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Etiqueta: brasil

Nota pública de World Vision sobre situación de emergencia sanitaria en el estado de Amazonas, Brasil por incremento de casos de COVID-19

En World Vision vemos con gran preocupación el pronunciado aumento de casos de COVID-19 en el norteño estado de Amazonas, Brasil.

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Otras noticias e historias

World Vision América Latina es una ONG que trabaja por servir y ayudar a las comunidades más vulnerables, enfocando nuestros esfuerzos en niñas, niños y adolescentes a través de diferentes proyectos.

Un llamado para proteger la acción humanitaria ante las amenazas crecientes y los recortes mundiales de ayuda | Día Mundial de la Ayuda Humanitaria 2025

Londres/Ginebra, 14 de agosto de 2025  

El Día Mundial de la Ayuda Humanitaria 2025 llega en un momento crítico para la comunidad humanitaria mundial. El tema de este año, #ActForHumanity, subraya una triple crisis: la violencia en aumento contra los trabajadores humanitarios, la crisis de legitimidad y los recortes de financiación sin precedentes que han sacudido el sistema humanitario global y, como resultado, amenazan los cimientos mismos de la respuesta humanitaria. 

Trabajadores humanitarios bajo ataque 

En 2024, 383 trabajadores humanitarios¹ fueron asesinados en el cumplimiento de su deber, una cifra récord. Hasta agosto de 2025, otros 248 han perdido la vida, siendo el personal nacional el más afectado en contextos de alto riesgo como Etiopía, Sudán, Sudán del Sur, Líbano, los Territorios Palestinos Ocupados, Myanmar, Ucrania y Siria. El 2025 ya apunta a ser aún peor. Si la tendencia actual continúa, este año se convertirá en el más letal registrado para el personal humanitario. 

Esta alarmante trayectoria exige una acción urgente. Es imperativo que los gobiernos y actores armados cumplan con la Resolución 2730 (2024) del Consejo de Seguridad de la ONU sobre la Protección de los Trabajadores Humanitarios, y se comprometan con la próxima Declaración para la Protección del Personal Humanitario. Esto reforzaría la necesidad de investigaciones, rendición de cuentas y respeto del Derecho Internacional Humanitario, poniendo fin a la impunidad por ataques contra trabajadores humanitarios y garantizando un acceso seguro y sin trabas a las poblaciones necesitadas. 

 

¹ Nota: estas cifras provienen de la Base de Datos de Seguridad de los Trabajadores Humanitarios. Las cifras podrían ajustarse ligeramente para la publicación oficial anual de la UNOCHA el 19 de agosto, Día Mundial de la Ayuda Humanitaria. 

 

Recortes globales de financiación: una crisis silenciosa 

La violencia no es la única amenaza. El sector humanitario enfrenta una severa contracción financiera. 

El informe más reciente de World Vision, “Hunger, Harm and Hard Choices”, revela el devastador impacto que los recortes en la financiación humanitaria están teniendo en niños desplazados y sus familias en 13 países afectados por crisis. Las familias que sufrieron recortes en la asistencia alimentaria fueron las más vulnerables; tenían 5,4 veces más probabilidades de padecer inseguridad alimentaria moderada o grave y reportaron peores resultados educativos y de protección infantil. 

Con la financiación humanitaria global en declive, el impacto sobre los niños más vulnerables y sus familias es grave, desde el desmantelamiento de servicios críticos como salud de emergencia y protección infantil, hasta educación y reducción de riesgos de desastres. 

Según la Perspectiva Humanitaria Global 2025, se requieren 45,48 mil millones de dólares para asistir a 181,2 millones de los 300 millones de personas necesitadas en 72 países. Sin embargo, a mitad de año, solo se ha reportado el 16,8% de esa financiación, 7,64 mil millones de dólares, lo que representa una caída del 40% en comparación con el mismo período de 2024. 

En respuesta, actores humanitarios en todo el sistema, incluidas agencias de la ONU, ONGI y organizaciones locales, se han visto obligados a reducir drásticamente operaciones y “hiperpriorizar”. Esto no es una elección estratégica, sino un reflejo del fracaso sistémico para cubrir las crecientes necesidades globales. La brecha entre las necesidades urgentes y los recursos está dejando atrás a decenas de millones de personas, poniendo en duda la capacidad de la comunidad internacional para responder. 

“El Día Mundial de la Ayuda Humanitaria es cuando honramos a quienes sirven en los lugares más peligrosos del mundo”, dijo Isabel Gomes, Líder Global de Gestión de Desastres de World Vision International. “Pero mientras la violencia amenaza su seguridad, los recortes presupuestarios amenazan su capacidad de servir. Cuando recortas la financiación, recortas la ayuda crítica a niños y familias que viven en desesperación.” 

El sistema humanitario entero está en riesgo. Miles de empleos humanitarios ya se han perdido. Programas completos a nivel nacional están detenidos. El sector pasa de la recuperación y la resiliencia a la mera supervivencia. 

“Debemos enfrentar una dura realidad,” añadió Gomes. “Los trabajadores humanitarios están menos protegidos que nunca y los sistemas que sostienen están siendo desmantelados. Sin una acción urgente, el costo se medirá no solo en empleos perdidos, sino en vidas perdidas.” 

Crisis de legitimidad: la erosión de la confianza 

Más allá de la violencia y la financiación, los actores humanitarios enfrentan una crisis de legitimidad. Las comunidades cuestionan cada vez más los motivos, la eficacia y la relevancia de los esfuerzos humanitarios. Cuando la ayuda se percibe como politizada y de arriba hacia abajo, pierde autoridad moral, socavando el acceso y la protección. 

A pesar de la evidencia abrumadora de que invertir en la niñez genera beneficios a largo plazo—hasta 10 dólares por cada dólar invertido, la ayuda global para la infancia está en declive. En 2023, según el informe «ODA at the Crossroads« de World Vision, solo el 11,5% de la Asistencia Oficial para el Desarrollo (AOD) se destinó a iniciativas centradas en la infancia, frente al 13% del año anterior. Esta caída se produce en un momento en que los niños sufren de manera desproporcionada las crisis globales—desde conflictos y choques climáticos hasta hambre y desplazamiento. La tendencia refleja una preocupante erosión de la solidaridad internacional y la confianza en el sistema humanitario, justo cuando más se necesita. 

La base de la acción humanitaria es la confianza y la rendición de cuentas. Cuando la confianza en los sistemas humanitarios disminuye, los trabajadores en primera línea enfrentan mayores riesgos, la confianza de los donantes se debilita y la efectividad de toda la respuesta se ve comprometida. 

Esperanza valiente: reconstruir la acción humanitaria en medio de la crisis 

En la última década, World Vision ha aumentado en un 188% su inversión en contextos frágiles. En 2024, se destinaron 744 millones de dólares a programas innovadores en los ámbitos humanitario, de desarrollo y de paz en 22 de los países y regiones subnacionales más frágiles donde opera. 

En el año fiscal 2024, World Vision alcanzó el mayor número de niños vulnerables en un solo año en su historia de gestión de desastres. Más de 35 millones de personas, incluidos 19 millones de niños, en 65 países, participaron en programas humanitarios de la organización. 

Actualmente, World Vision prioriza la recaudación de fondos para diez países gravemente afectados por recortes: Afganistán, República Democrática del Congo, Haití, Líbano, Malí, Myanmar, Somalia, Sudán del Sur, Sudán y Siria—donde la reducción de programas pone en riesgo servicios vitales mientras las necesidades humanitarias siguen siendo críticas. 

“A medida que se redefine la arquitectura humanitaria y cambia el panorama de financiación, nuestro compromiso inquebrantable de servir a los más vulnerables sigue firme”, afirmó Gomes. “Junto con donantes institucionales, organizaciones basadas en la fe, corporaciones, gobiernos y otros socios, debemos reimaginar el sistema humanitario como descentralizado, inclusivo y responsable, donde el poder se comparta, los recursos sean flexibles y las comunidades vulnerables estén en el centro de la toma de decisiones.” 

Contactos: 
Para entrevistas con los medios, comunicarse con Annila Harris, Asesora Senior de Comunicaciones y Participación Humanitaria 

Correo electrónico: annila_harris@wvi.org 

World Vision es una organización humanitaria cristiana dedicada a trabajar con niños, familias y sus comunidades para que alcancen su máximo potencial, abordando las causas profundas de la pobreza y la injusticia. World Vision sirve a todas las personas, sin distinción de religión, raza, etnia o género. Realiza esfuerzos humanitarios que salvan vidas gracias a la inversión de numerosos socios, incluidos donantes institucionales, organizaciones basadas en la fe, corporaciones y gobiernos. Para más información, visite www.wvi.org. 

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World Vision LAC celebra elección de nuevo Papa León XIV

8 mayo, 2025. World Vision América Latina y el Caribe saluda al pueblo católico y celebra la reciente elección del nuevo pontífice, León XIV, de nacionalidad peruana y estadounidense.  

«Nos unimos en oración para que bajo su liderazgo se sigan abriendo caminos de diálogo interconfesional y cooperación ecuménica a favor de la paz, la justicia y la dignidad humana», afirmó Harold Segura, Director Regional de Fe y Desarrollo de World Vision Latinoamérica y Caribe. 

Celebramos su trayectoria pastoral en la región –como misionero Augustino y su rol como Presidente de la Pontificia Comisión para América Latina. 

A nuestros hermanos y amigos del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) @celam.oficial nuestro saludo fraternal, renovando nuestro compromiso de sembrar esperanza y difundir la ternura. 

Para mayor información, comuníquese con Mishelle Mitchell, Dir Regional External Engagement, WVLAC Mishelle_mitchell@wvi.org 

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La infancia migrante no puede esperar

Por Fabiola Rueda,  
Coordinadora de la Respuesta Multipaís “Esperanza sin Fronteras” – World Vision América Latina y el Caribe 

La Respuesta Multipaís nos ha mostrado que la movilidad humana en América Latina y el Caribe no puede abordarse como una crisis pasajera. Lo que continuamos enfrentando es un desafío prolongado y estructural que transforma vidas, desborda sistemas y nos interpela como región. En medio de esa realidad, hay una verdad que duele: las niñas, niños y adolescentes migrantes siguen siendo los más olvidados. El contexto global incrementa su vulnerabilidad, al limitar el acceso a servicios básicos esenciales que aseguran su supervivencia y protección.   

Nuestro más reciente informe de situación, correspondiente al último trimestre de 2024, recoge historias, cifras y aprendizajes que reflejan la complejidad del contexto, pero también las posibilidades que emergen cuando se trabaja con visión y compromiso. Desde World Vision, no solo medimos resultados, sembramos esperanza. Y esa esperanza tiene rostro: el de Marianny, joven madre venezolana que hoy lidera su emprendimiento; el de Luis, que dejó atrás un sueño para sostener a otros; el de Zinahy, que alza su voz como joven migrante en Ecuador. 

Sí, los desafíos humanitarios se han intensificado. 

Las rutas migratorias son más peligrosas, aumentan los flujos de niñez no acompañada, y los sistemas de protección en los países de acogida están sobrecargados. A esto se suma la reducción drástica del financiamiento internacional, que amenaza la continuidad de programas esenciales. Lo vemos cada día: niñas y niños que no acceden a alimentación, educación, salud ni documentación. Cada servicio suspendido representa una puerta cerrada al futuro. 

Pero rendirnos ante esta realidad sería aceptar que no hay nada que podamos cambiar. Y eso no es una opción. 

Por eso, desde Esperanza sin Fronteras, proponemos trabajo en el desarrollo de las comunidades migrantes y de acogida que reconoce la urgencia sin apagar la posibilidad. Que vea en la migración no solo dolor, sino también reconstrucción. Que entienda que proteger a la niñez migrante no es un gesto de caridad, sino una apuesta por un futuro común, más justo y humano. 

Nuestros equipos en ocho países siguen, a menor escala, implementando acciones de protección, inclusión socioeconómica, salud y nutrición. Acompañamos procesos de regularización, fortalecemos capacidades locales y apostamos por innovaciones como el piloto Rutas de Esperanza, que articula asistencia humanitaria y desarrollo en contextos de tránsito y retorno. Lo hacemos no solo con recursos, sino con la convicción de que cada niña y niño merece crecer con seguridad, arraigo y dignidad.  

El camino no es fácil. Hay incertidumbre, restricciones y urgencias. Pero hay también comunidad, redes, organizaciones de fe, jóvenes que lideran, docentes que se capacitan, familias que se reinventan. Eso también es la migración: no solo tránsito, sino tejido. 

A seis años de nuestra respuesta multipaís, reafirmamos nuestra promesa: caminar junto a la niñez migrante, más allá de las fronteras. No dejaremos de insistir, de adaptarnos, de sumar aliados, de escuchar. World Vision sigue presente en estos territorios. Apelamos a la solidaridad internacional para continuar visibilizando esta realidad y apoyando a las necesidades humanitarias más urgentes. 

Porque cuando protegemos a una niña o a un niño en movilidad, no solo salvamos una vida. Estamos construyendo el futuro que todos merecemos. 

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Informe de situación: Esperanza Sin Fronteras, Octubre – Diciembre 2024

Informe Especial: Niñez Migrante en Riesgo – Respuesta Humanitaria en América Latina

Entre octubre y diciembre de 2024, América Latina vivió un incremento sostenido en los desplazamientos forzados, alcanzando más de 40 millones de personas migrantes en la región. Este fenómeno, impulsado por deportaciones masivas, violencia estructural y rutas cada vez más peligrosas, ha puesto en alerta a los sistemas de protección social. La niñez migrante —que representa hasta un 33% del total migrante— continúa enfrentando riesgos extremos como reclutamiento forzado, trata, desnutrición y exclusión educativa.

Este informe ofrece un análisis profundo sobre la respuesta humanitaria de World Vision a través del programa “Esperanza sin Fronteras”, desplegado en 8 países de América Latina, y presenta cifras impactantes sobre la atención brindada, los desafíos persistentes y las necesidades urgentes de financiamiento y coordinación regional.

¿Por qué leer este informe?

• +2.58 millones de personas migrantes y refugiadas han sido atendidas desde 2019.
• +134,000 atenciones realizadas solo en el último trimestre de 2024.
• Descripción detallada de la respuesta en protección infantil, salud, inclusión socioeconómica y seguridad alimentaria.
• Análisis de nuevas amenazas como el colapso de servicios básicos, militarización de fronteras y aumento de niñez no acompañada (hasta 500% en México).
• Rutas migratorias críticas: Colombia, Panamá, México, Ecuador, Perú y Brasil.
• Propuestas de acción y llamado urgente a donantes y gobiernos para sostener la ayuda.

Conoce cómo World Vision implementa espacios seguros, asistencia legal, transferencias monetarias y fortalecimiento comunitario, transformando realidades en medio de una de las mayores crisis migratorias del continente.

Descarga el reporte aquí
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Organizaciones de fe alzan la voz rumbo a la COP30: una oportunidad para poner a la infancia en el centro de la acción climática

Brasilia, marzo 2025 — En el camino hacia la próxima Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP30), que se celebrará en noviembre de 2025 en Belém do Pará, Brasil, las organizaciones basadas en la fe han comenzado a movilizarse con fuerza para contribuir con propuestas claras y una voz ética ante la creciente emergencia climática. 

Más de 50 líderes religiosos, representantes ecuménicos, comunidades indígenas y expertos en clima se reunieron recientemente en Brasilia para reflexionar colectivamente y presentar el documento Un Llamado a la Acción rumbo a la COP30. Esta iniciativa constituye una señal clara del compromiso de las organizaciones de fe con la justicia climática y el bienestar de las comunidades más afectadas. 

World Vision fue parte activa de este encuentro, representada por Welinton Pereira, Director de Relaciones Institucionales y de Fe y Desarrollo de World Vision Brasil, como parte del trabajo que la organización impulsa a través de su en Acción Climática centrado en la niñez en América Latina y El Caribe. 

Fe, justicia climática y centralidad de la niñez 

El documento entregado a la ministra de Medio Ambiente de Brasil, Marina Silva, hace un llamado urgente a los gobiernos para actuar frente a la crisis climática con base en cinco prioridades: 

  1. Financiamiento climático justo y no endeudador. 
     
  1. Implementación efectiva del Fondo de Pérdidas y Daños. 
     
  1. Transición energética justa hacia energías 100% renovables. 
     
  1. Apoyo a comunidades en adaptación climática. 
     
  1. Participación significativa de quienes más sufren los impactos: pueblos indígenas, mujeres, jóvenes, niños y defensores del medio ambiente. 

 

© Consejo Mundial de Iglesias

Estas prioridades están profundamente alineadas con los cuatro puntos de interés que World Vision ha definido de cara a la COP30: 

  1. Colocar a la infancia en el centro de la acción climática, promoviendo la actualización de las Contribuciones Nacionalmente Determinadas (NDCs) que incorporen consultas y participación directa de niños, niñas y adolescentes. 
     
  1. Visibilizar el rol transformador de las organizaciones basadas en la fe en procesos de adaptación y mitigación frente al cambio climático. 
     
  1. Conectar la crisis climática con la lucha contra el hambre, mostrando cómo el deterioro ambiental incrementa la inseguridad alimentaria infantil. 
     
  1. Abogar por mecanismos de financiamiento climático más accesibles, equitativos y efectivos para las comunidades más vulnerables. 

Una esperanza activa en medio de la crisis 

Inspirado por convicciones espirituales compartidas, el llamado de las organizaciones de fe no es solo una denuncia, sino una esperanza activa y movilizadora. Como se expresa en el documento, “lloramos con los que lloran” (Romanos 12:15), pero también creemos que “la creación aguarda con ansias la revelación de los hijos de Dios” (Romanos 8:19-21). 

Desde World Vision reafirmamos nuestro compromiso con la justicia climática y trabajamos junto a comunidades, iglesias, niños y niñas en América Latina y el Caribe para garantizar que sus voces sean escuchadas en los espacios de decisión climática. 

La COP30 no es solo una cumbre más. Es una oportunidad para encender la llama de la justicia, con la infancia como protagonista y la fe como motor de cambio. 

© Consejo Mundial de Iglesias

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World Vision y VisionFund mejorarán la nutrición de 16 millones de niños y niñas

El compromiso de la ONG con la Cumbre de Nutrición para el Crecimiento significa que 3,2 millones de niños y niñas tendrán un mejor acceso a la nutrición cada año hasta 2030

Madrid, 26 de marzo de 2025: Antes de la Cumbre Mundial sobre nutrición que se celebrará en París, World Vision y su organización hermana VisionFund, la red de microfinanzas de World Vision, han anunciado una importante inversión de fondos, promoción y programación para mejorar la nutrición de 3,2 millones de niños y niñas al año de aquí a 2030.

Este compromiso incluye la recaudación de 1.000 millones de dólares en fondos privados para programas de nutrición infantil; 1.100 millones de dólares en préstamos de microfinanciación para pequeños agricultores y pequeñas empresas; y la prestación de servicios a millones de personas para mejorar la nutrición. 

“Más de 2.000 millones de personas se consideran actualmente desnutridas de una forma u otra, lo que significa que la desnutrición está afectando actualmente al desarrollo humano a nivel pandémico”, afirma Dan Irvine, director mundial de Salud y Nutrición de World Vision. “Esta es la razón por la que World Vision ha construido un compromiso de cinco años para la nutrición que ilustra nuestra dedicación a la infancia y los jóvenes, la colaboración global y la integración intersectorial”.

“Este es un compromiso verdaderamente global que refleja la importancia del papel de la sociedad civil en el desarrollo, y es un recordatorio de que la nutrición es asunto de todos”. 

Los compromisos incluyen: 

  • Invertir 1.000 millones de dólares en recaudación de fondos privados para programas de nutrición infantil;  
  • Destinar 1.100 millones de dólares en préstamos de microfinanciación para llegar a los más vulnerables;
  • Promover cambios políticos para reducir el hambre, la inseguridad alimentaria y la malnutrición;
  • Apoyo a 8,8 millones de servicios directos de nutrición;  
  • Apoyar a los trabajadores sanitarios de la comunidad para que presten servicios de nutrición y con actividades de promoción; y  
  • Apoyo a 13 millones de servicios sensibles a la nutrición.  

La Cumbre sobre Nutrición para el Crecimiento es una conferencia internacional sobre nutrición mundial que se celebra cada cuatro años. Este año se celebra en París, el 27 y 28 de marzo. La cumbre pretende acelerar el progreso mundial para acabar con la malnutrición mediante compromisos políticos y financieros de diversas partes interesadas. 

El compromiso de World Vision también forma parte de su campaña mundial “Suficiente”, cuyo objetivo es acabar con el hambre y la malnutrición infantil. 

Nota para los editores: 

Para consultar el contenido íntegro del compromiso de World Vision y VisionFund, pinchar aquí. 

Para más información sobre la asistencia de World Vision a la Cumbre sobre Nutrición para el Crecimiento, visite https://wvi.org/N4G-Summit 

 

Para más información y entrevistas: 

Blanca Ariño: blanca_arino@wvi.org 
Coordinadora de Prensa

Eloisa Molina: eloisa_molina@wvi.org 
Directora de Comunicación 

Acerca de World Vision

World Vision es una ONG cristiana de desarrollo, ayuda humanitaria y promoción de la justicia. Desde 1950 trabajamos para combatir la pobreza y lograr el desarrollo sostenible entre las comunidades, familias y niños y niñas más vulnerables del mundo. Cada 60 segundos conseguimos que una familia obtenga agua, un niño hambriento sea alimentado y una familia reciba herramientas para superar la pobreza. World Vision es la mayor ONG proveedora de agua en el mundo alcanzando a una nueva persona cada 10 segundos y a 3 escuelas cada día.

Con nuestra presencia global en casi 100 países tenemos la capacidad de responder rápidamente a las diferentes emergencias, crisis y desastres naturales: en 2023, 36,4 millones de personas recibieron ayuda en 76 emergencias en 60 países. Gracias a nuestra Respuesta contra el Hambre hemos ayudado a 25,4 millones de personas.

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Taissa: un viaje de esperanza y compromiso medioambiental hacia la COP28

A las orillas del río Amazonas surge una defensora del medio ambiente llena de vitalidad y determinación. Con apenas 13 años, Taissa está a punto de llevar su dedicación por la preservación del medio ambiente a la escena mundial en la COP28 de Dubái. Creció inmersa en la rica cultura de la tribu Omágua/Kambeba, en las orillas del río Amazonas, y desde la infancia vio florecer su pasión por el medio ambiente, gracias al constante estímulo de su padre.

Cursando el 7º año de educación primaria, Taissa muestra un afecto especial por el portugués y las matemáticas. Su aspiración es convertirse en veterinaria, lo que no solo revela su dedicación a los animales, sino también su compromiso con la preservación del medio ambiente. Enfrentando los desafíos escolares, se prepara para un futuro en el que contribuirá activamente al medio ambiente.

Para Taissa, asistir a la COP28 es una oportunidad única para ser escuchada. “Participar en la COP28 es importante para mí porque representa una oportunidad de contribuir a los debates y decisiones mundiales sobre la lucha contra el cambio climático y la preservación del medio ambiente”, afirmó. Dado que los niños son los más vulnerables a los efectos del cambio medioambiental, su testimonio y su futuro deben estar en el centro de la planificación y de la toma de decisiones.

Los padres de Taissa, al hablar de la dedicación de su hija a las causas medioambientales, rebosan orgullo. “Es increíble ver en la gran niña que se está convirtiendo. Cada paso que da nos llena de alegría y esperanza”.

Desde muy joven, Taissa ha participado activamente en iniciativas promovidas por World Vision en la región del Amazonas. Una de estas iniciativas es el Movimiento de Jóvenes por Políticas Públicas (MJPOP), un movimiento de empoderamiento juvenil presente en escuelas, barrios y comunidades, cuyo enfoque es la protección de niños y jóvenes. Aborda diversas problemáticas, como el abandono escolar, la calidad y las condiciones estructurales de la educación, la violencia, la violación de derechos, la seguridad pública y el racismo.

Otra iniciativa en la que Taissa participa activamente es el Núcleo de Ciudadanía Adolescente (NUCA), espacios de participación adolescente establecidos en los municipios que forman parte del programa Sello UNICEF. Estos espacios son fundamentales para promover y exigir el respeto de los derechos y fomentar la ciudadanía activa entre los adolescentes.

Por su activismo, Taissa es una de las adolescentes respaldadas por World Vision para participar en la COP28 y formará parte del Seminario Enfrentando la Vulnerabilidad Climática y Promoviendo la Paz en un Contexto Frágil. Este seminario tiene como objetivo abordar y resaltar la compleja relación entre la fragilidad, los riesgos climáticos y las perspectivas futuras de los niños y las comunidades vulnerables.

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El viaje de Taissa es un recordatorio inspirador de cómo una pasión puede convertirse en acción. Con una sonrisa contagiosa y determinación, está lista para representar no solo a su comunidad, sino a toda una generación de jóvenes que anhelan un futuro sostenible.

Que la historia de Taissa inspire a otros a unirse al compromiso de preservar nuestro hogar común.

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La determinación de Lara: persigue sus sueños en el fútbol

Lara, de 11 años, es una niña con gran determinación que habita en la comunidad Nova Descoberta, en Recife (PE). Ella es estudiante de quinto grado en una escuela municipal y muestra especial interés por la asignatura de Historia, particularmente cuando se trata de historias relacionadas con el fútbol.

Lara creció en una familia unida. Es hija de Rafaela y Marcos, y cuenta con el cariño constante de sus hermanos, María Clara y Marcos Vinicios. Desde que tenía seis años, Lara descubrió una pasión que la motiva: jugar al fútbol. Como ella misma dice: “Primero Jesús y, en segundo lugar, el fútbol”.

Fue en una presentación en su escuela que Lara descubrió el proyecto Fútbol de Ellas (Futebol Delas), que buscaba no solo promover el deporte entre las niñas sino también romper paradigmas, mostrando que el fútbol no es un deporte exclusivo para los varones. Para Lara, el proyecto fue una verdadera revelación. “Estoy aprendiendo a cuidar más de mí misma y a darme cuenta de que hay cosas que no son solo para que los varones las hagan. El proyecto ha sido muy importante para mí”, dice con entusiasmo.

La iniciativa es el resultado de una colaboración entre World Vision Brasil, Mastercard y el Consejo Municipal de Defensa de los Derechos del Niño y del Adolescente de Recife (COMDICA). Para World Vision, esta colaboración responde a un llamado crucial de la sociedad. Al abordar el problema de la Violencia de Género desde las primeras etapas de la vida, la iniciativa busca demostrar que es posible transformar la realidad de estas niñas, reforzando este propósito en sus comunidades y expandiendo este impacto positivo a más individuos.

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Lara sueña con ser jugadora profesional de fútbol.

El proyecto también se convirtió en un refugio para Lara, especialmente para ayudarla a distraerse de problemas familiares, como la situación de su tío que comenzó a vivir en la calle. Pero, incluso con desafíos, la pasión de Lara por el fútbol le ha traído momentos de pura alegría y reconocimiento.

La pasión y habilidad de Lara con el balón no han pasado desapercibidas. Tanto que, al caminar por las calles de la comunidad, escucha ecos de un apodo cariñoso y esperanzador: “la nueva Marta”. Este reconocimiento llenó de orgullo a su familia, que no se cansa de enfatizar la importancia de que Lara aproveche al máximo las oportunidades que el proyecto Fútbol de Ellas ofrece.

Su participación en la grabación de un video para el proyecto fue uno de esos momentos inolvidables. “Me divertí participando en el video. Me sentí valorada al ser invitada a las grabaciones”, comparte mientras sus ojos brillan de emoción. Y su aprendizaje no se detiene ahí. “Con el proyecto, estoy segura de que voy a evolucionar mucho, ya que quiero ser futbolista”, añade con determinación.

Con un futuro brillante por delante y apoyada por el proyecto y su familia, Lara está decidida a perseguir su sueño y, tal vez algún día, inspirar a otras niñas a seguir sus pasos en el mundo del fútbol. Después de todo, como ella misma cree, con dedicación y el apoyo adecuado, ciertamente evolucionará y cumplirá sus sueños.

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“Me preocupan todos los riesgos que tenemos por la falta de agua”

Belén, de 12 años, habita en una zona urbana en el Corredor Seco Centroamericano en El Salvador. En este video, ella alza su voz ante los desafíos que enfrenta su familia y su comunidad por la escasez de agua.

“En mi colonia tenemos agua de grifo en las casas y nos racionan el agua y cae solo dos veces a la semana”, dice.

Conoce más sobre el Corredor Seco y de la iniciativa de World Vision para impactar positivamente la vida de 10 millones de personas en esta región.

Reverdeciendo el Corredor Seco
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Sin agua y sin comida, cada día es un reto

Carlitos es un niño de Guatemala que habita en el Corredor Seco Centroamericano, una región altamente afectada por el cambio climático. En este video nos cuenta cómo es vivir aquí y cuáles son los desafíos que tienen él y su familia para conseguir agua y alimentos.

Conoce más sobre el Corredor Seco y de la iniciativa de World Vision para impactar positivamente la vida de 10 millones de personas en esta región.

Reverdeciendo el Corredor Seco
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Lusmara, Amarilys y Belzabeth, ángeles de esperanza en Brasil

Conoce a tres increíbles mujeres migrantes venezolanas, Lusmara, Amarilys y Belzabeth, quienes se han convertido en verdaderos ángeles de esperanza en Brasil. A través de su labor con World Vision, están extendiendo amor y solidaridad a sus compatriotas en momentos de necesidad.

¡Descubre cómo su experiencia y corazón bondadoso están marcando la diferencia!

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Espacios de esperanza para la niñez migrante en Pacaraima

En el norte de Brasil, en la frontera con Venezuela, Pacaraima es el punto de encuentro entre dos realidades, dos culturas y dos idiomas. En medio de un flujo constante de migrantes venezolanos que cruzan la frontera en busca de un futuro mejor, Pacaraima se ha convertido en un símbolo de esperanza y desafío. Aquí, “Esperanza sin fronteras” de Visão Mundial Brasil ha levantado seis “Espacios Amigables para la niñez migrante”. Esta iniciativa busca la integración y la convivencia pacífica entre propios y extranjeros.

Pacaraima es la puerta de ingreso más transitada de migrantes venezolanos hacia Brasil. Esta situación representa desafíos para una ciudad de más de 18 mil habitantes (dato a 2021) y que recibe diariamente a más de 500 personas. Uno de los efectos de este flujo humano constante dio paso a asentamientos espontáneos, donde las familias a menudo se encuentran viviendo en condiciones precarias y careciendo de servicios básicos como agua, saneamiento, alimentación, salud, vivienda, entre otros. 

Niñas, niños y adolescentes, que representan aproximadamente la mitad de la población migrante en estos asentamientos, son particularmente vulnerables a esta situación. Muchos de ellos enfrentan dificultades para acceder a la educación. La falta de documentación, revalidación de estudios o los escasos recursos de sus familias para costear los gastos escolares son barreras que amenazan con limitar sus oportunidades y comprometer su futuro.

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Miguel Ángel está “contento” de asistir a los Espacios Amigables de World Vision.
Miguel Ángel está “contento” de asistir a los Espacios Amigables de World Vision.

En este contexto, los Espacios Amigables para la niñez migrante han surgido como un refugio de apoyo y esperanza. Estos lugares, establecidos por el proyecto “Esperanza sin fronteras” de Visão Mundial Brasil, en colaboración con socios locales, buscan llenar los vacíos que existen en la atención y el apoyo educativo. Más allá de ser unas aulas, estos espacios son lugares de encuentro, aprendizaje y crecimiento. 

Dentro de estos Espacios Amigables, niñas, niños y adolescentes pueden participar en actividades educativas, recreativas y emocionales diseñadas para ayudarlos a enfrentar los desafíos que tienen. Aquí, pueden aprender portugués, que es esencial para su proceso de integración. También pueden participar en actividades recreativas que les permiten expresarse, liberar tensiones y forjar amistades con otros niños que comparten sus experiencias.

“Aquí les ayudamos con sus tareas y les entregamos materiales escolares. Tenemos tiempo para aprender con juegos las costumbres de nuestro nuevo país y también recordamos juegos de Venezuela. Queremos que los niños no se olviden de su país”, dice Juliannys Villarroel, madre migrante voluntaria que apoya en uno de los espacios amigables de World Vision en Pacaraima.

La migración es un proceso que puede generar estrés, ansiedad y un sentido de pérdida en niñas, niños y adolescentes por eso los Espacios Amigables también brindan apoyo emocional. Estos espacios se han convertido en lugares donde pueden expresar sus sentimientos, compartir sus experiencias y recibir acompañamiento emocional de sus facilitadores. 

Las historias de resiliencia emergen de estos espacios. Miguel Ángel, de 9 años, llegó a Pacaraima hace cinco meses con su familia. El niño encontró en el Espacio Amigable de la Niñez Migrante un lugar para aprender sobre nutrición y salud. Con entusiasmo, comparte cómo ahora entiende la importancia de una alimentación equilibrada y las ganas que tiene de preparar un pastel con una receta que le dio su profesora. “Aprendí que los grupos alimenticios más importante son los carbohidratos, las proteínas, los vegetales y las frutas. A mí y mis hermanos nos gustan mucho las frutas que comemos aquí (en el espacio amigable). Además, estoy contento porque aquí tengo tres comidas al día, algo que no pasaba en mi país”, dice el niño.  

Estos espacios no solo están marcando una diferencia en la vida de niñas, niños y adolescentes, también están contribuyendo a la construcción de un sentido de comunidad y pertenencia. En medio de la incertidumbre y el cambio, los Espacios Amigables se han convertido en un punto de encuentro donde la niñez migrante puede encontrar consuelo, apoyo mutuo y la oportunidad de construir un futuro más prometedor. 

Estos espacios son un testimonio del poder de la comunidad y la resiliencia humana. A medida que estas niñas, niños y adolescentes continúan en su viaje de adaptación y crecimiento, los Espacios Amigables les brindan un refugio donde pueden cultivar la esperanza y forjar un futuro lleno de posibilidades. 

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Seguridad alimentaria y fe: El mandato de Dios para alimentar a los necesitados

La inseguridad alimentaria afecta a millones de personas en América Latina y el Caribe. Un 19% de la población ha experimentado dificultades para alimentarse según el Estado de la Seguridad Alimentaria y la Nutrición en el Mundo 2024. Frente a esta realidad, es fundamental que la iglesia responda con acciones concretas, guiadas por la fe. 

El concepto de seguridad alimentaria está profundamente arraigado en las Escrituras. En Génesis 1:29-30, Dios establece la tierra como fuente de alimento para toda la creación, pero también nos da el mandato de ser mayordomos responsables. Sin embargo, el hambre persiste debido a la injusticia y la falta de distribución adecuada de los recursos. Como cristianos, debemos abogar por un sistema alimentario justo, como se menciona en el marco bíblico-teológico de la seguridad alimentaria. 

El Salmo 104:27-28 nos recuerda que todas las criaturas esperan de Dios su sustento: “Todos ellos esperan en ti, para que les des su comida a su tiempo.” Este versículo nos llama a ser parte de esa provisión, distribuyendo los recursos que Dios ha puesto a nuestro alcance. 

La campaña Regala tu pez y tu pan es una manera tangible de responder a este llamado. Al donar alimentos y participar en las actividades de la iglesia, no solo satisfacemos una necesidad física, sino que también somos testigos de la justicia y el amor de Dios en acción. 

La inseguridad alimentaria es un desafío que podemos enfrentar con fe y acción. Al seguir el mandato de Dios, la iglesia puede ser un faro de esperanza y justicia en la lucha contra el hambre en toda la región. 

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Multiplicando esperanza: La iglesia como agente de cambio en la lucha contra el hambre

El hambre es uno de los desafíos más grandes que enfrenta América Latina y el Caribe. Según la ONU, más de 43 millones de personas en la región están en situación de inseguridad alimentaria severa. Esta realidad nos recuerda las palabras de Santiago 5:1-6, que nos exhortan a no ignorar la injusticia: “El clamor de los segadores ha llegado a los oídos del Señor de los ejércitos.” 

Como iglesia, no podemos permanecer indiferentes ante esta crisis. En Marcos 6:41-43, vemos cómo Jesús multiplicó los panes y peces para alimentar a una multitud. Este milagro nos enseña que lo poco que tenemos puede ser multiplicado para bendecir a muchos, siempre que lo pongamos en manos de Dios y lo compartamos con una actitud de generosidad. 

La campaña Regala tu pez y tu pan nos invita a seguir este ejemplo bíblico. Al donar alimentos, estamos sembrando esperanza en una región donde millones de personas sufren de inseguridad alimentaria. Cada pequeño gesto es una respuesta al mandato de Jesús de alimentar al hambriento (Mateo 25:35). 

La iglesia tiene el poder de ser un agente de cambio en la lucha contra el hambre en América Latina y el Caribe. Siguiendo el ejemplo de Jesús, nuestras acciones pueden multiplicar la esperanza y hacer una diferencia en la vida de muchas familias. 

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El llamado bíblico a combatir el hambre en América Latina y el Caribe

El hambre sigue siendo una realidad devastadora en América Latina y el Caribe. Según el informe Estado de la Seguridad Alimentaria y la Nutrición en el Mundo 2024, alrededor de 43.2 millones de personas en la región enfrentan inseguridad alimentaria severa, y más de 131 millones sufren inseguridad alimentaria moderada o severa. Esta crisis ha empeorado debido a factores económicos, climáticos y políticos. 

Como cristianos, tenemos un mandato claro: ser la mano extendida de Dios en tiempos de necesidad. La Biblia nos llama a ser agentes de justicia y solidaridad. En Deuteronomio 15:7-11, se nos recuerda: “Cuando haya en medio de ti menesteroso de alguno de tus hermanos en alguna de tus ciudades, no endurecerás tu corazón, ni cerrarás tu mano contra tu hermano pobre.” Este llamado no es opcional, sino un mandato para ser generosos y justos, asegurando que nadie quede sin su «pan de cada día.» 

Jesús mismo nos mostró el poder de la generosidad y la multiplicación en la alimentación de los 5.000 (Mateo 14:13-21). En este milagro, Jesús tomó lo poco que se ofreció y lo multiplicó para alimentar a una multitud. De la misma manera, nuestras donaciones de alimentos pueden parecer pequeñas, pero en manos de Jesús y de la comunidad, pueden transformar vidas. 

La inseguridad alimentaria en la región es una urgencia que debemos enfrentar desde la fe. Como iglesia, podemos ser un agente de cambio, siguiendo el ejemplo de Jesús al compartir lo que tenemos y multiplicar la esperanza en nuestra comunidad. 

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Entre dos infiernos: violencia de pandillas y deportaciones forzadas

En la luz gris del amanecer, vinieron por Rosemerline. Una mujer embarazada de 24 años, frágil y olvidada en un mundo que alguna vez prometió refugio. Fue detenida. Sus captores no mostraron respeto por su humanidad, solo una eficiencia brutal para expulsarla. Un camión la llevó de regreso a Haití, como en una jaula, sofocante.

“Me llevaron a las 5 de la mañana”, susurró Rosemerline, con la voz temblorosa bajo el peso de una historia vieja y familiar. “Llegamos a la 1 de la tarde”. Nueve horas—apretados unos contra otros, sin espacio para respirar, sin espacio para moverse. Como si el tiempo se hubiera doblado sobre sí mismo, dibujando una línea continua entre el presente y los horrores del pasado. No había aire, ni agua, ni dignidad—solo cuerpos, apilados como carga, olvidados.

“No podía respirar”, dijo, con la voz quebrada. No hubo misericordia para las madres, ni consideración por la vida que crecía dentro de ella. En ese camión, no importaba si una mujer llevaba un bebé en el vientre o en los brazos—las familias eran separadas, despojadas de lo poco que les quedaba de humanidad.

“Te llevan tengas zapatos o no”, dijo. “Estés vestida o medio desnuda, no les importa.” Las palabras cayeron como piedras, pesadas y duras, resonando a través de los siglos. Mujeres, niños, hombres—descalzos, rotos, encadenados. Los captores de Rosemerline arrancaban personas de sus hogares, indiferentes a sus gritos, transportándolos como mercancía, como propiedad—ahora atrapados por cadenas invisibles de indiferencia y deshumanización.

Las carreteras de República Dominicana, sinuosas y rugosas, se convirtieron en el “pasaje medio” de Rosemerline—un calvario de dolor y pérdida. Las condiciones sufridas fueron una violación a los derechos humanos—una crueldad familiar, disfrazada con otro nombre. Al ser descargados, arrojados al costado, Rosemerline quedó enfrentando el amargo sabor del abandono, sus sueños magullados por la dureza de la realidad. Ella, como las mujeres y hombres antes que ella, como los 11,000 deportados esta semana, fue tratada como si no fuera plenamente humana—como si su existencia fuera una carga que debía ser descartada, sus sueños desechados junto con su dignidad.

Sin embargo, en medio de la desesperanza asfixiante, Rosemerline se aferra a la esperanza. Su espíritu, aunque golpeado, se niega a quebrarse. Habiendo estudiado artes culinarias, imagina un futuro donde pueda construir un negocio, donde sus manos puedan crear en lugar de estar atadas. Sus circunstancias son duras—su madre ha fallecido, su padre es ciego, sus hermanos están escondidos en las colinas, huyendo del asedio de las pandillas en Arcahaie. Pero incluso ahora, con el peso de sus luchas, Rosemerline sueña.

“Para quedarme en mi país, sueño con tener un negocio”, dice, sus palabras son una rebelión silenciosa contra las fuerzas que buscan desarraigar su vida. Planea terminar sus estudios de secundaria después de dar a luz, recuperar el futuro que le fue robado. Hace un llamado al gobierno haitiano, suplicando por un mundo donde los jóvenes puedan vivir con dignidad, donde el empleo y la seguridad les den razones para quedarse en casa, sin la vergüenza de la deportación pendiendo sobre sus cabezas.

Su fe, inquebrantable ante sus pruebas, la ancla en medio de la tormenta. “Recen para que los bandidos bajen las armas”, suplica, creyendo en el poder de la oración para mover montañas. “Dios lo puede todo. Cuando recen, pídanle a Dios que limpie nuestro país, que nos una.”

El viaje de Rosemerline es un espejo que refleja los horrores del pasado y las injusticias del presente. Mientras ella se aferra a la esperanza, se nos llama a actuar, para asegurar que su historia —y las de tantos otros— no se pierdan en la indiferencia de la historia.

World Vision se solidariza con Rosemerline y con los incontables atrapados entre dos infiernos: entre la violencia de las pandillas y la brutalidad de las deportaciones forzadas. Juntos, hacemos un llamado a la comunidad internacional, al gobierno haitiano y a la Iglesia a asumir el desafío. Es hora de romper las cadenas —las antiguas y las nuevas— y trabajar por un Haití donde cada vida sea tratada con la dignidad y el respeto que merece.

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La justicia social y la lucha contra el hambre: un vínculo inseparable

El Día Mundial de la Justicia Social nos invita a reflexionar sobre la urgencia de construir sociedades más equitativas. Pero, ¿cómo podemos hablar de justicia social si millones de personas en el mundo padecen hambre todos los días? La desigualdad en el acceso a los alimentos es una de las expresiones más crueles de la injusticia social, y es aquí donde la iglesia y las comunidades de fe tienen un papel fundamental en la transformación de esta realidad. 

La Biblia no solo denuncia la injusticia, sino que presenta un modelo de vida donde el derecho y la equidad son centrales. Profetas como Isaías, Amós y Miqueas hablaron en contra de la opresión y el abuso de poder, denunciando un sistema que beneficiaba a unos pocos mientras dejaba a muchos en la pobreza extrema. Hoy, el desafío sigue siendo el mismo: no basta con la caridad ocasional, es necesaria una justicia estructural que garantice el acceso a una alimentación digna para todas y todos. 

El hambre como una cuestión de justicia social 

El hambre no es solo un problema de falta de alimentos, sino una cuestión de desigualdad. Según Naciones Unidas, el fortalecimiento de una transición justa hacia un futuro sostenible implica la distribución equitativa de los recursos y oportunidades. En este sentido, el hambre es un reflejo de estructuras económicas y sociales que perpetúan la exclusión y marginación de los más vulnerables. 

El mensaje bíblico es claro: Dios no tolera la injusticia ni la opresión. Miqueas 6:8 nos recuerda que se nos ha mandado “hacer justicia, amar misericordia y humillarnos ante Dios”. No podemos conformarnos con asistir a las personas necesitadas sin cuestionar las razones por las cuales están en esa situación. La iglesia debe ser una voz profética que no sólo provea ayuda, sino que también denuncie las causas del hambre y la injusticia. 

La iglesia como agente de transformación 

Desde la iniciativa Hambre y Sed de Justicia, hemos visto cómo las iglesias pueden ser un motor de cambio en la lucha contra el hambre infantil y la inseguridad alimentaria. ¿Cómo pueden hacerlo? 

  1. Movilizando recursos y voluntades 
    Las comunidades de fe tienen una capacidad única para organizarse y responder a las necesidades de las personas más vulnerables. Desde bancos de alimentos hasta programas de nutrición, muchas iglesias ya están actuando, pero es necesario que estas acciones sean sostenibles y parte de un compromiso a largo plazo. 
  1. Educando y concientizando 
    La justicia social y la fe no son conceptos separados. Las y los creyentes deben ser formados en una teología que los lleve a involucrarse activamente en la transformación de sus comunidades. Predicar sobre el hambre como una cuestión de justicia puede despertar una mayor conciencia y compromiso. 
  1. Incidiendo en las políticas públicas 
    Si bien la acción local es crucial, también lo es influir en las políticas que afectan la seguridad alimentaria. La iglesia puede ser una voz influyente en la promoción de sistemas más justos, exigiendo a los gobiernos acciones concretas para erradicar el hambre. 

Un compromiso ineludible 

El Día Mundial de la Justicia Social nos recuerda que no podemos hablar de equidad sin abordar el problema del hambre. La iglesia tiene la oportunidad de encarnar la justicia y la misericordia de Dios, no solo con palabras, sino con acciones concretas que transformen vidas. 

La iniciativa Hambre y Sed de Justicia nos desafía a movernos más allá de la compasión momentánea hacia un compromiso profundo con la justicia. Porque en el Reino de Dios, la mesa debe estar servida para todas y todos. 

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Día de las Manos Rojas: El reclutamiento infantil en América Latina, una crisis invisible

Cada 12 de febrero, el mundo conmemora el Día de las Manos Rojas, una jornada de denuncia contra el reclutamiento forzado de niñas. niños y adolescentes en conflictos armados. Si bien esta problemática suele asociarse con guerras convencionales, en América Latina, los menores son reclutados y explotados por grupos armados ilegales, carteles de droga y pandillas, en un fenómeno que sigue siendo una de las violaciones más graves de los derechos humanos en la región. 

A pesar de tratados internacionales y compromisos gubernamentales, niñas, niños y adolescentes siguen siendo utilizados como soldados, informantes, traficantes e incluso sicarios. En este artículo, exploramos cómo esta crisis afecta a nuestra región, los factores que la alimentan y qué se está haciendo para erradicarla. 

Día de las Manos Rojas: Un símbolo de resistencia 

El Día Internacional de las Manos Rojas nació en 2002 con la entrada en vigor del Protocolo Facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño, que prohíbe la participación de menores en conflictos armados. La mano roja es un símbolo de protesta, una forma de recordar que la infancia debe estar protegida de la violencia y la explotación. 

A nivel global, el uso de niños soldados ha sido documentado en más de 14 países, incluyendo Colombia, República Democrática del Congo, Sudán del Sur y Myanmar. En América Latina, aunque los conflictos bélicos han disminuido, el reclutamiento infantil sigue siendo una realidad, especialmente en México, Ecuador, Colombia, entre otros países. 

El reclutamiento infantil en América Latina: Más allá de los conflictos armados 

Según un informe de Humanium, en América Latina, los niños son reclutados por diversas fuerzas, desde grupos paramilitares y guerrillas hasta organizaciones criminales transnacionales como carteles de droga y pandillas. 

Colombia: Herencia del conflicto armado 

  • A pesar del Acuerdo de Paz de 2016, grupos disidentes de las FARC, el ELN y bandas criminales continúan reclutando niños en zonas rurales. 
  • Según la BBC, en comunidades indígenas y afrodescendientes, los menores son utilizados como informantes, mensajeros y combatientes. 
  • Las niñas son particularmente vulnerables, ya que suelen ser víctimas de explotación sexual dentro de estos grupos. 

México y el narcotráfico 

  • Un reportaje de France 24, citando a The Guardian, señala que los carteles de la droga en México han expandido su red de reclutamiento hacia niños inmigrantes en Europa, a quienes obligan a trabajar para ellos bajo amenazas de muerte. 
  • En México, adolescentes son cooptados por carteles como el Cártel de Sinaloa y el CJNG, utilizados para vigilar rutas de tráfico de drogas o incluso como sicarios. 

Venezuela y la crisis humanitaria 

  • Según la BBC, el colapso económico ha llevado a que grupos armados recluten menores en la frontera con Colombia. 
  • En el estado de Apure y otras zonas controladas por grupos irregulares, niños son obligados a trabajar en economías ilegales como el narcotráfico y la minería ilegal. 

Centroamérica: El dominio de las pandillas 

  • En países como Honduras y Guatemala, las pandillas MS-13 y Barrio 18 obligan a niños a integrarse a sus estructuras bajo amenaza de muerte. 
  • Estos menores son usados como «halcones» (vigilantes), transportistas de drogas o extorsionadores. 
  • La BBC ha documentado que muchos niños que huyen de este reclutamiento forzado terminan en caravanas migrantes, buscando seguridad en EE.UU 

Factores que impulsan el reclutamiento infantil en la región 

El reclutamiento infantil en América Latina tiene raíces profundas en problemas estructurales: 

  1. Pobreza extrema y falta de oportunidades: Los niños en situación de vulnerabilidad son más propensos a caer en manos de estos grupos que les ofrecen dinero, protección o un «propósito». 
  1. Ausencia del Estado y debilidad institucional: En muchas zonas rurales y urbanas, la falta de presencia gubernamental deja a los menores expuestos al crimen organizado. 
  1. Cultura de violencia y normalización del crimen: En algunos contextos, las pandillas y grupos armados son vistos como las únicas opciones de «superación» para los jóvenes. 

¿Qué se está haciendo para frenar esta crisis? 

Si bien la situación es grave, diversas organizaciones están trabajando en la prevención y reinserción de niñas y niños afectados por el reclutamiento forzado. Entre las acciones clave destacan: 

Tratados internacionales y políticas nacionales: 

  • Varios países han ratificado el Protocolo Facultativo sobre la Participación de Niños en Conflictos Armados. 
  • Colombia, por ejemplo, tiene programas de reinserción para ex niños combatientes, aunque con grandes desafíos en su implementación. 

Organizaciones que luchan por la infancia: 

 
ONGs como World Vision, Save the Children, UNICEF, entre otras, trabajan en programas de prevención y apoyo a víctimas de reclutamiento. 

Movilización social y educación: 

 
La sensibilización y campañas como Red Hands Day (Día de las Manos Rojas) buscan generar conciencia y exigir medidas concretas a los gobiernos. 

Cómo podemos actuar para proteger a la infancia 

El Día de las Manos Rojas es una oportunidad para tomar acción. Como sociedad, podemos: 

  • Informarnos y compartir información confiable sobre el reclutamiento infantil en América Latina. 
  • Exigir a los gobiernos políticas efectivas para erradicar esta práctica y fortalecer los sistemas de protección infantil. 
  • Apoyar organizaciones que trabajan en la reintegración de niños afectados por la violencia armada. 
  • Sumarnos a la campaña global #RedHandsDay compartiendo el símbolo de la mano roja y promoviendo mensajes de concienciación. 

El reclutamiento infantil sigue siendo una realidad alarmante en América Latina, afectando la vida de miles de niñas y niños. En este Día de las Manos Rojas, es fundamental recordar que la infancia no debe ser víctima de la violencia ni de la explotación criminal. 

Las niñas y los niños deben estar en la escuela, no en la guerra. ¡Dile NO al reclutamiento infantil!  

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Multiplicando esperanza: La iglesia como agente de cambio en la lucha contra el hambre

El hambre es uno de los desafíos más grandes que enfrenta América Latina y el Caribe. Según la ONU, más de 43 millones de personas en la región están en situación de inseguridad alimentaria severa. Esta realidad nos recuerda las palabras de Santiago 5:1-6, que nos exhortan a no ignorar la injusticia: “El clamor de los segadores ha llegado a los oídos del Señor de los ejércitos.” 

Como iglesia, no podemos permanecer indiferentes ante esta crisis. En Marcos 6:41-43, vemos cómo Jesús multiplicó los panes y peces para alimentar a una multitud. Este milagro nos enseña que lo poco que tenemos puede ser multiplicado para bendecir a muchos, siempre que lo pongamos en manos de Dios y lo compartamos con una actitud de generosidad. 

La campaña Regala tu pez y tu pan nos invita a seguir este ejemplo bíblico. Al donar alimentos, estamos sembrando esperanza en una región donde millones de personas sufren de inseguridad alimentaria. Cada pequeño gesto es una respuesta al mandato de Jesús de alimentar al hambriento (Mateo 25:35). 

La iglesia tiene el poder de ser un agente de cambio en la lucha contra el hambre en América Latina y el Caribe. Siguiendo el ejemplo de Jesús, nuestras acciones pueden multiplicar la esperanza y hacer una diferencia en la vida de muchas familias. 

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El llamado bíblico a combatir el hambre en América Latina y el Caribe

El hambre sigue siendo una realidad devastadora en América Latina y el Caribe. Según el informe Estado de la Seguridad Alimentaria y la Nutrición en el Mundo 2024, alrededor de 43.2 millones de personas en la región enfrentan inseguridad alimentaria severa, y más de 131 millones sufren inseguridad alimentaria moderada o severa. Esta crisis ha empeorado debido a factores económicos, climáticos y políticos. 

Como cristianos, tenemos un mandato claro: ser la mano extendida de Dios en tiempos de necesidad. La Biblia nos llama a ser agentes de justicia y solidaridad. En Deuteronomio 15:7-11, se nos recuerda: “Cuando haya en medio de ti menesteroso de alguno de tus hermanos en alguna de tus ciudades, no endurecerás tu corazón, ni cerrarás tu mano contra tu hermano pobre.” Este llamado no es opcional, sino un mandato para ser generosos y justos, asegurando que nadie quede sin su «pan de cada día.» 

Jesús mismo nos mostró el poder de la generosidad y la multiplicación en la alimentación de los 5.000 (Mateo 14:13-21). En este milagro, Jesús tomó lo poco que se ofreció y lo multiplicó para alimentar a una multitud. De la misma manera, nuestras donaciones de alimentos pueden parecer pequeñas, pero en manos de Jesús y de la comunidad, pueden transformar vidas. 

La inseguridad alimentaria en la región es una urgencia que debemos enfrentar desde la fe. Como iglesia, podemos ser un agente de cambio, siguiendo el ejemplo de Jesús al compartir lo que tenemos y multiplicar la esperanza en nuestra comunidad. 

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Día mundial del agua: Una oportunidad para transformar la vida de millones

El 22 de marzo es una fecha clave para reconocer la urgencia de proteger y gestionar de manera sostenible uno de los recursos más vitales del planeta: el agua. En este Día Mundial del Agua, recordamos que la crisis hídrica amenaza la vida de millones de personas y pone en riesgo el equilibrio de nuestros ecosistemas y el futuro de la humanidad. 

Agua en emergencia: Datos que no podemos ignorar 

El agua atraviesa cada dimensión del desarrollo humano. Sin ella, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) se vuelven inalcanzables. Hoy, cerca de 2,000 millones de personas carecen de acceso a agua potable segura y 3,600 millones no cuentan con servicios de saneamiento adecuados. Además, 9 de cada 10 desastres naturales están vinculados al agua, ya sea por exceso, escasez o contaminación. 

La crisis es tangible y se agrava con el cambio climático. En 2023, los glaciares perdieron más de 600 gigatoneladas de agua, la mayor pérdida registrada en 50 años. Este deshielo acelerado contribuye al aumento del nivel del mar y amenaza a casi 2,000 millones de personas que dependen del agua de montaña para su vida diaria. 

En América Latina y el Caribe, la paradoja es evidente: somos una región con abundancia de agua —alberga cerca de un tercio de los recursos hídricos del mundo— pero también somos una de las más afectadas por la desigualdad en el acceso y por la mala gestión. México, por ejemplo, enfrenta una crisis sin precedentes en la Ciudad de México, donde el sistema hídrico no logra abastecer a más de 22 millones de personas. 

Cuando el agua es vida y oportunidad para todos 

El agua es un factor determinante para la salud, la educación y la equidad de género. Según el Banco Mundial, cerca de 500 millones de mujeres y niñas en el mundo carecen de espacios seguros para gestionar su menstruación, lo que limita su participación plena en la vida pública. Además, la falta de agua segura impide que millones de niñas y niños estudien en condiciones saludables y dignas. 

El rostro latinoamericano de la crisis 

En América Latina y el Caribe, la crisis hídrica tiene impactos alarmantes: 

  • Amazonía: Más de 420,000 niñas y niños de Brasil, Colombia y Perú han sido afectados por la sequía más severa en 120 años, lo que ha forzado el cierre de escuelas y centros de salud. 
  • México: En 2023, el país vivió su año más seco y más del 55% de su territorio enfrentó sequías extremas. 
  • Ecuador: La dependencia de la energía hidroeléctrica dejó al país vulnerable, y una fuerte sequía desató una crisis energética nacional. 

Nuestra respuesta: La misión de World Vision 

Frente a este panorama, World Vision Latinoamérica y El Caribe se ha comprometido a garantizar el derecho al agua de las comunidades más vulnerables, especialmente de la niñez. Aquí algunos de nuestros logros más recientes: 

  • México: Rehabilitación de sistemas de agua dañados por huracanes, instalación de captadores de lluvia y potabilizadoras, junto a procesos de incidencia para proteger el derecho al agua de la niñez. 
     
  • Guatemala: Implementación de proyectos de agua y saneamiento en comunidades, escuelas y centros de salud, acompañados de capacitaciones en higiene y liderazgo comunitario. 
     
  • República Dominicana: Instalación de sistemas de agua potable en 30 escuelas tras el huracán Fiona, beneficiando a más de 4,500 niños y niñas. 
     
  • Honduras: Proyectos que llevarán agua limpia a 650,000 personas en zonas rurales antes de 2027, fortaleciendo juntas de agua y promoviendo la protección de fuentes hídricas. 
     
  • El Salvador: Fortalecimiento de la gestión WASH en comunidades y espacios educativos, junto con UNICEF, para garantizar agua segura en contextos de emergencia. 
     
  • Venezuela: Instalación de una planta purificadora de agua en un colegio, beneficiando a casi 900 personas, además de talleres y entrega de filtros para 330 familias. 
     
  • Colombia: Implementación de sistemas de tratamiento de agua en La Guajira junto al Ministerio de Vivienda, mejorando el acceso al agua para comunidades rurales. 
     
  • Ecuador: Por primera vez en 63 años, la comunidad de Campococha cuenta con acceso a agua segura gracias a un esfuerzo conjunto entre World Vision y las familias locales, mejorando la salud y bienestar de niñas y niños. 
     
  • Perú: En la cuenca amazónica, la falta de agua sigue limitando el derecho de niñas y niños a un aprendizaje digno y saludable, por eso seguimos movilizando a personas para apoyar soluciones. 
     

El agua es vida, pero también es justicia 

El agua es mucho más que un recurso: es un derecho humano. Desde World Vision, creemos que cada gota invertida en acceso, saneamiento e higiene es una semilla de vida, de salud, de igualdad y de dignidad. Por ello, también abogamos por políticas públicas inclusivas, inversión en infraestructura sostenible y soluciones comunitarias para que nadie quede atrás. 

En este Día Mundial del Agua, decimos Suficiente a la injusticia hídrica. Nos unimos a la misión de garantizar que cada niña y cada niño pueda beber, aprender y crecer con acceso seguro y digno al agua. 

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Día internacional de los bosques: Entre la sequía del Corredor Seco y la abundancia vital de la Amazonía

Día internacional de los bosques: Entre la sequía del Corredor Seco y la abundancia vital de la Amazonía 

El 21 de marzo, en el Día Internacional de los Bosques, el mundo rinde homenaje a estos ecosistemas que son el corazón verde del planeta y la fuente de vida de millones de personas. 

Los bosques son mucho más que árboles. Son refugio de biodiversidad, fuente de agua dulce, reguladores del clima y garantes de la seguridad alimentaria de millones de personas. Este año, Naciones Unidas nos invita a reflexionar sobre su papel crucial con el tema «Bosques y alimentos». 

Dos rostros de la realidad: La Amazonía y el Corredor Seco 

Cuando hablamos de bosques, la Amazonía es el máximo exponente de abundancia y resiliencia natural. Sin embargo, no muy lejos de allí, Centroamérica enfrenta el drama inverso en el Corredor Seco, una región de más de 1,600 kilómetros donde la degradación ambiental y la crisis climática generan hambre, migración y pobreza. 

La Amazonía, con sus más de 6 millones de km², es hogar del 10% de la biodiversidad mundial, regula el clima de todo un continente y almacena entre 150 y 200 mil millones de toneladas de carbono. Su función es tan vital que cada día libera 20 mil millones de toneladas de agua en forma de «ríos voladores» que riegan Sudamérica y estabilizan las corrientes oceánicas. 

En contraste, el Corredor Seco Centroamericano, que se extiende desde Chiapas hasta Costa Rica, se ha convertido en uno de los territorios más golpeados por sequías prolongadas y lluvias torrenciales. Aquí, el agua escasea, los cultivos fallan y 8,9 millones de personas viven en situación de emergencia alimentaria. 

Los bosques: Aliados de la seguridad alimentaria 

En la Amazonía, los bosques son despensas naturales para más de 48 millones de personas, incluidos 2,7 millones de indígenas. Estos ecosistemas proveen frutos, raíces, carne silvestre y recursos no maderables que nutren y sostienen la vida de comunidades que dependen directamente del bosque para su subsistencia. 

Pero no sólo alimentan. También actúan como un escudo climático: regulan las lluvias, enriquecen los suelos, conservan la biodiversidad y almacenan carbono, mitigando así los efectos del cambio climático. En la Amazonía, World Vision impulsa proyectos que fortalecen la resiliencia de las comunidades más vulnerables, integrando el manejo sostenible de los recursos y la conservación del bosque a sus medios de vida. 

El Corredor Seco: Donde la sequía desafía la vida 

En el Corredor Seco, los efectos del cambio climático han sido devastadores. Aquí, las familias agricultoras dependen del maíz y el frijol para su autoconsumo, pero las lluvias cada vez son más impredecibles. La falta de agua no solo impacta los cultivos, sino que ha forzado a miles a migrar o buscar alternativas de subsistencia en un entorno cada vez más hostil. 

World Vision, a través de la iniciativa Reverdeciendo el Corredor Seco, promueve la regeneración de ecosistemas degradados y la resiliencia comunitaria, combinando saberes locales con buenas prácticas de conservación y seguridad alimentaria. 

La respuesta de World Vision: Cuidar la creación y fortalecer la resiliencia 

Desde la Iniciativa Climática de World Vision trabajamos bajo tres principios clave: 

  1. Niñez en el centro: protegiendo el presente y futuro de niñas y niños afectados por la crisis climática. 
  1. Soluciones desde la comunidad: impulsando la educación ambiental y la resiliencia local. 
  1. Pertinencia cultural y local: integrando la sostenibilidad en los medios de vida de cada comunidad. 

A través de programas de educación ambiental, trabajo con iglesias y comunidades de fe, y alianzas con actores locales, World Vision busca restaurar ecosistemas, garantizar agua limpia y proteger la seguridad alimentaria de quienes más lo necesitan, tanto en la Amazonía como en el Corredor Seco. 

Un llamado global 

Hoy, más que nunca, proteger los bosques es asegurar el futuro. La Amazonía es uno de los últimos grandes pulmones del planeta y el Corredor Seco clama por restauración y resiliencia. En ambos territorios, defender la naturaleza es también defender a las personas que dependen de ella. 

Este Día Internacional de los Bosques nos recuerda que el futuro de la alimentación, la vida y la justicia climática empieza y termina en los bosques. 

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Entre dos infiernos: violencia de pandillas y deportaciones forzadas

En la luz gris del amanecer, vinieron por Rosemerline. Una mujer embarazada de 24 años, frágil y olvidada en un mundo que alguna vez prometió refugio. Fue detenida. Sus captores no mostraron respeto por su humanidad, solo una eficiencia brutal para expulsarla. Un camión la llevó de regreso a Haití, como en una jaula, sofocante.

“Me llevaron a las 5 de la mañana”, susurró Rosemerline, con la voz temblorosa bajo el peso de una historia vieja y familiar. “Llegamos a la 1 de la tarde”. Nueve horas—apretados unos contra otros, sin espacio para respirar, sin espacio para moverse. Como si el tiempo se hubiera doblado sobre sí mismo, dibujando una línea continua entre el presente y los horrores del pasado. No había aire, ni agua, ni dignidad—solo cuerpos, apilados como carga, olvidados.

“No podía respirar”, dijo, con la voz quebrada. No hubo misericordia para las madres, ni consideración por la vida que crecía dentro de ella. En ese camión, no importaba si una mujer llevaba un bebé en el vientre o en los brazos—las familias eran separadas, despojadas de lo poco que les quedaba de humanidad.

“Te llevan tengas zapatos o no”, dijo. “Estés vestida o medio desnuda, no les importa.” Las palabras cayeron como piedras, pesadas y duras, resonando a través de los siglos. Mujeres, niños, hombres—descalzos, rotos, encadenados. Los captores de Rosemerline arrancaban personas de sus hogares, indiferentes a sus gritos, transportándolos como mercancía, como propiedad—ahora atrapados por cadenas invisibles de indiferencia y deshumanización.

Las carreteras de República Dominicana, sinuosas y rugosas, se convirtieron en el “pasaje medio” de Rosemerline—un calvario de dolor y pérdida. Las condiciones sufridas fueron una violación a los derechos humanos—una crueldad familiar, disfrazada con otro nombre. Al ser descargados, arrojados al costado, Rosemerline quedó enfrentando el amargo sabor del abandono, sus sueños magullados por la dureza de la realidad. Ella, como las mujeres y hombres antes que ella, como los 11,000 deportados esta semana, fue tratada como si no fuera plenamente humana—como si su existencia fuera una carga que debía ser descartada, sus sueños desechados junto con su dignidad.

Sin embargo, en medio de la desesperanza asfixiante, Rosemerline se aferra a la esperanza. Su espíritu, aunque golpeado, se niega a quebrarse. Habiendo estudiado artes culinarias, imagina un futuro donde pueda construir un negocio, donde sus manos puedan crear en lugar de estar atadas. Sus circunstancias son duras—su madre ha fallecido, su padre es ciego, sus hermanos están escondidos en las colinas, huyendo del asedio de las pandillas en Arcahaie. Pero incluso ahora, con el peso de sus luchas, Rosemerline sueña.

“Para quedarme en mi país, sueño con tener un negocio”, dice, sus palabras son una rebelión silenciosa contra las fuerzas que buscan desarraigar su vida. Planea terminar sus estudios de secundaria después de dar a luz, recuperar el futuro que le fue robado. Hace un llamado al gobierno haitiano, suplicando por un mundo donde los jóvenes puedan vivir con dignidad, donde el empleo y la seguridad les den razones para quedarse en casa, sin la vergüenza de la deportación pendiendo sobre sus cabezas.

Su fe, inquebrantable ante sus pruebas, la ancla en medio de la tormenta. “Recen para que los bandidos bajen las armas”, suplica, creyendo en el poder de la oración para mover montañas. “Dios lo puede todo. Cuando recen, pídanle a Dios que limpie nuestro país, que nos una.”

El viaje de Rosemerline es un espejo que refleja los horrores del pasado y las injusticias del presente. Mientras ella se aferra a la esperanza, se nos llama a actuar, para asegurar que su historia —y las de tantos otros— no se pierdan en la indiferencia de la historia.

World Vision se solidariza con Rosemerline y con los incontables atrapados entre dos infiernos: entre la violencia de las pandillas y la brutalidad de las deportaciones forzadas. Juntos, hacemos un llamado a la comunidad internacional, al gobierno haitiano y a la Iglesia a asumir el desafío. Es hora de romper las cadenas —las antiguas y las nuevas— y trabajar por un Haití donde cada vida sea tratada con la dignidad y el respeto que merece.

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La justicia social y la lucha contra el hambre: un vínculo inseparable

El Día Mundial de la Justicia Social nos invita a reflexionar sobre la urgencia de construir sociedades más equitativas. Pero, ¿cómo podemos hablar de justicia social si millones de personas en el mundo padecen hambre todos los días? La desigualdad en el acceso a los alimentos es una de las expresiones más crueles de la injusticia social, y es aquí donde la iglesia y las comunidades de fe tienen un papel fundamental en la transformación de esta realidad. 

La Biblia no solo denuncia la injusticia, sino que presenta un modelo de vida donde el derecho y la equidad son centrales. Profetas como Isaías, Amós y Miqueas hablaron en contra de la opresión y el abuso de poder, denunciando un sistema que beneficiaba a unos pocos mientras dejaba a muchos en la pobreza extrema. Hoy, el desafío sigue siendo el mismo: no basta con la caridad ocasional, es necesaria una justicia estructural que garantice el acceso a una alimentación digna para todas y todos. 

El hambre como una cuestión de justicia social 

El hambre no es solo un problema de falta de alimentos, sino una cuestión de desigualdad. Según Naciones Unidas, el fortalecimiento de una transición justa hacia un futuro sostenible implica la distribución equitativa de los recursos y oportunidades. En este sentido, el hambre es un reflejo de estructuras económicas y sociales que perpetúan la exclusión y marginación de los más vulnerables. 

El mensaje bíblico es claro: Dios no tolera la injusticia ni la opresión. Miqueas 6:8 nos recuerda que se nos ha mandado “hacer justicia, amar misericordia y humillarnos ante Dios”. No podemos conformarnos con asistir a las personas necesitadas sin cuestionar las razones por las cuales están en esa situación. La iglesia debe ser una voz profética que no sólo provea ayuda, sino que también denuncie las causas del hambre y la injusticia. 

La iglesia como agente de transformación 

Desde la iniciativa Hambre y Sed de Justicia, hemos visto cómo las iglesias pueden ser un motor de cambio en la lucha contra el hambre infantil y la inseguridad alimentaria. ¿Cómo pueden hacerlo? 

  1. Movilizando recursos y voluntades 
    Las comunidades de fe tienen una capacidad única para organizarse y responder a las necesidades de las personas más vulnerables. Desde bancos de alimentos hasta programas de nutrición, muchas iglesias ya están actuando, pero es necesario que estas acciones sean sostenibles y parte de un compromiso a largo plazo. 
  1. Educando y concientizando 
    La justicia social y la fe no son conceptos separados. Las y los creyentes deben ser formados en una teología que los lleve a involucrarse activamente en la transformación de sus comunidades. Predicar sobre el hambre como una cuestión de justicia puede despertar una mayor conciencia y compromiso. 
  1. Incidiendo en las políticas públicas 
    Si bien la acción local es crucial, también lo es influir en las políticas que afectan la seguridad alimentaria. La iglesia puede ser una voz influyente en la promoción de sistemas más justos, exigiendo a los gobiernos acciones concretas para erradicar el hambre. 

Un compromiso ineludible 

El Día Mundial de la Justicia Social nos recuerda que no podemos hablar de equidad sin abordar el problema del hambre. La iglesia tiene la oportunidad de encarnar la justicia y la misericordia de Dios, no solo con palabras, sino con acciones concretas que transformen vidas. 

La iniciativa Hambre y Sed de Justicia nos desafía a movernos más allá de la compasión momentánea hacia un compromiso profundo con la justicia. Porque en el Reino de Dios, la mesa debe estar servida para todas y todos. 

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