World Vision.- Cuando World Vision Honduras llegó a San Juan, Dolores y San Miguelito en 2010, el agua era un privilegio para pocos. Casi el 30% de las familias no contaba con letrina ni fuente segura, y conseguir agua significaba largas caminatas diarias, caminos resbaladizos y el riesgo constante de enfermar. Reina, una niña de 13 años patrocinada por World Vision, lo recuerda con claridad: ella y su hermana hacían hasta diez veces al día el recorrido de su casa al pozo. El agua llegaba sucia, y no había opción de no beberla.
Esa realidad era también la de miles de familias en una región donde la pobreza alcanzaba al 68% de la población y la desnutrición crónica infantil llegaba al 34%. Una comunidad que necesitaba agua, pero también necesitaba creer que el agua era posible.
Doce años después, esa creencia se convirtió en política pública y en llave en cada hogar.
En 2024, el municipio de San Juan alcanzó la Cobertura Universal de Agua Potable. El 100% de las familias cuenta hoy con una fuente segura en su hogar, beneficiando a más de 36,000 personas. No fue un proyecto aislado: fue un proceso de más de una década que combinó construcción de sistemas comunitarios, gestión sostenible del recurso hídrico, alianzas con gobiernos locales y mancomunidades, y la participación activa de la propia comunidad. World Vision se convirtió además en co-manejador de fondos para las Zonas de Reservas de Opalaca, garantizando la protección de las fuentes de agua a largo plazo.
Los efectos se sienten en cada dimensión de la vida comunitaria. La desnutrición crónica infantil en menores de cinco años cayó del 46% al 4% en Dolores, y al 1% en San Juan, por debajo de la meta nacional. Las niñas ya no faltan a la escuela por falta de baños dignos. Las madres ya no caminan kilómetros cargando cubetas. Y Reina, que soñaba con agua limpia desde el grifo de su casa, hoy vive ese sueño.
«Dios escuchó nuestras oraciones y hoy tenemos agua. El tiempo que dedicábamos a halar agua ahora lo pasamos disfrutando en familia.» Reina, 13 años, San Juan, Intibucá.
San Juan demuestra que el acceso universal al agua no es una utopía. Es una ambición alcanzable cuando la fe, la comunidad y la acción sostenida trabajan en la misma dirección. Y es exactamente la ambición que World Vision LACRO lleva a cada rincón de la región.