World Vision.- Mi nombre es Yennifer, nací en Colombia en 1997, en un hogar liderado por mi mamá, Flor Ángela Linares, y en el que crecí junto a mis hermanos. Mi niñez fue una etapa hermosa, tejida con momentos familiares especiales, amor y aprendizajes que marcaron mi vida desde muy pequeña. Sin embargo, al llegar a la adolescencia, mi realidad dio un giro drástico, mi madre fue privada de su libertad y, a partir de ese instante, todo cambió. Mi familia se separó y nos enfrentamos a la tristeza y la incertidumbre. Fue una etapa de desafíos profundos, pero cargada de aprendizajes que me enseñaron a ser fuerte y a luchar por mi propio camino.
A pesar de las dificultades, con esfuerzo, dedicación y el apoyo de personas clave que Dios puso en mi vida, logré terminar mis estudios. Posteriormente, continué mi formación en el Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA), adquiriendo herramientas que fortalecerían mi vida personal y laboral. Así empecé a trabajar, siempre con la mirada puesta en construir un mejor futuro.
Hoy vivo un presente lleno de felicidad. Agradezco a Dios por el hogar maravilloso que he formado junto a mi esposo y mis hijos, Eimy y Gabriel, ellos son mi mayor bendición y el motor que me impulsa a ser mejor cada día. Cuando supe que estaba embarazada de mi hija, decidí dedicarme plenamente a la maternidad. Ha sido una experiencia única y llena de amor, aunque también me permitió comprender que, como mujeres, a veces podemos olvidarnos de nosotras mismas mientras cuidamos de los demás.
En ese momento de introspección, llegó a mi vida el programa Youth Ready de World Vision. Allí aprendí una lección vital: la importancia de amarme y valorarme, pues solo desde el amor propio se puede brindar bienestar a quienes nos rodean. Además, compartir con otras mujeres me enseñó a ser más empática y a honrar cada historia de vida.
Gracias a mi compromiso, tuve la oportunidad de trabajar con CHANEL, una experiencia que me dejó aprendizajes invaluables. Más allá de conocer fragancias icónicas como Coco Mademoiselle o el N°5, lo que realmente me impactó fue la historia de superación de Gabrielle Chanel, una mujer admirable que luchó por sus sueños y dejó una huella imborrable en el mundo.
Hoy comprendo que cada experiencia, tanto las luminosas como las difíciles, ha moldeado a la persona que soy. Esta trayectoria me recordó que cada ser humano tiene su propia esencia y que debemos sentirnos profundamente orgullosos de nuestra historia.