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¿Puede realmente la financiación por carbono sanar el planeta o hay algo más bajo la superficie?
Yukiko Yamada Morović, Directora Técnica de Sostenibilidad Ambiental y Acción Climática (ESCA), reflexiona sobre si los créditos de carbono realmente funcionan y quién se beneficia cuando la naturaleza se convierte en un mercado.
20 de octubre de 2025
Después de una larga caminata entre el polvo rojizo y las acacias espinosas del sur de Etiopía, conocí a Abreham, un agricultor forestal que vive al pie de las colinas de Humbo. Su familia estuvo al borde del exilio, empujada por la sequía, el hambre y la lenta muerte de su tierra ancestral. Habían empacado sus pocas pertenencias, preparándose para abandonar el bosque que había sustentado a generaciones. Y entonces, de forma inesperada, la tierra empezó a respirar de nuevo.
El punto de inflexión llegó con el Proyecto de Regeneración Natural Asistida de Humbo de World Vision, la primera iniciativa de restauración de tierras a gran escala en África bajo el Mecanismo de Desarrollo Limpio de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. A través de la Regeneración Natural Asistida por Agricultores (FMNR) —una técnica aparentemente simple de proteger y podar tocones de árboles para fomentar su rebrote— la comunidad descubrió que la sanación no comenzaba con excavadoras, sino con sus propias manos, paciencia y perseverancia silenciosa. Cada retoño que emergía del polvo se convirtió en testimonio del trabajo y amor de personas que cuidaban la tierra, demostrando que la restauración es tanto un acto de devoción como de diseño.

Cuando el bosque volvió a la vida
En pocos años, el paisaje de Humbo se transformó. Los arbustos se convirtieron en árboles, y los árboles en un bosque próspero. El proyecto puso en restauración más de 2,700 hectáreas de tierra degradada, redujo las emisiones de carbono y ofreció a las familias una alternativa a dejar sus hogares.
Se estima que el proyecto reducirá 880,000 toneladas de CO₂, el equivalente a sacar 190,000 automóviles de circulación durante un año. Las comunidades locales ahora obtienen ingresos gracias a medios de vida diversificados, cooperativas y la venta de créditos de carbono, un mecanismo de mercado global que recompensa la protección ambiental.
Sin embargo, uno podría preguntarse… ¿realmente esto equilibra la balanza?
Cuando la “financiación climática” se enfrenta a la realidad
Etiopía ha perdido casi una quinta parte de su cobertura forestal en solo 25 años, impulsada por la expansión agrícola, la demanda de leña y la presión poblacional. Estas cifras suelen parecer abstractas… hasta que te paras, como yo lo hice, junto a Lidiya, la hija de Abreham. Cuando le pregunté qué era lo que más disfrutaba del bosque, sonrió y dijo: “Me encanta correr entre los árboles, comer bayas silvestres y ver a los pájaros”. Fue un momento de claridad silenciosa, un recordatorio de que detrás de cada hectárea restaurada hay una historia de infancia, esperanza y pertenencia.
Aun así, aunque el proyecto Humbo demuestra lo que es posible cuando las comunidades lideran, hay una verdad incómoda en el centro de esta narrativa: la financiación por carbono, aunque prometedora, puede convertirse fácilmente en algo transaccional. Cuando se “compensa” una tonelada de carbono en Etiopía para que las emisiones puedan continuar en otra parte del mundo, podríamos estar comprando consuelo moral, no cambio sistémico.
Aunque los defensores de los mercados de carbono destacan su potencial económico, la distribución de beneficios sigue siendo desigual. Comunidades como la de Humbo —las que protegen los bosques, miden los retoños y asumen los riesgos— a menudo reciben solo una fracción de los ingresos. La pregunta que persiste: ¿pueden coexistir la justicia y el carbono en la misma contabilidad?

La promesa y la paradoja de la COP30
Mientras el mundo dirige su mirada hacia la COP30 en Belém, Brasil, las expectativas no podrían ser más altas… ni el riesgo de repetición más grande. Aunque la retórica sobre “transiciones justas” y “financiación inclusiva” suena cada vez más fuerte, la realidad vivida por comunidades como la de Humbo sigue siendo frágil.
Este es un momento para que los gobiernos, inversionistas privados y socios para el desarrollo se pregunten no solo cuánto carbono se puede comercializar, sino cuántas vidas se pueden transformar realmente.
La historia de Humbo ofrece una pista: el cambio real comienza cuando se transfiere la propiedad, cuando son los agricultores locales —y no los mercados internacionales— quienes deciden el destino de sus bosques.
Reimaginar la financiación por carbono más allá de los indicadores
El éxito de Humbo es innegable. Las tasas de pobreza han disminuido, la fertilidad del suelo ha mejorado y niñas como Lidiya vuelven a crecer rodeadas de árboles en lugar de polvo. Sin embargo, debemos resistir la tentación de romantizar. Por cada Humbo, hay docenas de proyectos que se estancan cuando se acaba la financiación de los donantes, donde la “participación comunitaria” existe más en los informes que en la práctica.
Repensar esta perspectiva nos lleva a una verdad: las soluciones basadas en la naturaleza no pueden prosperar si se desconectan de enfoques centrados en la justicia. El carbono no debe convertirse en la nueva moneda de la desigualdad: comercializada, especulada y acaparada. Más bien, debe representar una inversión compartida en la supervivencia de la humanidad, medida no solo en toneladas, sino en confianza.
Un momento para replantear
De cara a la COP30, los gobiernos, las instituciones globales y los actores del mercado de carbono deben garantizar que las soluciones climáticas estén centradas en la niñez, impulsadas por las comunidades y guiadas por la justicia. De lo contrario, la próxima generación heredará un mundo más verde… pero no necesariamente más justo.
Porque si bien es fácil medir el carbono, es mucho más difícil —y urgente— medir la equidad.
Yukiko Yamada Morović es Directora Técnica de Sostenibilidad Ambiental y Acción Climática en World Vision, donde lidera la estrategia global de la organización para abordar los desafíos ambientales y climáticos que afectan a la niñez en comunidades vulnerables. Con más de 20 años de experiencia en desarrollo internacional, contribuye activamente al diálogo climático y de sostenibilidad global a través de plataformas como el Consejo Global del Futuro del Foro Económico Mundial y el Consejo de Mujeres de Faith for Earth de UNEP.
World Vision Haití moviliza respuesta de emergencia ante la intensificación del huracán Melissa
Puerto Príncipe, Haití – 27 de octubre de 2025.
A medida que el huracán Melissa se fortalece y alcanza la categoría 5, la más alta en la escala de Saffir-Simpson, World Vision Haití está ampliando rápidamente su respuesta de emergencia para proteger a los niños, niñas y familias vulnerables en los departamentos afectados del país.
El 25 de octubre, el Gobierno de Haití elevó el nivel de alerta a rojo para los departamentos de Grand’Anse y Sud, el nivel más alto de advertencia. Los departamentos de Sudeste, Nippes y Oeste permanecen en alerta naranja, mientras las autoridades instan a las comunidades a seguir las orientaciones oficiales y evitar las zonas de alto riesgo.
En el sur, 124 familias que viven en zonas precarias de Les Cayes, Île-à-Vache y Coteaux comenzaron a trasladarse a refugios de emergencia desde el 24 de octubre. Las escuelas del Gran Sur han suspendido clases debido al mal tiempo y a su uso como albergues temporales.
Según el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos (NHC), se prevé que las condiciones meteorológicas inestables persistan, con lluvias intensas, inundaciones y deslizamientos de tierra en las zonas costeras y montañosas.
Hasta el momento se han reportado tres fallecidos y una persona gravemente herida tras un deslizamiento de tierra en Fontamara, Puerto Príncipe. Varios ríos se han desbordado en distintos departamentos, causando daños en viviendas, carreteras e infraestructura crítica.
Los medios de vida agrícolas también están bajo grave amenaza. Las fuertes lluvias y vientos han dañado cultivos, bloqueado el acceso a tierras y mercados, y afectado las actividades pesqueras a lo largo de la costa sur. En Mapou (Sudeste), se han perdido 15 hectáreas de maíz. Estos impactos ponen en riesgo la próxima temporada agrícola de invierno y podrían profundizar la inseguridad alimentaria.
De acuerdo con el análisis del IPC de octubre de 2025, más de 1.4 millones de personas en los departamentos afectados ya se encuentran en Crisis (Fase 3 del IPC) y 350,000 en Emergencia (Fase 4 del IPC). Sin una intervención urgente, la tormenta podría empujar a más familias hacia una situación de mayor vulnerabilidad.
World Vision Haití ha activado su Equipo de Gestión de Incidentes (IMT) a nivel nacional y regional, y está coordinando estrechamente con la Dirección General de Protección Civil (DGPC) y otros socios humanitarios. Los suministros de ayuda previamente posicionados están listos para atender a 3,000 hogares, incluyendo kits de higiene, utensilios de cocina y materiales para refugio. Los equipos de respuesta rápida permanecen en alerta para desplegarse tan pronto las condiciones lo permitan.
Para cubrir las necesidades inmediatas, World Vision Haití ha asignado USD 300,000 de su Fondo Nacional de Preparación y Respuesta ante Emergencias (NEPRF). La organización está gestionando apoyo con la Alianza y los donantes para asegurar financiamiento flexible y oportuno que permita ampliar la respuesta. Las campañas de recaudación de fondos se definirán tras las evaluaciones rápidas de necesidades y la coordinación con las autoridades nacionales.
“Los niños y las familias en Haití enfrentan crisis que se agravan unas sobre otras”, señaló Lesly Michaud, Director del Programa País. “Estamos comprometidos a acompañar a las comunidades durante esta tormenta y después de ella, asegurando que reciban el apoyo necesario para recuperarse y reconstruir sus vidas.”
World Vision Haití continuará monitoreando de cerca la situación, manteniendo su enfoque en proteger a los más vulnerables, restaurar los medios de vida y fortalecer la resiliencia a largo plazo.
Contacto de prensa:
Guy F. Vital-Herne
Gerente de Comunicaciones y Relaciones con Iglesias
World Vision International Haití
guy_vital-herne@wvi.org
+509 3711-1653
Personas desplazadas en Haití: voz, derechos y dignidad
En Haití, más de 1.3 millones de personas —entre ellas niñas, niños, mujeres y personas con discapacidad— viven hoy desplazadas dentro de su propio país. Han sido forzadas a abandonar sus hogares por la violencia armada que, desde hace años, ha despojado a comunidades enteras de su seguridad, sus medios de vida y su esperanza.
El informe “Personas desplazadas internamente: voz, derechos y dignidad”, elaborado por World Vision Haití, revela la dura realidad de quienes buscan refugio en albergues improvisados en la Meseta Central y otras regiones del país. Las cifras muestran una emergencia prolongada: el 96% de las personas encuestadas afirma haber huido por la violencia; el 86% vive atrapado en la incertidumbre desde hace meses; y más de la mitad carece de acceso seguro al agua, al saneamiento y a los servicios básicos de salud.
Niñas y niños ven interrumpido su derecho a la educación; las mujeres enfrentan riesgos constantes de violencia física y sexual; y las familias, sin recursos ni estabilidad, dependen completamente de la asistencia humanitaria para sobrevivir.
Ante esta crisis silenciosa, World Vision reafirma su compromiso con las personas desplazadas y hace un llamado urgente a las autoridades nacionales, a la comunidad internacional y a la sociedad civil para restaurar sus derechos, proteger su dignidad y construir caminos de esperanza y resiliencia.
Lee el informe completo y únete al llamado por un Haití donde cada persona pueda vivir con seguridad, justicia y dignidad:
BITÁCORA DE ESPERANZA: Una respuesta que traspasó fronteras
Durante seis años, Esperanza sin Fronteras marcó un antes y un después en la protección de la niñez migrante en América Latina y el Caribe.
Más de un millón de atenciones, cientos de alianzas locales y miles de historias de resiliencia dan forma a esta bitácora viva que celebra la fe, la dignidad y la esperanza.
En este informe, World Vision comparte los aprendizajes, innovaciones y testimonios que surgieron de una de las respuestas humanitarias más significativas de la región.
No es solo un cierre: es un legado que continúa floreciendo en cada comunidad, iglesia y familia que decidió abrir sus puertas para acompañar a quienes cruzan fronteras buscando un futuro mejor.
Meliponicultura en la Amazonía: un modelo para combatir la pobreza y preservar el bosque
La Amazonía ecuatoriana, una región de inmensa biodiversidad pero afectada por una pobreza rural que supera el 60%, ha encontrado en la meliponicultura —la cría de abejas nativas sin aguijón (meliponas)— una poderosa herramienta de desarrollo sostenible y conservación.
World Vision, en alianza con jóvenes líderes como Jefferson y Aide del Hospital de Abejas Sin Aguijón (HASA), ha impulsado esta actividad que no solo protege especies vitales para la polinización, sino que ofrece una fuente de ingresos sostenible a más de 200 familias rurales.
Las abejas meliponas, al ser polinizadoras esenciales y producir miel con propiedades medicinales de alta demanda, atacan directamente la inseguridad alimentaria y generan recursos que las familias invierten en la nutrición, educación y salud infantil.
Esteban Lasso, director país de World Vision Ecuador, subraya que este enfoque trasciende el asistencialismo:
«La meliponicultura es un ejemplo perfecto: es técnicamente viable, económicamente rentable, culturalmente apropiada y ambientalmente sostenible. Asegura que los niños tengan acceso a nutrientes de alta calidad, al mismo tiempo que genera ingresos para sus familias.»
Este modelo demuestra que es posible generar desarrollo económico sin destruir el capital natural, promoviendo el cuidado y la regeneración del bosque.
Lea la nota completa y conozca cómo la meliponicultura está rompiendo el ciclo de la pobreza y regenerando la Amazonía ecuatoriana:
Meliponicultura en la Amazonía: un modelo para combatir la pobreza y preservar el bosque – Infobae
EcoTernura: El Compromiso de World Vision para Proteger la Niñez y la Naturaleza
World Vision impulsa EcoTernura, una iniciativa que busca fomentar una participación activa de la niñez en la protección del medio ambiente. Este programa se fundamenta en la idea de que el cuidado del corazón es inseparable del cuidado de la Creación, promoviendo una relación de amor y respeto por todo lo creado.
La iniciativa, implementada en más de 10 países de Latinoamérica y el Caribe, busca proteger el desarrollo integral de los niños, niñas y adolescentes al asegurar entornos naturales saludables y promover prácticas de amor y reciprocidad con la naturaleza.
Según Griselma Granert, asesora regional de Niñez en Desarrollo para América Latina y el Caribe de World Vision, el programa se basa en una perspectiva teológica que considera el cuidado de la Creación como un «compromiso sagrado»:
«No se trata de sembrar árboles o reciclar, la iniciativa implica un compromiso que emana del corazón para cuidar y cultivar, más que como un mandato para ser ejecutado.»
El objetivo es claro: preparar a la niñez para que sea una generación transformadora que impulse la sostenibilidad, reconociendo el papel interdependiente de todas las formas de vida.
Vea la entrevista completa sobre la iniciativa EcoTernura y el compromiso de World Vision con la niñez y la naturaleza en la región:
World Vision – EcoTernura: Compromiso Sagrado que Emana del Corazón