimientos profundos y muy respetuosa. Está convencida de que sus hijos alcanzarán grandes cosas, por eso los acompaña de cerca en su crecimiento y hace todo lo posible para que estén bien. Desde su humilde casa, cuida de ellos, de las gallinas y emprende vendiendo chucherías como medio para traer recursos al hogar.

Yohanferli cuenta uno de los momentos más difíciles que ha atravesado. Entre lágrimas narra cómo un día se levantó y en casa no había nada para comer. Ella y sus hermanos, hambrientos, fueron motivados por su madre a caminar hasta la casa de su abuela, que vive a varios kilómetros, para pedir alimentos. “Fue muy difícil sentir hambre, pero más difícil fue ver a mis padres preocupados por no saber qué hacer por nosotros”, recuerda con profunda emoción.

En esos momentos de dificultad, Yohanferli ha visto cómo Dios ha provisto y cuidado de ella y de sus hermanos. Con voz serena y llena de gratitud, comparte la alegría que sintió al recibir su primera Biblia de parte de World Vision, un regalo que marcó un antes y un después en su fe. “Me dio mucha alegría recibir mi primera Biblia”, recuerda, porque gracias a ella se ha acercado más a Dios y ha fortalecido su compromiso con las actividades de la iglesia. Hoy, su relación con Dios es un refugio y una fuente de esperanza, que le da fuerzas para seguir adelante y soñar con un futuro mejor para su familia.

La historia de Yohanferli demuestra que el patrocinio internacional no solo entrega recursos materiales, sino que abre caminos de esperanza, fortalece la fe y siembra sueños en el corazón de niños y niñas que viven realidades difíciles. Gracias a las donaciones y al acompañamiento recibido, ella y su familia han accedido a herramientas y oportunidades que, de otra manera, habrían sido inalcanzables. Cada gesto de apoyo se convierte en una semilla de futuro, en un recordatorio de que la solidaridad puede transformar vidas y hacer florecer sueños que parecían imposibles.

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Reclutamiento y desplazamiento infantil en Colombia: la realidad de la niñez en Catatumbo

Bogotá, Colombia.- La violencia volvió a recrudecer con fuerza a mediados de enero de 2025 y, desde entonces, el Catatumbo no ha tenido respiro. El territorio continúa siendo uno de los puntos más críticos de seguridad del país, un lugar donde el conflicto armado no es un recuerdo del pasado, sino una realidad que se vive día a día. 

 Como ocurre en cada escalada del conflicto, la niñez vuelve  a ser una de las poblaciones más afectadas. 

Los enfrentamientos armados incrementaron las condiciones de vulnerabilidad de niñas y niños que tuvieron que abandonar sus hogares junto con sus familias, sin garantías para la atención de sus necesidades básicas de alimentación, alojamiento, recreación y educación. A esto se sumaron riesgos graves y persistentes, como el reclutamiento uso y utilización de niñas y niños por parte de grupos al margen de la ley. 

 A un año de esta situación, la situación no se detiene. 

Recuerdo alistar mi maleta, mi cámara, leer los reportes y, junto al equipo, entender que íbamos a cubrir una situación de emergencia humanitaria donde niñas, niños y adolescentes estaban siendo profundamente afectados. Lamentablemente, no era la primera vez. Como equipo de comunicaciones, ya sabíamos que en la historia de nuestro país estas emergencias no terminan; se repiten, cambian de territorio, pero conservan el mismo dolor y sufrimiento. 

 Fue allí donde conocí a Sami*. *Nombre cambiado por protección* 

Sami, como muchas otras niñas y niños desplazados por la violencia, se encontraba en un alojamiento temporal improvisado. Con algunos materiales (plásticos, telas, palo) las familias habían construido cambuches, pequeños espacios para separarse unas de otras y protegerse de la intemperie. En medio de ese contexto, Sami participaba en un espacio de protección que World Vision, junto a otras organizaciones de cooperación, estaban ofreciendo. 

Recuerdo que se acercó a preguntarme por mi cámara. Se la mostré, la sostuvo con cuidado y me ayudó a tomar algunas fotos del espacio. Después, sin que yo se lo pidiera, empezó a contarme su historia. 

Me dijo que su casa era grande y de madera. Que dormía bien y comía bien. Pero que un día escuchó que tenían que irse de la finca a la que habían llegado apenas unos meses atrás. Salieron rápido. Iba con su papá, su mamá y un vecino en un carro. Me contó que su tía estaba en Venezuela y que no era la primera vez que iban de un lugar a otro: venían de Venezuela a Colombia buscando un mejor futuro.  

Junto con un colega del equipo de protección le hicimos una pregunta que solemos hacer a las niña y niños:
¿Qué es lo que más quieres? 

Pensamos que nos hablaría de un juguete, de algo que había dejado atrás. Pero su respuesta nos sobrecogió profundamente:
“Que se acabe la violencia” 

Después nos contó que en el refugio jugaba con otras niñas y niños que había conocido al llegar. Estaba en segundo de primaria y no había podido regresar a su casa. Hubo un silencio largo. Pensé que la conversación había terminado, pero Sami añadió:
“Otro sueño que tengo es volver a mi casa, a mi colegio, estar con mis amigos y con mi familia unida”. 

Sami tiene aproximadamente 10 años.  

“Tengo el corazón solamente roto” 

En otro de los albergues conocí a Mar*. Era un espacio más pequeño, con muchas niñas y niños de primera infancia e infancia. Mar me mostró su muñeca y me preguntó si era linda. Recuerdo que le dije que sí y que me gustaba mucho su peinado. 

 Me contó que vivía en El Tarra. “Tuve este problema, me echaron del Catatumbo” me dijo con una naturalidad, que dolía; continúa diciendo “Llegó una gente a la casa y nos dijeron que había que desalojar, que eso se iba a prender”. 

 Dejaron todo: sus cosas, su ropa, sus cuadernos. Mar había llegado al albergue apenas una semana antes de nuestra intervención. Le pregunté cómo se sentía.
“Ya me amañé acá” respondió “hay más niños” 

Luego, con una sinceridad desarmante, añadió: “Me siento un poco triste y un poco feliz”.

 Venía con su papá, su mamá y su hermana. Me dijo que lo más difícil fue dejarlo todo, especialmente sus estudios. Antes de despedirse, una vez me contó de su familia y de la actividad que habían hecho con otros niños, recuerdo que me miró y dijo una frase que aún resuena en mi:
—Tengo el corazón solamente roto. 

 Mar tenía 13 años cuando hablé con ella.  

Mar y Sami son el reflejo de la niñez en contextos de conflicto 

Las historias de Mar y Sami no son casos aislados. Son el reflejo de miles de niñas, niños y adolescentes cuya infancia ha sido interrumpida por la violencia. Según UNICEF, en la región del Catatumbo más de 20.000 niñas, niños y adolescentes han sido desplazados por el conflicto armado, obligados a huir de sus hogares y a enfrentar un futuro marcado por la incertidumbre, la deserción escolar y la ruptura de sus entornos protectores. 

Detrás de cada cifra hay una historia que duele. El desplazamiento no solo implica perder una casa; significa perder rutinas, vínculos, seguridad y, muchas veces, la posibilidad de soñar sin miedo. 

 Día de las Manos Rojas: decir no a una niñez en guerra 

Cada 12 de febrero, el mundo conmemora el Día de las Manos Rojas, una fecha que nos recuerda el compromiso global de rechazar el reclutamiento, uso y utilización de niñas, niños y adolescentes en los conflictos armados. La mano pintada de rojo es un símbolo de denuncia y como ejercicio de memoria y de resistencia frente a una violencia que sigue arrebatando historias. 

En Colombia, esta conmemoración cobra un significado urgente. Los riesgos de reclutamiento, uso y utilización de la niñez persisten, especialmente en contextos de desplazamiento, confinamiento y pobreza. Levantar la mano roja es decir con firmeza: Nunca más niñas y niños en la guerra. 

 Llamado urgente a la acción humanitaria 

Las voces de Sami y Mar, junto con las cifras que evidencian la magnitud de la crisis, nos interpelan como sociedad. Proteger a la niñez debe ser una prioridad humanitaria inaplazable. 

Es urgente garantizar: 

  • Acceso a alimentación, salud y educación para la niñez desplazada. 
  • Espacios seguros y acompañamiento psicosocial que atiendan las heridas visibles e invisibles que deja el conflicto. 
  • Acciones contundentes de prevención del reclutamiento, uso, utilización y otras formas de violencia contra la niñez. 
  • Una respuesta coordinada y sostenida que ponga en el centro la dignidad y los derechos de las niñas y los niños. 

 Como dijo Sami, lo que toda niña y todo niño desea es sencillo y profundo: vivir sin miedo. Ese sueño no debería ser un anhelo, sino un derecho garantizado. 

Mientras el conflicto persista, seguir contando estas historias es una forma de resistencia. No para normalizarlas, sino para insistir una y otra vez en que la niñez merece crecer en paz. 

Por: Linda Daniela Cruz.

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¿Obligará finalmente la COP30 al mundo a mirar a los niños y niñas de la Amazonía?

Para João Diniz, Líder Regional para América Latina y el Caribe en World Vision, los niños y niñas de la Amazonía están en el epicentro de la crisis climática, y su futuro es inseparable del destino del planeta.

Este año, la COP30, la conferencia mundial sobre cambio climático se celebrará en Belém, en pleno corazón de la Amazonía, una región tan vital que a menudo se le llama “los pulmones de la Tierra”. Sin embargo, detrás de las grandes promesas y las negociaciones clave, se esconde una paradoja inquietante: el lugar que albergará las conversaciones más urgentes sobre el clima es también uno de los más difíciles para crecer siendo niño.

La Amazonía debería ser un paraíso, un aula viva de ríos, bosques y vida desbordante. Pero para millones de niños y niñas, se ha convertido en un lugar de privaciones y peligro. Más de la mitad de las familias de la región viven en pobreza multidimensional, y el 45% enfrenta inseguridad alimentaria. Uno de cada cuatro niños sufre desnutrición crónica y, en algunas comunidades, hasta el 80% carece de acceso a agua potable y saneamiento.

A esto se suman profundas fracturas sociales: en varias zonas, dos de cada tres niños han sido víctimas de violencia física o psicológica; el embarazo adolescente afecta a más del 37% de las niñas entre 15 y 19 años; y el trabajo infantil en menores de 15 años alcanza hasta el 36%. Para todos ellos, la crisis climática no es un concepto abstracto: es la fiebre tras una picadura de mosquito, la tos provocada por el aire contaminado, el miedo de que la próxima inundación arrase con su escuela.

 

Más allá del dosel del bosque

Podría decirse que la preocupación global por la Amazonía suele centrarse en el carbono, los árboles y la biodiversidad, causas nobles, aunque incompletas. Si bien esa atención es valiosa, a menudo deja de lado una dimensión crucial: las vidas que transcurren bajo ese dosel. Para las comunidades indígenas, con demasiada frecuencia marginadas, la naturaleza es mucho más que un recurso: los bosques, ríos, montañas y mares son ancestros vivos, guardianes de historias, espiritualidad e identidad. Romper ese lazo no es solo destruir un ecosistema, sino borrar un legado donde el ser humano y la Tierra coexisten como uno solo.

La pobreza, la violencia y los desastres climáticos no solo coexisten, colisionan. El colapso ambiental magnifica la fragilidad social, erosionando los cimientos mismos de la infancia. Sin una inversión decidida, esta generación no heredará un bosque lleno de vida, sino un legado de pérdida.

 

 

 

La oportunidad y la responsabilidad

El país anfitrión, Brasil, ha propuesto el “Fondo Bosques Tropicales para Siempre”, con una meta de USD $125 mil millones, diseñado para sostener la conservación a través de retornos de inversión. Sin duda, se trata de una propuesta audaz y visionaria. Pero cabe preguntarse: ¿llegarán esos fondos a los niños y niñas que viven en estos bosques? En las últimas dos décadas, solo el 2.4% del financiamiento climático multilateral ha tenido como objetivo directo a la infancia. Este descuido es tan injusto como miope.

Invertir en resiliencia centrada en la niñez es una estrategia inteligente. Fortalecer servicios esenciales como agua, saneamiento, salud y educación ante los impactos climáticos beneficia a comunidades enteras. Escuelas resistentes a inundaciones, clínicas que permanecen abiertas durante las sequías y sistemas de protección que resguardan a la niñez de la violencia garantizan que la acción climática se traduzca en supervivencia humana.

 

Tres cambios urgentes para una Amazonía viva

Redefinir el futuro de la Amazonía implica invertir en servicios públicos bien financiados y resilientes al clima. La salud, la educación, el agua y la protección no son mejoras opcionales, sino salvavidas fundamentales para la niñez. A medida que aumentan los impactos climáticos, la falta de fondos suficientes para adaptación y para responder a pérdidas y daños deja a los niños cada vez más expuestos. Ellos son quienes menos han contribuido a la emergencia climática, pero sufren sus peores consecuencias. El financiamiento climático debe ser sensible a la niñez y liderado localmente, garantizando inversiones que fortalezcan los sistemas de los que dependen su seguridad, bienestar y futuro.

Igualmente, crucial es asegurar que los niños, niñas y jóvenes en especial los indígenas y los más marginados, participen activamente en la construcción de su futuro, como recomienda la CMNUCC. Sus voces transmiten la urgencia de la experiencia vivida, y su conocimiento encierra la sabiduría de generaciones que han cuidado del bosque mucho antes de que existieran las cumbres climáticas. Empoderarlos es invertir en la solución climática más poderosa de la Amazonía: su gente.

 

Un espejo para el mundo

Datos recientes de satélites muestran que las alertas por degradación forestal aumentaron un 44% entre 2023 y 2024, lo que representa un asombroso 163% de aumento desde 2022. Solo el año pasado se dañaron más de 25,000 kilómetros cuadrados de bosque, dos tercios a causa del fuego. Los ríos se están secando, la contaminación va en aumento y los ecosistemas colapsan. La Amazonía lucha por respirar, y también lo hacen sus niños y niñas. Su posible colapso podría liberar hasta 300 mil millones de toneladas de carbono, haciendo inalcanzable la meta de 2 °C del Acuerdo de París, y mucho más aún la de 1.5 °C. El mensaje es claro: el destino de los niños de la Amazonía y el del planeta son uno solo.

Cuando se inaugure la COP30, los delegados debatirán sobre emisiones, financiamiento y marcos de acción. Pero antes del primer discurso, deben hacerse una pregunta más simple: ¿estamos priorizando a la infancia con la misma urgencia con la que tratamos de reducir las emisiones?

Porque si los niños y niñas de la Amazonía no pueden respirar aire limpio, beber agua segura o caminar a la escuela sin miedo, entonces ninguno de nosotros podrá hablar de verdadero progreso.

Sobre João Diniz

Con más de 35 años de experiencia en liderazgo estratégico, desarrollo de recursos y gestión organizacional, João Diniz es un destacado ejecutivo de World Vision. Actualmente se desempeña como Líder Regional para América Latina y el Caribe, brindando liderazgo visionario en toda la región.

Ha ocupado varios cargos senior dentro de World Vision International, incluyendo Director Global de Asuntos Estratégicos, Ministeriales y Financieros (con sede en Nairobi, Kenia) y Director Regional de Estrategia para América Latina y el Caribe (con sede en San José, Costa Rica). En Brasil, fue Director Nacional y anteriormente lideró las áreas de Desarrollo Económico, Mercadeo y Recaudación de Fondos.

Es ingeniero agrónomo con estudios de posgrado en Agricultura Tropical y una maestría en Administración de Empresas con especialización en Gestión Financiera por la Universidad Federal de Pernambuco, Brasil.

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¿Pueden las abejas salvar a los niños de la Amazonía? Lo que he aprendido de las alas más pequeñas de la esperanza

He trabajado en el ámbito humanitario y de desarrollo el tiempo suficiente como para reconocer cuándo un proyecto simplemente funciona y cuándo realmente transforma. Lo que está ocurriendo en lo profundo de la Amazonía ecuatoriana pertenece, sin duda, a esta última categoría.

En un país donde el 70.3 % de las familias rurales viven por debajo del umbral de pobreza, se está gestando una revolución silenciosa. No está liderada por expertos internacionales ni por tecnologías sofisticadas, sino por jóvenes… y por el delicado zumbido de las abejas nativas sin aguijón.

La práctica, conocida como meliponicultura, puede sonar modesta. Pero, como he presenciado en primera fila, su impacto es profundo. Estas abejas —pequeñas, sin aguijón, y a menudo ignoradas— están transformando la manera en que las familias alimentan a sus hijos, preservan sus bosques y recuperan su dignidad.

Jefferson muestra con orgullo la gama de productos que ha elaborado utilizando la miel que ha recolectado, combinando tradición con creatividad/ Ecuador/2025.
Jefferson muestra con orgullo la gama de productos que ha elaborado utilizando la miel que ha recolectado, combinando tradición con creatividad/ Ecuador/2025.

 

Una tradición que se vuelve movimiento

Hace poco visité una pequeña comunidad donde conocí a Jeferson, un joven de 29 años que encarna la promesa de esta nueva generación. Junto a su pareja, Aide, ha convertido un rincón sencillo del bosque en un santuario vibrante, lleno de vida y propósito.

“Al principio, era solo algo que hacían mis abuelos”, me dijo, sosteniendo con delicadeza una de sus colmenas artesanales. “Pero ahora sabemos que estas abejas son vida. Nos dan medicina, ingresos y, lo más importante, enseñan a nuestros hijos que si cuidamos a las abejas, el bosque nos cuida a nosotros”.

Es una filosofía poderosa, que encierra más verdad que muchos marcos de política pública que he visto. Gracias a su iniciativa, Jeferson ha inspirado a más de 200 familias a tener colmenas de meliponas, produciendo miel tanto para el consumo familiar como para la venta. Cada colmena es un pequeño acto de resistencia contra el hambre, un compromiso silencioso con la regeneración por encima de la extracción.

Lo que realmente significa sostenibilidad

A menudo hablamos de sostenibilidad en términos abstractos: estrategias, marcos, indicadores. Pero en la Amazonía, la sostenibilidad tiene rostro, tiene latido, y a veces… tiene alas diminutas.

La meliponicultura, en mi opinión, es una de esas intervenciones poco comunes: técnicamente viable, económicamente sólida, culturalmente enraizada y ambientalmente regenerativa. Genera ingresos sin destruir los ecosistemas. Refuerza la seguridad alimentaria mientras conserva la biodiversidad. Familias que antes enfrentaban la desnutrición ahora producen miel rica en nutrientes, polen con propiedades medicinales y propóleos cotizados en los mercados internacionales.

Es un modelo elegante: simple, escalable y sostenible en el sentido más genuino. Pero más allá de eso, devuelve el orgullo. Les dice a las comunidades que su herencia no es un obstáculo para el progreso, sino su base.

Primer plano de los recipientes de miel de abejas sin aguijón dentro de una colmena de madera, donde Jefferson recolecta miel/Ecuador/2025.
Primer plano de los recipientes de miel de abejas sin aguijón dentro de una colmena de madera, donde Jefferson recolecta miel/Ecuador/2025.

Repensar cómo hacemos desarrollo

Hasta cierto punto, el éxito de este modelo desafía a todos los que trabajamos en el sector humanitario y de desarrollo. Nos obliga a enfrentar una verdad incómoda: durante décadas hemos tratado el conocimiento local como algo secundario, algo que se debe “integrar” en lugar de liderar.

Aunque bien intencionado, el modelo tradicional de ayuda a menudo ignora lo que tiene justo enfrente: comunidades que ya poseen las soluciones, y que solo esperan ser reconocidas y apoyadas.

Por eso, en World Vision Ecuador, nuestro trabajo en la Amazonía no se trata de entregar ayuda, sino de restaurar la capacidad de acción. No vemos la meliponicultura como caridad; la vemos como una estrategia. Forma parte de un ecosistema más amplio que incluye turismo comunitario, agricultura sostenible y medios de vida artesanales, todos ellos redefiniendo lo que puede ser la prosperidad en las zonas rurales.

Porque, al final, la pregunta no es cómo ayudar, sino cómo hacernos a un lado y permitir que las comunidades lideren.

El sonido del futuro

Cuando escucho el suave zumbido de las abejas en un meliponario, no oigo solo a la naturaleza en acción. Escucho el susurro del cambio: jóvenes construyendo futuros económicamente viables y ecológicamente responsables.

He visto a niños trazar con sus pequeños dedos la arquitectura de una colmena, mientras escuchan a Jeferson explicar cómo la colonia sobrevive gracias al equilibrio y la cooperación. Es una lección de biología, sí… pero también una lección moral. Un recordatorio de que el bosque, al igual que la humanidad, solo prospera cuando cada parte sostiene al conjunto.

A los formuladores de políticas, gobiernos y socios para el desarrollo, les diría esto:

Cuando tratamos a la naturaleza como algo que podemos dar por sentado, el costo nunca es lejano; se propaga por toda la red de la vida, alterando ecosistemas, medios de subsistencia y ese delicado equilibrio que nos sostiene a todos. Las soluciones al hambre, la pobreza y la pérdida ambiental no siempre están en nuevas tecnologías o expertos externos.

La Amazonía no necesita que la salven. Necesita que la escuchen, que la financien y que la respeten.

Entonces, ¿pueden las abejas salvar a los niños de la Amazonía? Tal vez no por sí solas.
Pero sin duda pueden mostrarnos el camino.

Y eso, para mí, es el sonido de la esperanza.

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World Vision Bolivia comparte soluciones descentralizadas de agua con energía solar en Fexpo Agua Nacional 2026

Santa Cruz de la Sierra | World Vision.- World Vision Bolivia participó en la sexta edición de la Fexpo Agua Nacional, realizada en la Universidad Privada de Santa Cruz – UPSA, donde presentó su experiencia en soluciones sostenibles para el acceso a agua segura en comunidades vulnerables. 

La participación estuvo liderada por Fabiola Ríos, experta en Cambio Climático y WASH, de WVB, quien expuso la ponencia “Soluciones descentralizadas de agua con energía solar”, destacando el enfoque que la organización viene implementando en distintos programas de área en el país. 

Durante el evento, World Vision Bolivia compartió su modelo innovador de soluciones descentralizadas, orientado a cerrar brechas en el acceso a agua segura en contextos con limitada cobertura. Este enfoque se basa en sistemas de autogestión comunitaria que incorporan energía solar, alcanzando al menos un 82% de autonomía energética frente a sistemas convencionales. 

Asimismo, se destacó el valor integral de estas soluciones a partir de un enfoque de triple impacto. En términos de mitigación climática, contribuyen a la reducción de emisiones de CO₂ mediante la sustitución de energía fósil en sistemas de bombeo. Desde la adaptación climática, fortalecen la resiliencia hídrica comunitaria y reducen la vulnerabilidad frente a sequías. Finalmente, generan un impacto social directo al mejorar el acceso sostenible a agua potable, con efectos positivos en la salud, educación y bienestar de niñas, niños y adolescentes. 

Con un millón de personas en zonas rurales de Bolivia aún dependientes de fuentes de agua inseguras, estas tecnologías solares surgen como una respuesta urgente y sostenible. Al implementar sistemas descentralizados, World Vision busca transformar la realidad de estas familias, reduciendo sus costos económicos y garantizando que cada niña y niño crezca en un entorno saludable y con resiliencia climática.

“Es posible lograr llevar agua segura a los niños, niñas y sus familias con esta tecnología para garantizar no solamente el impacto social, sino también con mitigación y adaptación climática. Así demostramos que es posible articular inclusión territorial, resiliencia climática y finanzas sostenibles en zonas desafiantes de nuestro país”, destacó Fabiola Ríos, resaltando el enfoque centrado en la niñez que guía estas intervenciones. El espacio también permitió generar interés por parte de comités de agua, quienes valoraron el potencial de estas tecnologías para su implementación en diferentes regiones del país. 

A través de esta participación, World Vision Bolivia continúa posicionando su enfoque de «Promoviendo Generaciones de Resiliencia», logrando así fortalecer capacidades locales y promoviendo soluciones sostenibles frente a los desafíos del cambio climático en la región. 

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Agua segura para la niñez, el modelo sostenible de World Vision en La Guajira

Caracas, Venezuela | World Vision.- En el marco del Día Mundial del Agua, el programa de Agua, Saneamiento e Higiene (WASH) de World Vision Venezuela presenta un modelo técnico y sostenible que impulsa el acceso consistente a agua segura para comunidades vulnerables.

En La Guajira, estado Zulia, la organización implementó un sistema integral de potabilización y distribución diseñado para enfrentar desafíos locales como la salinidad del agua y la falta de energía eléctrica confiable. Esta intervención incluye:

  • Perforación de un pozo profundo adaptado a la geología de la zona.
  • Filtros desbarradores con grava, ceolita volcánica y carbón activado.
  • Sistema de ósmosis inversa para reducir salinidad y eliminar metales.
  • Desinfección dual con cloración por electrólisis y lámpara UV.
  • Paneles solares que garantizan operación incluso ante fallas eléctricas.

Gracias a esta intervención, más de 900 personas reciben agua potable de forma mensual, impactando la salud y la seguridad alimentaria de las familias, especialmente aquellas que asisten al comedor comunitario.

Además de la infraestructura, World Vision Venezuela implementa la metodología TANDAS (Tratamiento de Agua a Nivel Domiciliario). Este enfoque capacita a las familias para:

  • Tratar el agua en sus hogares.
  • Aplicar métodos apropiados de filtración y desinfección (cloración, SODIS y ebullición).
  • Manejar y almacenar agua sin recontaminación.

Con herramientas como el laboratorio portátil (POTATECH de Palintest), el programa mide y monitorea la calidad del agua en campo, lo que permite decisiones basadas en datos y evidencia.

Desde 2019, World Vision Venezuela ha evolucionado de respuestas basadas en insumos de emergencia, hacia un enfoque integral que combina infraestructura, análisis técnico, cambio de comportamiento y fortalecimiento comunitario.

El acceso al agua segura, desde esta perspectiva, no solo protege la salud pública, sino que fortalece la dignidad, la resiliencia y las oportunidades de desarrollo de la niñez y sus familias.

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Día Mundial del Agua: innovación y «memoria» para proteger el futuro de la niñez

World Vision.- Este 22 de marzo, en el marco del Día Mundial del Agua, World Vision Latinoamérica y el Caribe (LACRO) reafirma su compromiso con la seguridad hídrica como el pilar fundamental para la salud, la nutrición y el bienestar integral de la niñez más vulnerable de la región.

Bajo el lema de su campaña global SUFICIENTE, la organización destaca que garantizar el acceso a agua segura no es solo una meta técnica, sino una urgencia humanitaria: sin agua limpia, es imposible ganar la batalla contra la desnutrición crónica infantil.

«Amazonas: La memoria del agua»

Como parte de las conmemoraciones de este año, World Vision, en alianza con la Fundación We Are Water, estrena el documental «Amazonas: La memoria del agua». Esta pieza audiovisual es un viaje profundo al corazón del río más grande del mundo, donde las comunidades indígenas comparten cómo el ciclo del agua —su crecida y su descenso— dicta el ritmo de su cultura y supervivencia.

El documental es una señal de alerta, el lenguaje del río está cambiando debido a la crisis climática. «El río tiene voz. Cuando crece o baja, nos habla», relatan sus protagonistas, recordándonos que proteger el Amazonas es proteger la memoria y el futuro de miles de niñas y niños.

Innovación que transforma: el caso de El Salvador

Más allá del testimonio, World Vision lidera la acción en el terreno. En la comunidad de Cangrejera, El Salvador, la organización ha marcado un precedente en innovación comunitaria dentro del corredor seco. Gracias a una alianza estratégica con el Club Rotario San Salvador Noroeste, más de 2,000 personas hoy cuentan con un sistema de agua rehabilitado que funciona con tecnología limpia.

La instalación de un sistema de bombeo impulsado por paneles solares no solo garantiza el suministro continuo de agua potable, sino que reduce drásticamente los costos de energía, asegurando que el proyecto sea sostenible a largo plazo para las familias de La Libertad.

Agua: el motor de la campaña SUFICIENTE

El acceso a agua segura es la primera línea de defensa de World Vision en su lucha regional contra el hambre. Estamos convencidos de que garantizar que cada niña y niño tenga acceso a este recurso vital es SUFICIENTE para transformar su presente.

Con acciones como el lanzamiento de Aqua Nexus el pasado mes de febrero, continuamos promoviendo iniciativas e implementando soluciones integrales que combinan infraestructura, educación en higiene y protección ambiental.

Este 22 de marzo, invitamos a la sociedad civil, gobiernos y sector privado a escuchar «la memoria del agua» y actuar con agilidad para que ninguna niña o niño en Latinoamérica y el Caribe se quede atrás por falta de este derecho fundamental.

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«El Mundo de la Ternura» transforma vidas en El Salvador

San Salvador, El Salvador.- En El Salvador, World Vision continúa promoviendo entornos protectores y afectivos para la niñez a través de iniciativas innovadoras que conectan con las emociones y fortalecen las relaciones familiares. En el marco de sus 50 años en el país, la organizaciónimpulsó “El Mundo de la Ternura”, una experiencia inmersiva desarrollada en el Museo Tin Marín que ha impactado a más de 60,000 personas. 

Más que una exhibición interactiva, esta iniciativa se convirtió en una invitación a redescubrir la ternura como una forma de relacionarse. A través del cuerpo, las palabras, las emociones y el juego, cada espacio promovió el amor, el respeto y el cuidado comoaprendizajes fundamentales en la crianza y convivencia. 

Las familias que visitaron la experiencia encontraron un entorno cuidadosamente diseñado para transmitir calidez, cercanía y seguridad. Cada rincón recreó espacios simbólicos dentro de universo afectivo, donde estaciones sensoriales y recursos lúdicospermitieron explorar formas de expresar empatía, afecto y conexión. 

La experiencia combinó juego, aprendizaje y conexión emocional, generando momentos significativos que fortalecieron los vínculos familiares y comunitarios. Desde su apertura en junio hasta diciembre de 2025, participaron más de 25,000 niñas y niños, 19,000 adolescentes y cerca de 18,000 madres, padres y cuidadores. 

“El Mundo de la Ternura” reafirma que la ternura no es debilidad, sino una poderosa herramienta de transformación social. En contextos donde la niñez requiere entornos seguros y afectivos, esta iniciativa demuestra que el amor también se enseña, se practica y se multiplica. 

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Alianza impulsa acceso a agua segura para más de 2.000 personas en El Salvador

World Vision.- En El Salvador, World Vision continúa fortaleciendo alianzas estratégicas para mejorar el acceso a servicios esenciales en comunidades vulnerables. En este contexto, junto al Club Rotario San Salvador Noroeste, impulsa una iniciativa que está transformando la vida de más de 2,000 personas en la comunidad de Cangrejera, La Libertad. 

La alianza se materializó en la rehabilitación de un sistema de agua que durante años limitó el acceso de las familias a este recurso vital. Hoy, gracias a esta intervención, la comunidad cuenta con un sistema más eficiente, seguro y sostenible que mejora significativamente las condiciones de vida y bienestar. 

El proyecto incluyó la perforación de un pozo, la instalación de una red de tuberías y la implementación de un sistema de bombeo impulsado por paneles solares. Esta solución innovadora no solo garantiza el acceso continuo a agua potable, sino que también reduce los costos de energía y promueve la sostenibilidad a largo plazo. 

Con esta intervención, Cangrejera se posiciona como una de las pocas comunidades del municipio que utiliza tecnología limpia para asegurar el suministro de agua, marcando un precedente en innovación comunitaria dentro del corredor seco del país. 

Esta experiencia refleja el valor de las alianzas entre organizaciones y actores locales para generar soluciones sostenibles, contribuyendo al bienestar de la niñez y sus familias, y avanzando hacia comunidades más resilientes. 

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Desnutrición crónica infantil en Ecuador: el exitoso modelo de prevención en Chimborazo

World Vision.- En la provincia de Chimborazo, Ecuador, el cantón Alausí está marcando un precedente en la lucha contra la desnutrición crónica infantil. En un contexto donde el 40% de niñas y niños menores de dos años enfrenta esta condición, el gobierno municipal decidió invertir directamente en la primera infancia en alianza con World Vision Ecuador. 

La estrategia se centró en los primeros 1,000 días de vida, priorizando cinco parroquias con mayor vulnerabilidad e implementando un modelo territorial, intercultural y sostenible liderado por la propia comunidad. 

En apenas dos años, los resultados evidencian avances significativos. El 81% de las niñas y niños nacidos durante la implementación del proyecto se encuentran libres de desnutrición crónica infantil. Asimismo, el 67% de quienes presentaban desnutrición moderada o severa mejoraron su estado nutricional, y varios lograron superar la condición.   

El proceso también fortaleció el liderazgo comunitario. Veintidós mujeres indígenas fueron certificadas como madres guías, brindando seguimiento domiciliario y acompañamiento en idioma kichwa. De manera complementaria, se reactivaron 17 ferias comunitarias, vinculando la nutrición con la dinamización económica local y la sostenibilidad de los hogares. 

Esta experiencia se alinea directamente con la campaña global SUFICIENTE, demostrando que poner fin al hambre y la malnutrición infantil es posible cuando los gobiernos locales asumen liderazgo, se fortalecen capacidades comunitarias y se invierte estratégicamente en la primera infancia. 

El caso de Alausí aporta a la conversación regional en América Latina y el Caribe sobre cómo los municipios pueden liderar soluciones sostenibles y replicables para prevenir y reducir la desnutrición crónica infantil, colocando a la niñez en el centro del desarrollo. 

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World Vision celebra hitos legales frente a daños digitales en la niñez

Londres | World Vision.- World Vision celebra las recientes resoluciones judiciales que responsabilizan a Meta y YouTube de los daños relacionados con sus plataformas, considerándolas un paso importante hacia una mayor rendición de cuentas en materia de derechos de los niños y niñas en Internet, y pide que se tomen medidas urgentes para abordar los riesgos sistémicos de las plataformas digitales.

En el último caso histórico, un jurado determinó que Meta engañó a sus usuarios en materia de seguridad infantil y fue multada con 375 millones de dólares de indemnización por daños y perjuicios. Este veredicto se suma a otra decisión sobre Meta y YouTube que demostró que causaron daño a un joven usuario mediante un diseño adictivo de la plataforma que provocó un perjuicio real para su salud mental. Junto con otros usuarios que intentan utilizar las redes sociales de forma responsable, World Vision celebra cualquier medida que haga que una valiosa herramienta de comunicación sea más segura para todos.

Para World Vision, estos veredictos refuerzan un principio fundamental: los derechos de los niños a la seguridad, la privacidad y el bienestar deben integrarse en las plataformas digitales desde el principio, no cuando se produce el daño.  Estos casos indican un creciente reconocimiento legal de que los proveedores de plataformas deben rendir cuentas cuando sus plataformas exponen a los niños a daños.

Este momento también refleja el creciente impacto de los jóvenes que alzan la voz sobre sus experiencias digitales vividas. El testimonio de un joven ayudó al jurado a comprender cómo se percibe el daño en línea desde la perspectiva de un niño, en la vida real.  Los niños y los jóvenes son titulares de derechos, sus voces son fundamentales para la seguridad digital, y escucharlos impulsa la rendición de cuentas y un cambio real.

World Vision aboga por enfoques integrales, basados en los derechos del niño, que aborden tanto el diseño como la gobernanza de las plataformas digitales. La creación de espacios digitales más seguros requiere una acción colectiva. Esto incluye una regulación más estricta y la aplicación de normas de seguridad desde el diseño, sistemas de IA transparentes y responsables, inversión en alfabetización digital y servicios de protección infantil, y una participación significativa de los propios niños y niñas.

World Vision cree que los derechos de la niñez deben respetarse tanto en el online como en el offline, de conformidad con la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño y la Observación General n.º 25, que ofrece orientación sobre cómo deben respetarse, protegerse y cumplirse los derechos de los niños en el entorno digital. Todas las medidas que afecten a la niñez en el entorno digital deben basarse en un enfoque centrado en los derechos del niño, garantizando que la protección frente a los daños se equilibre con los derechos de los niños y las niñas al acceso a la información, la participación, la privacidad y el desarrollo, en consonancia con sus capacidades en evolución.

Los gobiernos deben establecer y hacer cumplir normas claras sobre la responsabilidad de las plataformas, incluidos los requisitos de seguridad desde el diseño y de diseño adecuado a la edad, al tiempo que garantizan que los sistemas impulsados por la IA sean transparentes y respeten los derechos. Al mismo tiempo, se necesita una mayor inversión para reforzar la alfabetización digital y los sistemas de protección infantil, junto con mecanismos que permitan una participación significativa y segura de los niños en la configuración de las políticas y los servicios digitales.

Para entrevistas con los medios de comunicación, póngase en contacto con:

Karla Harvey, asesora sénior de Impact Comms & External Engagement.

Correo electrónico: karla.harvey@wvi.org

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La salud de la niñez, el motor que transforma comunidades enteras

World Vision.- En el marco del Día Mundial de la Salud, nuestra reflexión no se limita a la ausencia de enfermedades, se centra en el bienestar pleno que le permite a la niñez soñar, jugar y aprender. En nuestra labor diaria en las comunidades más vulnerables de la región, hemos comprobado una verdad fundamental, cuando invertimos en la salud de la niñez, estamos activando un motor de cambio para toda la sociedad.

Un Círculo Virtuoso de Bienestar

Un niño sano no es solo un indicador positivo en un reporte, es un estudiante que no falta a clases, un líder en potencia que participa en su comunidad y, a futuro, un ciudadano que contribuye al desarrollo de su país.

Nuestra labor como organización se enfoca en asegurar que ese potencial no se detenga. Trabajamos desde el terreno para que el acceso a agua limpia, la nutrición adecuada y la salud emocional sean una realidad constante. Cuando una comunidad logra que sus niñas y niños crezcan en entornos saludables, el impacto se multiplica:

  • Productividad Familiar: Familias que no deben enfrentar crisis de salud constantes pueden enfocarse en su sustento y estabilidad.

  • Resiliencia Comunitaria: Una población sana es más capaz de organizarse y responder ante las adversidades y emergencias.

  • Ruptura del Ciclo de Pobreza: La salud es la base de la educación, y la educación es la herramienta definitiva para superar la vulnerabilidad.

El Corazón de Nuestra Labor: Acompañamiento y Protección

Nuestros especialistas y voluntarios no solo entregan suministros, construyen capacidades. Desde la promoción de la higiene básica hasta el fortalecimiento de los sistemas locales de salud, nuestra meta es que la comunidad sea la protagonista de su propio cuidado.

Un Compromiso Compartido

La salud es un derecho, no un privilegio. Sin embargo, en el contexto actual, los desafíos son grandes. Por eso, reafirmamos nuestra identidad y nuestra voz: somos una organización que cree en el poder de los vínculos que transforman.

Cada vez que aplicamos correctamente nuestros protocolos, cada vez que nuestro corazón naranja se hace presente de forma íntegra en las comunidades, estamos enviando un mensaje de confianza. Una identidad sólida nos permite atraer a más socios y aliados para que la salud llegue hasta el último rincón.

Invitamos a todos a ser parte de este cambio. Porque una niñez sana es el cimiento de comunidades resilientes, fuertes y, sobre todo, llenas de esperanza.

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¿Obligará finalmente la COP30 al mundo a mirar a los niños y niñas de la Amazonía?

Para João Diniz, Líder Regional para América Latina y el Caribe en World Vision, los niños y niñas de la Amazonía están en el epicentro de la crisis climática, y su futuro es inseparable del destino del planeta.

Este año, la COP30, la conferencia mundial sobre cambio climático se celebrará en Belém, en pleno corazón de la Amazonía, una región tan vital que a menudo se le llama “los pulmones de la Tierra”. Sin embargo, detrás de las grandes promesas y las negociaciones clave, se esconde una paradoja inquietante: el lugar que albergará las conversaciones más urgentes sobre el clima es también uno de los más difíciles para crecer siendo niño.

La Amazonía debería ser un paraíso, un aula viva de ríos, bosques y vida desbordante. Pero para millones de niños y niñas, se ha convertido en un lugar de privaciones y peligro. Más de la mitad de las familias de la región viven en pobreza multidimensional, y el 45% enfrenta inseguridad alimentaria. Uno de cada cuatro niños sufre desnutrición crónica y, en algunas comunidades, hasta el 80% carece de acceso a agua potable y saneamiento.

A esto se suman profundas fracturas sociales: en varias zonas, dos de cada tres niños han sido víctimas de violencia física o psicológica; el embarazo adolescente afecta a más del 37% de las niñas entre 15 y 19 años; y el trabajo infantil en menores de 15 años alcanza hasta el 36%. Para todos ellos, la crisis climática no es un concepto abstracto: es la fiebre tras una picadura de mosquito, la tos provocada por el aire contaminado, el miedo de que la próxima inundación arrase con su escuela.

 

Más allá del dosel del bosque

Podría decirse que la preocupación global por la Amazonía suele centrarse en el carbono, los árboles y la biodiversidad, causas nobles, aunque incompletas. Si bien esa atención es valiosa, a menudo deja de lado una dimensión crucial: las vidas que transcurren bajo ese dosel. Para las comunidades indígenas, con demasiada frecuencia marginadas, la naturaleza es mucho más que un recurso: los bosques, ríos, montañas y mares son ancestros vivos, guardianes de historias, espiritualidad e identidad. Romper ese lazo no es solo destruir un ecosistema, sino borrar un legado donde el ser humano y la Tierra coexisten como uno solo.

La pobreza, la violencia y los desastres climáticos no solo coexisten, colisionan. El colapso ambiental magnifica la fragilidad social, erosionando los cimientos mismos de la infancia. Sin una inversión decidida, esta generación no heredará un bosque lleno de vida, sino un legado de pérdida.

 

 

 

La oportunidad y la responsabilidad

El país anfitrión, Brasil, ha propuesto el “Fondo Bosques Tropicales para Siempre”, con una meta de USD $125 mil millones, diseñado para sostener la conservación a través de retornos de inversión. Sin duda, se trata de una propuesta audaz y visionaria. Pero cabe preguntarse: ¿llegarán esos fondos a los niños y niñas que viven en estos bosques? En las últimas dos décadas, solo el 2.4% del financiamiento climático multilateral ha tenido como objetivo directo a la infancia. Este descuido es tan injusto como miope.

Invertir en resiliencia centrada en la niñez es una estrategia inteligente. Fortalecer servicios esenciales como agua, saneamiento, salud y educación ante los impactos climáticos beneficia a comunidades enteras. Escuelas resistentes a inundaciones, clínicas que permanecen abiertas durante las sequías y sistemas de protección que resguardan a la niñez de la violencia garantizan que la acción climática se traduzca en supervivencia humana.

 

Tres cambios urgentes para una Amazonía viva

Redefinir el futuro de la Amazonía implica invertir en servicios públicos bien financiados y resilientes al clima. La salud, la educación, el agua y la protección no son mejoras opcionales, sino salvavidas fundamentales para la niñez. A medida que aumentan los impactos climáticos, la falta de fondos suficientes para adaptación y para responder a pérdidas y daños deja a los niños cada vez más expuestos. Ellos son quienes menos han contribuido a la emergencia climática, pero sufren sus peores consecuencias. El financiamiento climático debe ser sensible a la niñez y liderado localmente, garantizando inversiones que fortalezcan los sistemas de los que dependen su seguridad, bienestar y futuro.

Igualmente, crucial es asegurar que los niños, niñas y jóvenes en especial los indígenas y los más marginados, participen activamente en la construcción de su futuro, como recomienda la CMNUCC. Sus voces transmiten la urgencia de la experiencia vivida, y su conocimiento encierra la sabiduría de generaciones que han cuidado del bosque mucho antes de que existieran las cumbres climáticas. Empoderarlos es invertir en la solución climática más poderosa de la Amazonía: su gente.

 

Un espejo para el mundo

Datos recientes de satélites muestran que las alertas por degradación forestal aumentaron un 44% entre 2023 y 2024, lo que representa un asombroso 163% de aumento desde 2022. Solo el año pasado se dañaron más de 25,000 kilómetros cuadrados de bosque, dos tercios a causa del fuego. Los ríos se están secando, la contaminación va en aumento y los ecosistemas colapsan. La Amazonía lucha por respirar, y también lo hacen sus niños y niñas. Su posible colapso podría liberar hasta 300 mil millones de toneladas de carbono, haciendo inalcanzable la meta de 2 °C del Acuerdo de París, y mucho más aún la de 1.5 °C. El mensaje es claro: el destino de los niños de la Amazonía y el del planeta son uno solo.

Cuando se inaugure la COP30, los delegados debatirán sobre emisiones, financiamiento y marcos de acción. Pero antes del primer discurso, deben hacerse una pregunta más simple: ¿estamos priorizando a la infancia con la misma urgencia con la que tratamos de reducir las emisiones?

Porque si los niños y niñas de la Amazonía no pueden respirar aire limpio, beber agua segura o caminar a la escuela sin miedo, entonces ninguno de nosotros podrá hablar de verdadero progreso.

Sobre João Diniz

Con más de 35 años de experiencia en liderazgo estratégico, desarrollo de recursos y gestión organizacional, João Diniz es un destacado ejecutivo de World Vision. Actualmente se desempeña como Líder Regional para América Latina y el Caribe, brindando liderazgo visionario en toda la región.

Ha ocupado varios cargos senior dentro de World Vision International, incluyendo Director Global de Asuntos Estratégicos, Ministeriales y Financieros (con sede en Nairobi, Kenia) y Director Regional de Estrategia para América Latina y el Caribe (con sede en San José, Costa Rica). En Brasil, fue Director Nacional y anteriormente lideró las áreas de Desarrollo Económico, Mercadeo y Recaudación de Fondos.

Es ingeniero agrónomo con estudios de posgrado en Agricultura Tropical y una maestría en Administración de Empresas con especialización en Gestión Financiera por la Universidad Federal de Pernambuco, Brasil.

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¿Pueden las abejas salvar a los niños de la Amazonía? Lo que he aprendido de las alas más pequeñas de la esperanza

He trabajado en el ámbito humanitario y de desarrollo el tiempo suficiente como para reconocer cuándo un proyecto simplemente funciona y cuándo realmente transforma. Lo que está ocurriendo en lo profundo de la Amazonía ecuatoriana pertenece, sin duda, a esta última categoría.

En un país donde el 70.3 % de las familias rurales viven por debajo del umbral de pobreza, se está gestando una revolución silenciosa. No está liderada por expertos internacionales ni por tecnologías sofisticadas, sino por jóvenes… y por el delicado zumbido de las abejas nativas sin aguijón.

La práctica, conocida como meliponicultura, puede sonar modesta. Pero, como he presenciado en primera fila, su impacto es profundo. Estas abejas —pequeñas, sin aguijón, y a menudo ignoradas— están transformando la manera en que las familias alimentan a sus hijos, preservan sus bosques y recuperan su dignidad.

Jefferson muestra con orgullo la gama de productos que ha elaborado utilizando la miel que ha recolectado, combinando tradición con creatividad/ Ecuador/2025.
Jefferson muestra con orgullo la gama de productos que ha elaborado utilizando la miel que ha recolectado, combinando tradición con creatividad/ Ecuador/2025.

 

Una tradición que se vuelve movimiento

Hace poco visité una pequeña comunidad donde conocí a Jeferson, un joven de 29 años que encarna la promesa de esta nueva generación. Junto a su pareja, Aide, ha convertido un rincón sencillo del bosque en un santuario vibrante, lleno de vida y propósito.

“Al principio, era solo algo que hacían mis abuelos”, me dijo, sosteniendo con delicadeza una de sus colmenas artesanales. “Pero ahora sabemos que estas abejas son vida. Nos dan medicina, ingresos y, lo más importante, enseñan a nuestros hijos que si cuidamos a las abejas, el bosque nos cuida a nosotros”.

Es una filosofía poderosa, que encierra más verdad que muchos marcos de política pública que he visto. Gracias a su iniciativa, Jeferson ha inspirado a más de 200 familias a tener colmenas de meliponas, produciendo miel tanto para el consumo familiar como para la venta. Cada colmena es un pequeño acto de resistencia contra el hambre, un compromiso silencioso con la regeneración por encima de la extracción.

Lo que realmente significa sostenibilidad

A menudo hablamos de sostenibilidad en términos abstractos: estrategias, marcos, indicadores. Pero en la Amazonía, la sostenibilidad tiene rostro, tiene latido, y a veces… tiene alas diminutas.

La meliponicultura, en mi opinión, es una de esas intervenciones poco comunes: técnicamente viable, económicamente sólida, culturalmente enraizada y ambientalmente regenerativa. Genera ingresos sin destruir los ecosistemas. Refuerza la seguridad alimentaria mientras conserva la biodiversidad. Familias que antes enfrentaban la desnutrición ahora producen miel rica en nutrientes, polen con propiedades medicinales y propóleos cotizados en los mercados internacionales.

Es un modelo elegante: simple, escalable y sostenible en el sentido más genuino. Pero más allá de eso, devuelve el orgullo. Les dice a las comunidades que su herencia no es un obstáculo para el progreso, sino su base.

Primer plano de los recipientes de miel de abejas sin aguijón dentro de una colmena de madera, donde Jefferson recolecta miel/Ecuador/2025.
Primer plano de los recipientes de miel de abejas sin aguijón dentro de una colmena de madera, donde Jefferson recolecta miel/Ecuador/2025.

Repensar cómo hacemos desarrollo

Hasta cierto punto, el éxito de este modelo desafía a todos los que trabajamos en el sector humanitario y de desarrollo. Nos obliga a enfrentar una verdad incómoda: durante décadas hemos tratado el conocimiento local como algo secundario, algo que se debe “integrar” en lugar de liderar.

Aunque bien intencionado, el modelo tradicional de ayuda a menudo ignora lo que tiene justo enfrente: comunidades que ya poseen las soluciones, y que solo esperan ser reconocidas y apoyadas.

Por eso, en World Vision Ecuador, nuestro trabajo en la Amazonía no se trata de entregar ayuda, sino de restaurar la capacidad de acción. No vemos la meliponicultura como caridad; la vemos como una estrategia. Forma parte de un ecosistema más amplio que incluye turismo comunitario, agricultura sostenible y medios de vida artesanales, todos ellos redefiniendo lo que puede ser la prosperidad en las zonas rurales.

Porque, al final, la pregunta no es cómo ayudar, sino cómo hacernos a un lado y permitir que las comunidades lideren.

El sonido del futuro

Cuando escucho el suave zumbido de las abejas en un meliponario, no oigo solo a la naturaleza en acción. Escucho el susurro del cambio: jóvenes construyendo futuros económicamente viables y ecológicamente responsables.

He visto a niños trazar con sus pequeños dedos la arquitectura de una colmena, mientras escuchan a Jeferson explicar cómo la colonia sobrevive gracias al equilibrio y la cooperación. Es una lección de biología, sí… pero también una lección moral. Un recordatorio de que el bosque, al igual que la humanidad, solo prospera cuando cada parte sostiene al conjunto.

A los formuladores de políticas, gobiernos y socios para el desarrollo, les diría esto:

Cuando tratamos a la naturaleza como algo que podemos dar por sentado, el costo nunca es lejano; se propaga por toda la red de la vida, alterando ecosistemas, medios de subsistencia y ese delicado equilibrio que nos sostiene a todos. Las soluciones al hambre, la pobreza y la pérdida ambiental no siempre están en nuevas tecnologías o expertos externos.

La Amazonía no necesita que la salven. Necesita que la escuchen, que la financien y que la respeten.

Entonces, ¿pueden las abejas salvar a los niños de la Amazonía? Tal vez no por sí solas.
Pero sin duda pueden mostrarnos el camino.

Y eso, para mí, es el sonido de la esperanza.

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El sueño de la infancia es tener vida plena y aire para respirar

Por Thiago Crucciti, Director Nacional de la ONG Visão Mundial 

El mensaje fue simple y devastador en su verdad. 

 
“Ustedes deben unirse para preservar la Amazonía”, dijo Mariana, de 12 años, durante la pre-COP30. Su mensaje, entregado a los negociadores que se preparan para la conferencia global del clima en Belém, resume lo que los discursos adultos muchas veces olvidan: todavía hay una generación que cree que es posible respirar el mañana. 

Lo que debería sonar como un llamado obvio se ha convertido en un grito de urgencia. Brasil llega a la COP30 con la selva tropical más grande del planeta en riesgo y con millones de niños expuestos a la desigualdad. En Amazonas, donde viven 4,32 millones de personas, el 78,7% de los niños y adolescentes están en situación de pobreza, según UNICEF. Aunque el índice ha disminuido con respecto a 2019, cuando era del 88,6%, el panorama sigue siendo alarmante. El mismo territorio que alberga la mayor biodiversidad del planeta y una de las mayores reservas de agua dulce también presenta algunos de los peores índices de inseguridad alimentaria del país, como señala la red Una Concertación por la Amazonía. 

Las cifras reflejan el espejo de nuestras decisiones. A medida que la deforestación avanza, la desigualdad se profundiza. Según el IBGE, Amazonas cayó del puesto 15 al 17 en el ranking de estados con menor desigualdad de ingresos. Al mismo tiempo, las áreas deforestadas aumentaron un 91% en mayo, según el INPE —el segundo peor resultado de la serie histórica para ese mes, con 960 km² de selva devastada. Estos datos no son solo estadísticas ambientales, sino un retrato del abandono colectivo ante un colapso anunciado. 

La destrucción de la selva no es una abstracción ecológica. Es una sentencia social que compromete el futuro de millones de brasileños. Cuando el bosque arde, el aire en las ciudades se vuelve irrespirable, el agua escasea y la infancia pierde su color. Es imposible hablar de neutralidad de carbono sin enfrentar la neutralización de vidas que la crisis climática ya está apagando. 

Más que una conferencia, la COP30 representa una encrucijada. El evento debe marcar un punto de inflexión en la conciencia y en la acción. Gobiernos, empresas y organizaciones de la sociedad civil deben comprender que no existe una agenda ambiental viable sin justicia social.  

 

 

Las soluciones exigen alianzas concretas entre el sector público y el privado, con inversiones consistentes en adaptación climática, saneamiento, educación y seguridad alimentaria. El discurso sobre sostenibilidad solo será creíble cuando llegue a las orillas de los ríos amazónicos, donde la ausencia del Estado es tan visible como el humo de los incendios. 

Mantener el bosque en pie exige más que contener la deforestación. Es necesario garantizar alternativas reales de desarrollo sostenible para quienes viven en él. Esto significa generar ingresos con dignidad, asegurar una educación de calidad, ampliar el acceso a la salud y colocar a la infancia en el centro de la acción climática. No hay selva viva sin infancia protegida. La Amazonía del futuro solo será posible si está habitada por niñas y niños con sus derechos garantizados, creciendo con seguridad, pertenencia y esperanza. 

El desafío es colectivo. El sector privado necesita ir más allá de la filantropía y asumir compromisos a largo plazo que fortalezcan a las comunidades locales y protejan a la infancia. Por su parte, el poder público debe abandonar la postura reactiva y actuar con planificación, transparencia y prioridad presupuestaria. La Amazonía no es un activo económico ni un símbolo distante. Es el corazón palpitante de un país que insiste en sobrevivir entre el fuego y la esperanza. 

La voz de Mariana no es solo el llamado de una niña, sino el recordatorio de que el futuro aún tiene nombre y edad. Las próximas generaciones no heredarán un planeta sostenible si la protección de los bosques continúa disociada de la protección de las personas. El sueño de un niño es tener vida plena y aire para respirar. Y ese también debería ser el sueño de todos los que estarán reunidos en la COP30. 

 

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Actuar por la Humanidad en América Latina y el Caribe: Proteger a quienes protegen

Este 19 de agosto, en el Día Mundial de la Acción Humanitaria, rendimos homenaje a las y los trabajadores humanitarios que, en América Latina y el Caribe, enfrentan diariamente contextos de violencia, desastres y crisis que amenazan la vida de millones de personas. Son ellos quienes, con compromiso y valentía, sostienen las líneas de vida que permiten a las comunidades resistir y reconstruirse.

Nuestra región vive una convergencia sin precedentes de emergencias: la crisis humanitaria de múltiples factores en Haití; los flujos migratorios masivos desde Venezuela y Centroamérica; el impacto creciente de eventos climáticos extremos; y la violencia urbana y rural que afecta gravemente a la niñez y sus familias.

En World Vision, respondemos con acción concreta y consistente. En 2024, nuestras intervenciones humanitarias alcanzaron a más de 3 millones de personas, incluyendo 1,7 millones de niñas y niños.

  • En Haití, enfrentamos la inseguridad alimentaria que afecta al 72% de la niñez, y donde 1 de cada 3 niños ha abandonado la escuela por la violencia armada.
  • En respuesta a migraciones forzadas, brindamos asistencia a más de 450.000 personas en tránsito en países como Colombia, Brasil, Perú, Panamá, Honduras, Guatemala y México.
  • Ante emergencias climáticas, desplegamos ayuda en menos de 72 horas, garantizando acceso a agua segura, refugio temporal y kits de higiene.

Sin embargo, este esfuerzo enfrenta dos amenazas críticas:

  1. Riesgo creciente para el personal humanitario: 2024 fue el año más letal registrado para trabajadores humanitarios, con más de 360 muertes en todo el mundo. La inseguridad limita el acceso y pone en peligro a quienes protegen a otros.
  2. Recortes severos de financiamiento: En 2025, la financiación global para ayuda humanitaria ha caído un 40%. Esto significa menos alimentos, menos atención médica y menos protección para millones de personas vulnerables.

Frente a esta realidad, se ha lanzado la Declaración para la Protección del Personal Humanitario. Esta iniciativa busca traducir el compromiso político en medidas prácticas para proteger a quienes operan en contextos frágiles. La Declaración promueve:

  • Adherencia al derecho internacional humanitario.
  • Acceso seguro y sin restricciones a comunidades en crisis.
  • Alineación de protecciones para trabajadores internacionales, nacionales y locales.
  • Rendición de cuentas y justicia ante ataques contra personal humanitario.

Desde World Vision, hacemos un llamado urgente a gobiernos, donantes y aliados multilaterales para que:

  • Garanticen el acceso humanitario sin restricciones.
  • Inviertan en las líneas de vida: alimentación, salud, educación y protección infantil.
  • Refuercen la seguridad y el bienestar del personal humanitario.

Este Día Mundial de la Acción Humanitaria, nuestra invitación es clara: actuemos juntos por la humanidad. América Latina y el Caribe enfrentan desafíos enormes, pero también cuentan con la fuerza y la resiliencia de sus comunidades, y profesionales humanitarios y sociales dedicados. No dejemos que la violencia ni la falta de recursos silencien la esperanza.

#ActForHumanity

Paulo Nacif
Director Regional de Asuntos y Emergencias Humanitarias, World Vision LACRO

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