Niñez migrante de Haití expuesta a hambre, abuso y enfermedades

  • Especulación en precios de alimentos y alojamiento, así como casos de explotación amenazan a personas migrantes.
  • Entre 30% y 40% de los migrantes haitianos que emprenden el camino son niños y niñas. También hay una gran cantidad de mujeres embarazadas.
  • Deterioro de situación económica por la pandemia multiplicó el éxodo de personas haitianas desde Chile y Brasil
  • Familias requieren ayuda alimentaria, alojamiento y medidas para prevenir contagios de COVID-19

3 de noviembre de 2021 La pandemia por COVID-19, el terremoto que azotó Haití en agosto y la creciente inseguridad y pobreza en ese país, multiplicó los flujos de migrantes haitianos procedentes de Brasil y Chile que cruzan en Tapón del Darién, rumbo hacia Estados Unidos, advirtió la organización humanitaria y no gubernamental, World Vision.

“Las condiciones de vida miles de familias haitianas que migraron a países de Suramérica en busca de mejores oportunidades empeoró con la pandemia. Muchos perdieron empleos con los que apenas lograban subsistir. Como agravante, un terremoto azoló el país en agosto destruyendo cultivos e infraestructura y, adicionalmente, Haití sufre una escalada de violencia propiciada por enfrentamientos entre pandillas, que ha obligado a miles a migrar”, advirtió Joao Diniz, líder regional de World Vision en Latinoamérica y el Caribe.

El número de niñas y niños haitianos que han cruzado el territorio selvático conocido como El Tapón del Darién –entre Panamá y Colombia – se triplicó en los últimos cinco años y este 2021 alcanzó 19.000, informó UNICEF.

“No solo están expuestos a las condiciones más agrestes propias de la selva, como enfermedades (paludismo, malaria, entre otras) y ser atacados por animales, también están a la merced de grupos criminales que dominan estos territorios y a la explotación de quienes especulan con alimentos, medios de transporte y el hospedaje que requieren”, explicó el líder regional de World Vision

Por lo mismo, la organización internacional World Vision inicio desde hace tres meses su plan de respuesta a la emergencia con el objetivo de auxiliar a 4.000 niñas, niños y familias migrantes intercontinentales que emprenden el peligroso trayecto en la comunidad de Necoclí, departamento de Antioquia, Colombia, con la cual se busca contribuir en la protección y el cuidado de las personas en tránsito afectadas.

“Con el actual proyecto, hemos logrado articular esfuerzos con organizaciones de la sociedad civil, autoridades locales y organizaciones basada en la fe para apoyar a 3.242 migrantes intercontinentales, acorde al más reciente informe de asistencia en Necoclí a corte de Octubre 2021, brindándole a las familias kits de aseo, maternidad y albergue, así como bonos multipropósito para cubrir necesidades básicas, además del establecimiento de espacios amigables para la niñez y acompañamiento a diferentes casos de protección”, reporta Peter Gape, director de World Vision Colombia.

Presas de la especulación

En Necoclí, algunos arrendatarios han encontrado un lucrativo negocio alquilando espacios a los migrantes provenientes de Haití. Les cobran entre US$7 y US$9 por noche por persona y por ello les resulta más rentable alquilar habitaciones a las familias migrantes, que casas a los inquilinos habituales de la comunidad.

“Lo mismo sucede con los alimentos y los servicios de transporte marítimo para llegar al paso donde inicia el Tapón del Darién. Los precios que pagan las personas en tránsito son más altos, porque diariamente solo hay capacidad para movilizar a 500 personas y puede haber una población flotante de entre 7.000 a 18.000 personas en algunos momentos. Algunos servicios no registrados restan el servicio a costos que resultan prohibitivos para las personas desplazadas”, agregó Royer Serpa, coordinador del proyecto de asistencia humanitaria de World Vision Colombia.

Frente a las precarias condiciones de los migrantes haitianos, World Vision entrega vouchers o cupones de efectivo para la adquisición de alimentos. “Queremos garantizar que las familias, y especialmente los niños y niñas tengan acceso a alimentos”, añadió Serpa.

World Vision detectó que al menos 40% de los migrantes provenientes de Haití son niños. También hay una importante cantidad de mujeres embarazadas y grupos familiares con niños menores de 12 años. Por ello, también han entregado “canguros”, para facilitar el tránsito de los adultos que llevan bebés en s travesía.

“Además del hambre, la falta de un refugio digno, los peligros de la selva y los riesgos de abuso y trata por parte de grupos organizados, los migrantes procedentes de Haití sufren xenofobia y racismo en su trayecto hacia Estados Unidos. Nuestro deber es garantizar que sean tratados con dignidad y que los niños y niñas sean efectivamente protegidos. Hacemos un llamado a la comunidad internacional, a las empresas y las personas de buena voluntad a apoyarnos para seguir ayudando”, concluyó Diniz.

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