¿La crisis de hambre actual dejará un planeta saludable para la niñez?

Cuando sintonizamos las noticias, diariamente vemos historias que demuestran que ya no estamos tratando de prevenir el cambio climático, sino de mitigarlo. 

Desafortunadamente, lo mismo es cierto para el creciente riesgo de hambruna. 

Lo que está sucediendo en el mundo es el riesgo de hambruna a una escala que nunca antes habíamos visto. Por supuesto, ha habido muchas hambrunas en la historia, pero lo que está sucediendo hoy no tiene precedentes, ya que 45 millones de personas en 43 países se acercan a la inanición. Esto era una certeza antes del conflicto en Ucrania, el cual empeorará gravemente la inseguridad alimentaria en todo el mundo. 

Desde que me uní a World Vision como becaria internacional de Leland contra el hambre el año pasado, me he centrado en la abogacía para prevenir la hambruna. Todos los días, alertamos sobre el creciente riesgo de hambruna, sin embargo, con cada desastre y conflicto prolongado, nos alejamos más de alcanzar el Objetivo de Desarrollo Sostenible de Hambre Cero para 2030.  

Solo en los últimos tres años, el hambre ha aumentado a un ritmo preocupante. En 2019, 690 millones de personas sufrieron hambre en todo el mundo (pre pandemia por COVID). Esto se incrementó a la asombrosa cantidad de 811 millones en 2020, y en 2021, este número creció a aproximadamente 957 millones de personas. 

OCHA ha pronosticado que en 2022 la cantidad de personas que necesitan asistencia humanitaria podría aumentar en un 17 por ciento. A medida que el mercado mundial de alimentos se ve impactado por el conflicto entre Ucrania y Rusia, los más vulnerables del mundo están a punto de experimentar la hambruna. 

El cambio climático es una preocupación de grandes proporciones, y ya lo estamos experimentando: los últimos siete años han sido los más calurosos jamás registrados. El último informe del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) de la ONU estimó que el cambio climático llevará a 32-132 millones de personas más a la pobreza extrema en la próxima década.  

Las sequías fulminantes, el calor extremo y las inundaciones récord están destruyendo los medios de subsistencia de millones de personas y haciendo que los alimentos escaseen. El cambio climático afecta todos los aspectos de los sistemas alimentarios, desde la producción hasta la disponibilidad, el acceso, la calidad, la utilización y la estabilidad. La crisis climática tiene un costo humano muy real. Aunque los gobiernos han hecho compromisos globales para abordar esto una y otra vez, estas condiciones continúan empeorando. Los tomadores de decisiones están perdiendo un tiempo valioso para la acción preventiva. 

Lo mismo puede decirse de la prevención de la hambruna: las alertas están encendidas pero la crisis de hambre continúa aumentando. Desafortunadamente, el tiempo para prevenir la muerte ya se ha agotado para muchos, casi la mitad de los cuales son niños y niñas menores de cinco años. Es por eso que World Vision está pidiendo un informe especial del IPCC sobre la niñez y el cambio climático.  

El cambio climático es cada vez más un multiplicador de amenazas para las personas que se enfrentan al hambre y la inanición, especialmente para las mujeres, las niñas, los niños y los más vulnerables. ¿La crisis de hambre actual dejará mañana un planeta saludable para nuestra niñez? 

Por otro lado, el conflicto en Ucrania no solo empeorará el cambio climático a través del aumento de las emisiones de CO2, sino también el riesgo de hambruna. Como se ve en el siguiente gráfico, Rusia y Ucrania son algunos de los mayores productores de alimentos básicos y fertilizantes. 

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El conflicto ya está reduciendo la cosecha de este año y, con menos fertilizante, la siembra de la próxima temporada. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, los precios de los alimentos ya se han disparado y el conflicto en Ucrania es en gran parte responsable del aumento del 17 por ciento en el precio de los cereales, incluidos el trigo, la cebada y el maíz. Los precios de los alimentos básicos, la carne y los fertilizantes sin duda se seguirán incrementando, y sus efectos se sentirán con más fuerza entre los más vulnerables. 

Como organización centrada en la niñez, en World Vision escuchamos historias de niños y niñas que se ven afectados por el hambre y el cambio climático todos los días. También escuchamos sus llamados a la acción climática. Muchos jóvenes están tomando el asunto en sus propias manos, como Ruth de Kenia, que utiliza la regeneración natural administrada por agricultores para garantizar que su comunidad esté alimentada y protegida del cambio climático. Necesitamos escuchar a Ruth y otros jóvenes como ella en todo el mundo. Vea el siguiente video para conocer sus ideas: 

Dada la escala sin precedentes del riesgo de hambruna, especialmente para los niños y niñas vulnerables y sus familias, World Vision ha implementado su Iniciativa Global contra el Hambre para alinear nuestra defensa e impacto en la prevención y mitigación de la hambruna. Esta se centra en países y regiones extremadamente vulnerables al hambre y al cambio climático, especialmente en las regiones de África Oriental y del Sur y América Central. Hasta ahora, hemos llegado a casi 10 millones de personas desde abril de 2021 hasta febrero de 2022. Además, tenemos diversos programas existentes para mitigar los impactos del cambio climático y la migración climática, que llegan a millones de personas en todo el mundo. 

Sabemos que la hambruna, así como el cambio climático, son 100 por ciento prevenibles y, sin embargo, continúan aumentando a un ritmo muy alarmante. La única pieza que falta es la voluntad política y la rendición de cuentas. Entonces, al conmemorar el Día de la Tierra, unámonos para detener el cambio climático, prevenir el hambre y proteger a la niñez más vulnerable del mundo. Al poner fin a la crisis del hambre de hoy, podemos garantizar un planeta saludable para nuestros hijos e hijas mañana. 

Nuestro equipo está respondiendo ahora mismo a la crisis global por hambre. Conoce más.